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ARGENTINA: ¿MUJERES MIGRANDO?

Condiciones de vida y cultura en la Argentina de hoy, según género1


Cristina Zurutuza2

CLADEM Argentina


“En el final del siglo XX hemos asistido a profundas transformaciones en las formas de vida y de trabajo, que se agudizarán en este siglo XXI. Estos cambios presentan carácter globalizador, al tener lugar prácticamente en cualquier espacio, independientemente de la extensión e intensidad de los mismos.”

(Monreal, 1999).


El batir de alas de mariposa en oriente determinará un maremoto en occidente”

Tchuang Tzu

 

Introducción

Los dos trabajos que se incluyen en el presente volumen, en conjunto, pretenden aportar elementos para una pregunta que recorre las Jornadas: ¿quiénes emigran y por qué? ¿De qué problemas huyen, qué ilusiones persiguen, qué sueños las alientan? ¿Qué realidad deben enfrentar en el/los país/es de destino? ¿Cómo reaccionan ante ello? Como es obvio, se trata de un universo multideterminado, del que sólo podremos atisbar algunas señales.

De modo particular, trataré de abordar qué mujeres argentinas emigran a España, y por qué. El abordar la relación entre migración y trabajo en las mujeres evidencia un supuesto: ambas esferas tienen relación entre sí. O dicho en otras palabras, se descuenta que el principal motor de la migración es económico, tesis sostenida por la inmensa mayoría de los trabajos en el tema, si excluimos el exilio político, los refugiados por guerras y la trata y tráfico de personas3. Sin embargo, al menos en el caso de Argentina, a esta motivación se suman otras, de diverso tipo. Por ejemplo, la inestabilidad política y económica de nuestro país, la fuerte desilusión y desconfianza de los y las ciudadanas hacia su dirigencia y hacia el futuro del país en general, y los fuertes vínculos históricos y culturales que unen España y Argentina, entre otros. En este último aspecto, debemos considerar no sólo la época de la colonización, sino también los grandes contingentes migratorios de comienzo de siglo XX, que hicieron el camino contrario al de hoy. Eso motivó un dicho popular habitual en Argentina: “el hombre desciende del mono, y los argentinos de los barcos”.

Si bien el número de argentinas que emigran es, por el momento, poco significativo (en relación a otros colectivos nacionales), nada impide que pueda aumentar. Por otro lado, nos inscribimos dentro de la concepción ética de los Derechos Humanos y por lo tanto, pasan a tener importancia más allá de lo numérico. Para los Derechos Humanos, cada persona en sí misma es fundamental. Y así debe ser.

El artículo se divide en cuatro partes: En la primera, una brevísima mención a hitos históricos que, de alguna manera, prefiguraron el futuro. En la segunda, datos más detallados de la situación actual. En la tercera, una síntesis de los movimientos migratorios hacia y desde Argentina. En la cuarta, las conclusiones que se desprenden de lo expuesto.

Y finalmente, quisiéramos recordar que este análisis, como no puede ser de otra manera, debe comprenderse en un determinado contexto de espacio tiempo. En el espacio, evitaremos la palabra “globalización”, por estar excesivamente connotada; pero reconoceremos que la única manera de aprehender los fenómenos del mundo en la actualidad, es considerarlos de manera sistémica, es decir, como un todo indivisible. Tanto la naturaleza, la cultura y todos sus componentes, “son totalidades dentro de totalidades. Todos los límites (incluidas las fronteras) son fundamentalmente arbitrarios. Los inventamos y luego, irónicamente, nos hallamos atrapados dentro de ellos”4. En cuanto al tiempo, veremos más adelante cómo estos procesos se modifican e invierten su sentido al compás de hechos históricos, económicos y políticos. Millones de europeos, incluidos españoles, fueron recibidos durante el siglo XX por Argentina y también por otros países de la región, incluido EEUU. Hoy es América Latina la que se desprende de sus hijos. Miremos el proceso sin miradas estrechas.

I.- Argentina: una breve descripción histórica.

Lo primero que quisiera decir es que Argentina es un país difícil de comprender, y consecuentemente, de explicar. Algo de esto comparte con América Latina, según se encuentra expresado en la maravillosa prosa de Gabriel García Márquez, novelista y periodista colombiano. El “realismo mágico”, como estilo, trata de plasmar una realidad que no entra en los paradigmas racionales de la cultura occidental predominante. Suele decirse que si García Márquez escribiera en Argentina, sería un escritor realista. La pregunta que insiste es: ¿cómo se ha llegado al actual estado de desastre económico, descrédito político y crisis social, en un país que dispone de gran cantidad de recursos materiales y de capital humano altamente capacitado? Esta pregunta provoca el insomnio de los cientistas sociales en general, y en particular de quienes estudiamos el tema de migración. La perspectiva de género añade más inquietudes todavía.

Sobre comienzos del siglo XIX, nuestro territorio formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, con sede administrativa en Perú. A diferencia de este país y de Bolivia, no contaba con grandes reservas de oro ni plata, sino con enormes extensiones de tierra, la mayoría fértil, y abundante agua de vertientes naturales. La independencia de España reconoce dos hitos: el primero el 25 de Mayo de 1810, una especie de decisión “popular” de los “criollos” más ilustres, en cabildo abierto de Buenos Aires. La decisión tomada en ella se formaliza por un Congreso de corte más institucional, el 9 de julio de 1816, en Tucumán. Esta especie de división de la independencia en dos ciudades prefigura la lucha fratricida que continúa por más de cuatro décadas, cuyas consignas y visiones dividían a quienes querían un país unitario, regido por el puerto de Buenos Aires, y quienes luchaban por un país federal, con grados de autonomía regionales, que se llamaron “provincias”. La Constitución Nacional de 1853 dibuja finalmente un país federal en las palabras y en el diseño institucional, pero que continuará siendo unitario en la distribución del poder. Aún en medio de luchas civiles y anarquía, la futura Argentina toma una decisión política fundamental en aquella época: muy tempranamente en relación al resto de la región, se dictamina la abolición de la esclavitud y títulos de nobleza en la Asamblea de 1813.

Las luchas por el modelo de país continuaron entre fracciones, hasta que alrededor de 1880 confluyen varios dirigentes e intelectuales quienes, a pesar de cierta heterogeneidad, coinciden en alentar el “progreso”. Se los llamó “Generación del 80” y dio el puntapié para incluir a Argentina en la modernidad. Para el tema que nos interesa, realizó políticas públicas muy activas en el tema del fomento de la inmigración. Se argumentó que la venida de ciudadanos europeos, de raza blanca y educados, “contagiaría” a nuestro país de ideas progresistas. Se soñó con otorgarles tierras y configurar de manera estable el país agroproductor que ya asomaba en el horizonte. La realidad fue diferente. Entre otros factores, la política de distribución de las tierras, anterior a la inmigración, y caracterizada por grandes latifundios, impidió su destino de agricultores. No se les entregó las tierras prometidas, consecuentemente, la mayoría de los inmigrantes, provenientes fundamentalmente de España, Italia y secundariamente del centro de Europa (polacos, rusos “blancos”, judíos) se radicaron en las ciudades y se dedicaron al sector terciario: comercio. Un país en crecimiento les brindó mejores condiciones de vida que en sus países de origen.

En cuanto a la economía, su perfil central fue siempre agrícola y, posteriormente, agroexportador. En los inicios esto se basó en la explotación extensiva, gracias a las grandes extensiones de tierra. Prácticamente no existió campesinado en el sentido tradicional, sino peones rurales (asalariados, jornalizados), y chacareros (la extensión de tierra que poseían configuraba una unidad de producción más extensa que la parcela campesina). Sin embargo, Argentina tuvo un temprano, para la región, proceso de industrialización, basado en la sustitución de importaciones. Tuvo una industria automotriz en la década del 40, cuando en el mundo solamente 26 países producían autos. Este proceso comenzó alrededor de 1930 y se fortaleció sobre 1950. Unos años después se instalaron altos hornos, siderurgia y otras formas de industria pesada, que se abortó tempranamente. Entre otras, este proceso de industrialización, que generó migración interna del campo a la ciudad, fue causa del alto índice de población urbana, también temprano para la región.

Para finalizar este breve panorama histórico, mencionaremos que la ley 1420 (promulgada en 1880) de educación laica, gratuita, universal y obligatoria, promovió muy tempranamente niveles de alfabetismo altos en ambos sexos. Vale la pena también recordar que en 1907 Argentina ocupaba el lugar 11 en la economía mundial.

2.- Argentina actual

Daremos un enorme salto para ubicarnos en el siglo XX, y algunos datos “duros”, que nos serán útiles para comprender el por qué de la migración que actualmente ha comenzado a dibujarse, por primera vez en su historia de país receptor de población. El primer dato significativo es que su Superficie total es de 3.761.274.503 Km2, ocupando el tercer lugar en América Latina después de Brasil y México. Su organización político-institucional está diseñada como sigue: república representativa, federal5, autoridades del poder ejecutivo y legislativo elegidas por voto popular, universal y obligatorio, poder judicial por selección del Parlamento (a partir de listas provistas por el Ejecutivo), y del Consejo de la Magistratura. Comprende 25 distritos: 24 provincias y 1 ciudad autónoma (la de Buenos Aires, elevada a la categoría de distrito autónomo por reforma constitucional de 1994). El Parlamento Nacional es bicameral, y desde 1991 rige el cupo femenino del 30% “en posiciones expectables” para cargos electivos de nivel nacional, provincial y local.

Población: (total país) 36.223.947 personas, de las cuales son mujeres 18.556.022, y varones 17.667.925 (censo 2001)6. La Ciudad de Buenos Aires tiene 200 Km2, y su población es de alrededor del 10% del total. El porcentaje de población urbana (viviendo en centros urbanos de más de 10000 habitantes) es de 88,9%. El crecimiento anual de la población es de 1,4% (1975/98), pero el crecimiento urbano es de 1,8% (1980/95), lo que demuestra la migración interna a las ciudades. La estimación para el año 2015 (en millones): 43,5 (1998) Crecimiento anual hacia el 2015: 1,1% (1998/2015). Tasa de hijos por mujer: 2,6 (1998). Esto dibuja un país que no tiene, como nunca tuvo, un crecimiento vegetativo alto, que suele coadyuvar a la migración de su población hacia otros países. Por otro lado, su territorio todavía tiene una densidad poblacional baja. Que esté, como siempre estuvo, mal repartido, es otro problema.

Salud: Argentina tuvo, a partir del siglo XX, un sistema de salud gratuito y universal de buena calidad, que se comenzó a deteriorar al compás de la crisis (acentuada desde 1970 en adelante) y actualmente se encuentra funcionando de manera precaria y sobrepasado largamente por la demanda. Encontramos 268 médicos cada 100.000 personas (1992/95), si bien distribuidos de manera desigual a lo largo del país. Agua potable: 71% (1990/98). Esperanza de vida al nacer: 73 años (total población). Para las mujeres, 77 años; para los hombres, 70. (1998). Mortalidad materna: 46 c/ 100.000 n. vivos (1993)7, con un registro estimado del 50%, lo que lo elevaría a cerca del 70 por 100.0008. Se trata de un nivel considerado alto para el nivel general de la salud del país. Se estima que el aborto provocado séptico es responsable de aproximadamente el 50% de estas muertes9. La cifra negra de abortos indica que se realizan alrededor de 400.000 anuales, uno por cada dos nacidos vivos. Mortalidad infantil: 19 por 1.000. Mortalidad menores de 5 años: 22 por 1.000 (1998). En 1997, el consumo de calorías diarias per cápita era de 3.093; actualmente, los niños de las provincias pobres se nos mueren de hambre.

Educación: El perfil educativo de Argentina fue tradicionalmente, equivalente al de los países desarrollados. En la actualidad, si bien la calidad de la educación se halla muy cuestionada, los indicadores numéricos siguen altos, con desigualdades marcadas según regiones. El nivel de alfabetismo es de 96%, igual para hombres y mujeres: (1995). La tasa de inscripción escolar10, en nivel primario, tanto para varones y mujeres ronda el 114% (1990/97). fuertemente igualitaria por sexo. En nivel secundario, para hombres es del 73% y para mujeres: 81% (1990/96). Se observa que ellas concurren el nivel secundario más que ellos, probablemente como estrategia familiar de protección ante los peligros y la violencia social que, efectivamente, estadísticamente se encuentra asociado a niveles educativos más bajos. También como estrategia de control de la sexualidad. La matrícula universitaria es levemente femenina: 52%. Esto obedece a múltiples causas, entre otras que las credenciales universitarias perdieron parcialmente su capacidad de motores de ascenso socioeconómico, que ostentaron en épocas anteriores. Los varones tienden a ubicarse en áreas de negocios o empresarias, que pueden lograr ingresos económicos superiores y más rápidos que la mayoría de las profesiones universitarias (salvo excepciones). La cantidad de docentes de primaria es de uno cada 17 estudiantes (1997). Un dato puntual pero interesante es que en los 70, las tasas de matrícula universitaria femenina era equivalente a las de EEUU.

3.- Economía: la deuda externa.

La economía ha sufrido enormes y casi inexplicables reveses a lo largo de toda la historia del país. En el segundo artículo se profundizará sobre la cuestión política y la dirigencia del país, cuestiones fuertemente asociadas a este problema. Aquí mencionaremos solamente el problema de la deuda externa, cuyos pagos se encuentran actualmente en default parcial por decisión del gobierno que asume, en medio de una grave crisis política, el 2 de enero de 2001.

Deuda Externa – evolución histórica 1966-2000

Año Presidente de la Nación  Partido de Gobierno  Monto (Millones U$S)  % Aumento Global  Aum Anual Prom Observaciones
1966 - 69 Onganía MILITAR  3.276 -3.970       
1970 Levingston (dictadura 4.765

+ 46%  7 años

6,5%

 
1971 - 72 Lanusse de facto) 4.800

 
1973 Cámpora/Perón 4.890 - 7800

Créiditos fáciles a tasas bajas.

1974-75 Martínez de Perón  PERONISTA

 

+ 62% 3 años

21%

Deuda per capita a fines 1975 U$S 32011
1976 - 80 Videla  MILITAR 9.700 – 27.200 En los 8012 el crédito se vuelve escaso y caro.
1981-82 Galtieri (dictadura 35.700 - 43.600 + 364% 8 años

45%

Argentina sigue aumentando su
1983 Bignone de facto) 45.100 deuda13. Per cápita a fines 1983 u$s 1500.
1984-89 Alfonsín UCR 46.200 - 65.300

+ 44% 5,5 años

8%

1990-99 Menem PERONISTA 62.200 -146.219 + 123%       10,5 años

12%

1992: se renegocia y postergan montos. La deuda aumenta a pesar de la privatización de empresas del Estado.
2000-01 De la Rúa ALIANZA 147.667

+ 9% 1 año

9%

Deuda per capita a fines 2000 u$s 3800.-
2002-03 Duhalde (provis.) PERONISTA Aprox. 160.000  + 9% 1,5 años

Aumenta por diferimiento de pagos y planes asistenciales.

Fuente: Revista "LA NACION" del 6-5-01, pág. 22 a 24, artículo "COMO EMPEZO LA DEUDA EXTERNA" por JAIME PONIACHIK, y elaboraciòn propia en base a datos del Ministerio de Economía de la Nación www.mecon.gov.ar.

Este cuadro resulta bastante significativo por sí mismo y exime de un análisis en mayor profundidad, por otra lado imposible de abordar aquí. Pero muestra que la misma aumenta al compás de épocas y tipos de gobiernos. Por un lado, el modelo económico que se impone en América Latina a partir de 1970, de corte neoliberal, fomenta el endeudamiento de sus estados. Por otro, las dirigencias cómplices, y en particular las dictaduras militares, incrementaron la misma de manera descomunal. La pregunta que circula hoy a nivel nacional y mundial es: ¿en qué medida los prestatarios comparten la responsabilidad de los préstamos por encima de la capacidad de pago? ¿En qué medida gobiernos no representativos, incluidas dictaduras sangrientas que impusieron el terrorismo de estado, pueden endeudar a la sociedad civil, que es quien en última instancia deberá afrontar los pagos? Son preguntas por el momento sin respuesta y que continúan en debate a nivel mundial. Pero Argentina tiene una de las deudas per capita más altas del mundo.

No quisiera abandonar este tema sin mencionar que otro problema gravísimo para que la economía argentina sea tan pujante como debería, es el perfil de nuestra dirigencia empresarial, que no ha sabido gestionar empresas modernas y efectivas. Argentina es un país de empresas pobres con empresarios ricos, dice otro dicho popular. Y, finalmente, los niveles de corrupción de las dirigencias políticas, sindicales, eclesiásticas, han permitido que un país con muchos recursos naturales y de capital humano hoy ostente índices de pobreza inadmisibles y una profunda desesperanza entre sus habitantes.

4.- Mujeres y Trabajo en Argentina

"Siempre hay alguien más explotado que el obrero: su mujer”

Flora Tristán.

Activista, feminista peruana, siglo XVIII

Este tema merece ser analizado con mayor profundidad que los anteriores, porque conjuntamente con el de pobreza tiene una alta correlación con las migraciones. A partir de la historia registrada, sabemos que ellas siempre han sido productivas además de reproductivas, y han trabajado produciendo bienes transables o para el consumo familiar. Desde la época colonial hasta fines del siglo XIX, ellas trabajaban en el campo además de en sus casas, según la división social y sexual del trabajo que sigue vigente aún hoy en todo el mundo. Su incorporación masiva al mercado de trabajo urbano se produce a partir del siglo XX, y lo hacen fundamentalmente en el servicio doméstico, como familiar no remunerado en empresas familiares, en la venta ambulante, y como enfermeras. Posteriormente, su presencia es significativa en la docencia (sobre todo en nivel primario14) y en la administración pública. En síntesis, el mercado de trabajo femenino es más segmentado que el masculino, fenómeno que se observa también en la mayoría de las culturas occidentales.

Para 1990, la fuerza laboral total se ubicaba en el sector de la agricultura (12,2 %), en la industria (32,4 %) y en servicios (55,5 %). Estos datos no reflejan cabalmente la situación actual, ya que la década del 90 modificó fuertemente el panorama laboral y productivo, registrándose un fuerte retroceso en el parque industrial. Con respecto a las mujeres, un primer dato es que en Argentina, al igual que en muchos otros países del mundo occidental, se observa un fuerte incremento de la participación de la mujer en el mercado de trabajo. La ya conocida curva en “U”, que se registró desde las primeras décadas del siglo XX hasta aproximadamente los 70 (que significaba su salida del mercado en los años fértiles de la mujer), actualmente se ha aplanado. Estudios nacionales de la década de los 8015 indicaban que los motores fundamentales para la inclusión de la mujer en el mercado laboral era la presencia de hijos y los niveles educativos: se registraba en ambos casos una correlación positiva. No obstante, a partir de la agudización de la crisis, el mayor impulsor es la pobreza.

El servicio doméstico, tradicional puerta de entrada al mercado laboral para las mujeres pobres, es un campo que merece un análisis particular, por las condiciones estructurales en que suele realizarse. Si bien se encuentra en rápida transformación desde el siglo XIX a la actualidad, hay aspectos que continúan vigentes, y que suelen atravesar fronteras nacionales. Por un lado, una mirada sociológica indica que:

“... en lo que respecta a las desventajas, la principal es que, desde el punto de vista de movilidad laboral, el servicio doméstico es un callejón sin salida: no capacita en el puesto de trabajo, no abre posibilidades a otras ocupaciones, y rara vez permite continuar la educación normal. También puede involucrar interminables horas de trabajo, abuso por parte de los empleadores, inestabilidad debido a la precariedad y la informalidad del contrato laboral, y puede convertirse en un obstáculo para la conformación o consolidación de relaciones de pareja o familia”16.

Y una perspectiva psico-social pone de relieve que:

“Resulta un trabajo con rémoras de la servidumbre; hasta hace relativamente poco, en Argentina “se entregaba” a niñas prepúberes de familias pobres a familias más ricas, que prometían “educarlas”. En la práctica, resultaban sirvientas que trabajaban sin salario hasta la mayoría de edad, en la que podían decidir por sí mismas. En no pocos casos, sobre todo en la oligarquía del interior del país, eran “multpropósito”: se las utilizaba para la iniciación sexual de los hijos, y de desahogo erótico de los dueños de casa. Es un trabajo que no tiene standards claros para su realización, ya que se realiza en el ámbito privado y por lo tanto puede depender de gustos y preferencias del/la empleador/a. Su sindicalización resulta compleja, puesto que no se reúnen en ámbito laboral alguno, sino que cada una trabaja en una casa particular, separada de las otras. Un dato llamativo es que su trabajo y su vida comparten un escenario parecido: el hogar. Pero en el caso del trabajo, deben manejar electrodomésticos más o menos sofisticados, cuidar alfombras y cortinas, y en muchos casos oficiar de madre sustituta o secretaria telefónica, mientras en sus propios hogares lavan a mano y barren pisos de tierra apisonada”17.


5.- La situación laboral en Argentina hoy: Mujeres al frente

Argentina transita, desde diciembre de 2001, una situación de grave crisis social, política y económica. La maxidevaluación impuesta a comienzos de 200218, el cerrojo sobre los depósitos y otras medidas financieras, provocaron prácticamente la paralización del país. No solamente se estuvo al borde de la anarquía institucional (en unos 10 días se sucedieron 5 presidentes19), sino que se multiplicaron las protestas sociales de todo tipo, actualmente contenida en base a planes sociales como el subsidio a Jefes y jefas de Hogar desocupados20. Los niveles de desempleo y de pobreza aumentaron drásticamente y se encuentran en records históricos para el país.

Frente a este panorama, las mujeres salieron a completar o a reemplazar (en el caso de despido) el ingreso masculino. Los datos de 1998 indican que las mujeres eran el 32 % de la PEA total y los varones el 68%; pero estudios recientes, parciales, la hacen subir – según regiones y rangos de edades – al 45, 50 o 55%. Un estudio del CN (Consejo Nacional de la Mujer) informa que actualmente y en promedio, la PEA femenina ronda el 40% en todo el país. Por ejemplo, el 40,5% de la PEA de Gran Buenos Aires (5,5 millones de personas) son mujeres. En cambio, en 1987 eran 4,4 millones y las mujeres representaban el 36%21. Sin embargo, esto no trajo aparejada la superación de las dificultades que tienen las mujeres por obtener un salario igual a sus compañeros de trabajo varones. Este nuevo empleo femenino se ubica en gran proporción en condiciones de precariedad, y todavía sigue siendo muy importante la proporción del servicio doméstico (si bien se encuentra en retroceso). Para 1985, el 22% de la PEA femenina trabajaba en este sector; actualmente, el 18% (INDEC). Otras tareas que suelen desempeñar las mujeres en situación de pobreza es la venta ambulante, gastronomía (meseras), y cargos de baja calificación en el sector salud. No podemos dejar de mencionar el aumento de la prostitución, pero deseamos dejar en claro que no lo consideramos un” trabajo” en el mismo sentido que los anteriores, sino una situación de indignidad y explotación al que se someten muchas mujeres en situación de pobreza extrema, salvo excepciones puntuales.

En cuanto a la desocupación, si bien es record para la Argentina, se supone que en los dos últimos años es menor para ellas que para ellos, pero esto no es necesariamente una buena noticia. Se debe mayormente a que ellas, a diferencia de ellos, suelen aceptar cualquier trabajo, en cualquier condición, para sostener a sus hijos e hijas. Por otro lado, lo reciente de la crisis impide disponer de estadísticas nacionales confiables.

La brecha salarial continúa. Otro estudio reciente de la Dirección de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires indica que disminuyó a nivel general, pero aumentó en los niveles educativos altos: ellas perciben el 38,5% menos que ellos por un trabajo de igual valor22. El Ingreso medio de la ocupación principal es de $ 795.- (aprox U$S 275,.) para los varones y de $ 578.- (U$S 200.-) para las mujeres. Debemos tomar en cuenta que los salarios promedios de esta región son los más altos del país. Además, tomando el total del mercado de trabajo, ellas tienen mayores niveles educativos que ellos. Veamos el siguiente cuadro, que lo muestra claramente, válido para Buenos Aires y Gran Buenos Aires (datos de la EPH, IBDEC, octubre 2002).

Nivel de ingreso y nivel educativo, por sexo

Nivel Educativo  Varones  Mujeres
Hasta Secundario incompleto 60.3% 44.0 %
Secund completo y Sup. o Terc incompleto 28.7% 34.1%
Superior o Terciario completo 11.0% 21.9%
Total valores absolutos 100.0% 100.0%
  2.512.220 1.668.851

 Fuente: CNM (www.cnm.gov.ar) /EPH INDEC. Octubre 2002.

Como es de esperar, en épocas de crisis se mantiene y se incrementa el techo de cristal en ámbitos públicos y privados. En cuanto a la tasa de desempleo, es una de las más altas de la historia, a pesar del subregistro provocado por la población desalentada (en situación de extrema pobreza), que deja de buscar trabajo, y que en este último período se ha incrementado por la anomia social general. Veamos algunas cifras, que deben ser ajustadas teniendo en cuenta la incidencia del mencionado Plan Jefas y Jefes desocupados.

Situación ocupacional - Total urbano EPH – Tasas sobre PEA

Tasa

Oct 2002 (1)  May 2002 Oct 2001
Actividad 42,9 42,9 41,8 42,2
Empleo 35,3 32,7 32,8 34,5
Desocupación 17,8 23,6 21,5 18,3
Subocupación demandante 13,8 -,- 12,7 10,7
Subocupación no demandante 6,1 -,- 5,9 5,6
Población c/ problemas de empleo (2) 37,7 -,- 40,1 34,6

NOTAS DEL CUADRO: (1) La columna coloreada de Octubre de 2002 corresponde a las cifras oficiales. La segunda, con cifras en cursiva, a la estimación de las tasas realizada por el INDEC considerando como desocupados a todos los ocupados cuyo empleo principal proviene de un Plan Jefes y Jefas de Hogar. Si entre estos últimos sólo se consideran desocupados a los que además buscan trabajo, la tasa de desocupación estimada se reduce a 21,8%. (2) Suma de las tasas de desocupación y subocupación demandante y no demandante - Encuesta Permanente de Hogares del INDEC - Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

Como es de esperar, esta situación sobre la situación laboral tiene una directa repercusión sobre los niveles de pobreza, que resultan realmente estremecedores. Es necesario analizar el tema dentro del contexto de un país agroexportador, que en el último año fiscal exportó alimentos para 300 millones de personas en todo el mundo, y donde niños en las provincias más pobres mueren de hambre y/o desnutrición severa. Imágenes de estos niños desdichados recorrieron el mundo durante 2002, como severos testigos sobre la grave situación económica y la inequidad que distinguen tristemente a nuestro país. El siguiente cuadro es tan claro que exime de comentarios adicionales. Sin embargo, quisiéramos resaltar las dos cifras en negrita: El 57% de la población total está bajo línea de pobreza, pero lo que resulta más terrible, lo están el 73% de los niños de 0 a 14 años. En este caso, no hay diferencias apreciables por sexo: varones y mujeres de las regiones pobres de Argentina sufren por igual.

Población total según condición de pobreza, sexo y grupos de edad en 31 aglomerados urbanos. Octubre 2002

Población 31 aglomerados urbanos

Población total

Población por grupos de edad

0 a 14 años

15 a 22 años

23 a 64 años

65 años y más

% s/ total Personas % s/ total Personas % s/ total Personas % s/ total Personas % s/ total Personas
Total 100,0 24.107.196 100,0 6.610.658 100,0 3.508.987 100,0 11.645.297 100,0 2.342.253
No pobre 42,5 10.236.912 26,5 1.749.290  33,5 1.176.278  48,8  5.679.334  69,7 1.632.010
Pobre 57,5 13.870.284  73,5 4.861.369 66,5 2.332.709 51,2 5.965.963 30,3 710.243
Pobre no indigente 30,0 7.232.725 32,1 2.127.465 33,2 1.165.958 29,1 3.389.856 23,4 549.446
Pobre indigente 27,5 6.637.559 41,4 2.733.904 33,3 1.166.751 22,1 2.576.107 6,9 160.797

Fuente INDEC. EPH.

Un breve panorama sobre la “jefatura de hogar” indica que viene aumentando fuertemente la presencia de hogares con jefas mujeres sobre el total de hogares23. En 1960 sólo el 4,8%; en 1980 el 19,2%, en 1991 el 22,3%, y en 2002 el 28,8% (datos INDEC). Es decir, 2,7 millones de mujeres mantienen solas a la familia, ganan mas que el hombre o son viviendas sin presencia masculina24.

Examinando el cuadro que sigue, vemos que lo alarmante es que ya en 1991 más de la tercera parte (37%) de los hogares “nucleares” (progenitores e hijos) y la cuarta parte (25,4%) de los extendidos, estaba ya regenteado por una mujer. Otro dato interesante es que ellas tienden a vivir solas en mayor proporción que los varones: el 32% de los hogares unipersonales corresponde a mujeres, contra sólo el 7,7% de los varones. Cuando se conozcan los datos del censo 2001 se constatará que esta tendencia continuó y se agravó.

Tipos de hogar y tipo de jefatura, por sexo. Porcentajes sobre el total de hogares. 1991.

Tipos de hogar Total Jefes hombres Jefas mujeres Mujeres / Total
Unipersonal 13,3 7,7 32,9 54,9
Nuclear 64,1 71,8 37,0 12,9
Extendido 19,3 17,5 25,4 29,4
Compuesto 2,2 2,2 2,5 25,1
No familiar 1,1 0,8 2,2 42,4
Total 100,0 100,0 100,0 22,3
Nº de hogares  8.927.289 6.939.950 1.987.339 -

Fuente: EuroSur-FLACSO. INDEC, Censo de Población y Vivienda 1991.

Estos datos pueden estar afectados, además, por el cambio en la autopercepción de las mujeres, al compás de cambio cultural acerca de los roles de género. En efecto, se sabe que en la actualidad las mujeres tienden a ser más concientes de su aporte económico al hogar, y a admitirlo frente al encuestador, con mayor claridad que en años anteriores. Numerosos estudios constataron que en aquellas épocas las mujeres tendían a informar que el jefe era su marido o compañero, aunque ellas fueran el sostén económico principal. De todos modos, ser el sostén principal del hogar no siempre significa tener el poder sobre las decisiones económicas y de otro tipo en el hogar. Otra dimensión importante es que por lo general, los hogares con jefa mujer son más pobres, o dicho de otra manera, una mayor proporción de hogares pobres tienen jefatura femenina; lo cual no debería sorprendernos, ya que ellas deben compaginar tareas de crianza con trabajo, en situaciones claramente desventajosas. Las mujeres como grupo están económicamente en desventaja, y la pobreza se acentúa cuando ellas deben mantenerse a sí mismas y a sus hijas/os. En Argentina 86 por ciento de las jefas de hogar de entre 25 y 45 años trabaja, mientras que sólo el 49 por ciento de las que no lo hacen encabezan un hogar25.

Un estudio mexicano26 sobre Argentina indica que el aumento paulatino de las jefaturas femeninas puede indicar que hay más mujeres separadas o divorciadas o de mujeres cuyos maridos migraron o son ellas mismas migrantes, solas o con sus hijas/os y madres solteras. En cuanto a los rangos de edad, un estudio cordobés27 informa que para esa ciudad, el 57,5 por ciento de las mujeres sostenes de hogar tienen más de 50 años, mientras que un porcentaje levemente menor (42,5 por ciento) no supera ese límite etáreo. Entre los hombres, la relación es la opuesta: hay más jefes de hogar menores de 50 años. Casi un 43 por ciento de las mujeres de Córdoba están trabajando o, sin estarlo, buscan empleo activamente. Esa misma tasa de actividad trepa hasta el 55 por ciento entre las mujeres de entre 30 y 64 años.

Un artículo periodístico28 del diario de mayor circulación a nivel nacional afirma:

“Tradicionalmente el aumento de la cantidad de mujeres sostén de familia se asociaba a cambios sociales o culturales. Pero en el caso de Argentina se explica por la destrucción de empleos en la industria y la construcción de empleos típicamente masculinos. Hoy en estas áreas trabajan 650.000 personas, en tanto que en el servicio doméstico (empleo típicamente femenino) lo hacen 1 millón. El Ministerio de Trabajo realizó un relevamiento que es un buen ejemplo: en Capital, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza mostró que en el mes de julio de 2002 las empresas privadas achicaron 9.600 puestos de trabajo. Hay que tener en cuenta también que los empleos hoy son más inestables, de menos horas, en negro, lo que afecta en mayor medida a las mujeres, en especial a las jefas de hogar, que se ven obligadas a conseguir algún trabajo por ser la responsable del hogar. En promedio los ingresos de las jefas de hogar son 28% inferiores a los de los hombres jefes de hogar”.

Como era de prever, esto motivó que las mujeres sean una población objetivo para los Planes de Asistencia Social que, en la emergencia, está aplicando el Estado desde mediados de 2002. El mismo diario29 mencionado anteriormente, en otro artículo, expresa:

"El 64% de los 1.900.000 beneficiarios del Plan Jefes de Hogar30 son mujeres desocupadas, que viven en hogares indigentes, están al frente de su casa o son cónyuges de maridos desempleados. Además, pertenecen a familias numerosas y en gran medida se desempeñaban antes como personal doméstico. Estas conclusiones surgen del Informe del Plan Jefes de Hogar elaborado por Siempro (Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales), un organismo que depende de la Presidencia de la Nación. El Informe especifica que en las grandes ciudades el 64% de los beneficiarios (1,2 millones) son mujeres, mientras en el Gran Buenos Aires esa proporción se eleva al 67,8%. Del total de mujeres beneficiarias, el 43% son jefas de hogar y otro 39% son cónyuges de personas desocupadas. El resto son hijas o nietas de Jefes de familia sin cónyuge y con menores a cargo. El perfil educativo de las mujeres supera al de los varones. Así, ocho de cada 10 beneficiarias tiene la educación primaria completa y el 17% completó la educación secundaria. Y en el 70% de los casos está realizando alguna contraprestación laboral, especialmente en el ámbito comunitario, como comedores escolares o centros de asistencia social.”

De acuerdo al Informe oficial, los rasgos más sobresalientes de los beneficiarios son: El 75% tiene entre 21 y 40 años. Los hogares beneficiarios son, en promedio, de 5 personas, cuando en el resto es de 3 personas. En general se trata de matrimonios con 3 hijos, aunque en muchos casos con familiares a cargo (abuelos). En el 94% hay tres menores de 18 años. Según el INDEC, el costo de la canasta básica de alimentos de un hogar de 5 personas es de 360 pesos por mes. Por esta razón, "el 64% de los hogares beneficiarios —aun después de cobrar los $ 150— está por debajo de la línea de indigencia. Más de las tres cuartas parte de los beneficios tiene experiencia laboral anterior. En el caso de los varones, la mayoría proviene de la industria de la construcción y en las mujeres del servicio doméstico y de labores como salud o enseñanza. En promedio, las tareas insumen unas 25 horas semanales, lo que no impide que "una alta proporción busque otra ocupación". La mayoría (el 90%) realiza tareas vinculadas a los municipios31.

6.- ¿Qué mujeres migran a España y por qué?

Para finalizar, un breve panorama de este tema, que es el contexto en el que se inscribe el artículo. Este tema se profundizará en el segundo artículo sobre ciudadanía social.

Actualmente se encuentra en desarrollo una investigación con sede en Argentina, pero que abarca cuatro países latinoamericanos: la misma Argentina, Chile, Ecuador y Perú. Su nombre es “Feminización de las migraciones en América latina: Discriminación, Racismo y Xenofobia”32. Desde su mismo nombre puede comprenderse su enfoque: trata de analizar si las migraciones actuales en ciertos países latinoamericanos (aquellos seleccionados), se han feminizado (hay mayor proporción de mujeres que de varones), si sus motivaciones permanecen igual o han cambiado, y si existe una estrategia en la familia de origen, más definida que en el caso de los varones. También, cuál es la incidencia del racismo y la xenofobia hacia las migrantes en los países de destino.

Argentina ha sido y sigue siendo un país receptor de población, hoy fundamentalmente de países limítrofes o cercanos. Son particularmente impactantes las cifras de la inmigración sobre comienzos y hasta la mitad del siglo XX, época que, como se mencionó más arriba, el Estado realizó políticas activas de fomento a la inmigración. En los dos cuadros siguientes vemos cómo ya en 1869 había 12% de extranjeros, casi 10% de países no limítrofes (de Europa, principalmente España e Italia). El pico se encuentra en 1914, con casi un 30% de extranjeros, y 27,7% de países no limítrofes.

Cuadro: Población total según origen. Porcentajes, Serie histórica

Población 1869 1895 1914 1947 1960 1970 1980 1991
Total 100 100 100 100 100 100 100 100
Extranjeros 12.0 25.4 29.9 15.1 13.0 9.3 6.8 5.0
No limítrofes 9.7 22.5 27.2 13.3 10.7 7.2 4.1 2.5
Limítrofes 2.3 2.9 2.2 2.0 2.3 2.3 2.7 2.5

Fuente: INDEC, 1996. Serie Análisis demográfico. La población no nativa de la Argentina 1989-199133.

Cuadro: Población no nativa según lugar de nacimiento. (En porcentajes)

Años 1869 1895 1914 1947 1960 1970 1980 1991
Total extranjeros 100 100 100 100 100 100 100 100
No limítrofes 80.3 88.5 91.4 87.1 82.0 75.0 60.0 50.0
Limítrofes 19.7 11.5 8.6 12.9 18.0 24.2 40.0 50.0

Fuente: INDEC, 1996. Serie Análisis demográfico. La población no nativa de la Argentina 1989-199134.

Esta migración fue en un comienzo principalmente masculina. En muchos casos, las mujeres, los hijos y a veces otros familiares (hermanos, etc.) vinieron después, siguiendo un patrón asociativo. Así, la migración incide en el índice de masculinidad del país: en 1869 era de 106.2, en 1895 de 11.9, en 1914 de 115.5, en 1947 de 106.1, en 1960 de 100.0, en 1970 de 99.8, en 1980 de 95.9, en 1991 de 95.6 y en el 2001 de 95.2.

El siguiente gráfico muestra el aumento poblacional de Argentina, que se realizó en gran medida a expensas de los contingentes migratorios, ya que la tasa de fecundidad fue históricamente baja en nuestro país, en relación tanto a la región como al mundo.




Hoy, se registran grupos de personas emigrando desde Argentina a España. No tenemos datos muy desagregados ni detallados, ya que como se sabe, estos datos pueden recogerse mejor en el país de destino. En Argentina existe una enorme cantidad de estudios sobre los contingentes llegados a nuestro país; pero son casi inexistentes los que abordan la problemática de quienes emigran, si excluimos el fenómeno puntual del exilio político (1976.1983) motivado por la más cruel de las numerosas dictaduras militares de Argentina.

Sin embargo, sabemos que en su mayoría son jóvenes, y de alto nivel de instrucción, que buscan mejores oportunidades no solamente de trabajo y desarrollo profesional, que su país en crisis y anomia les niega, sino otros horizontes culturales, políticos e institucionales. No es la pobreza, como en otras situaciones de migración, el factor fundamental que los y las empuja: llegar a Europa requiere una infraestructura material y simbólica de la que los y las pobres carecen. Ellos y ellas migran a lugares más cercanos. Por otra parte, se sabe también que en los países de destino suelen realizar trabajos para los que están sobrecalificadas por nivel educativo y también por el tipo de experiencia laboral previa que han tenido en sus países de origen.

Nos ocurre, quizás como a buena parte de América Latina, que el horizonte de desarrollo del país aparece oscuro y confuso. El decrecimiento de la ciudadanía en sus instituciones y en su dirigencia, combinados con factores tales como la deuda externa, no promete mejoras a corto plazo. Qué proporción de mujeres migran, en qué tramos de edades, con qué sueños en sus equipajes y con qué realidades en su destino, es un tema que debe profundizarse con estudios cuali-cuantitativos en ambas puntas del itinerario. Sería necesario también indagar sobre sus fantasías e ilusiones, fomentados no solamente por realidades oscuras, sino por horizontes excesiva y falsamente luminosos. Qué expectativas logran cumplir y cuáles le serán denegadas, y qué costos pagan por lo que logran, son temas que trataremos de profundizar en el segundo artículo pero que esperan estudios más exhaustivos.

En síntesis, y como conclusión, quisiera señalar que el tema de la migración en general, y la femenina en particular, es un reto para toda la humanidad. Como se señaló más arriba, lo que ocurre en un lugar de este pequeño mundo repercute en el otro; las inequidades se exportan hoy hacia la periferia, pero repercuten nuevamente en los centros de poder. Y otra conclusión que deberíamos asimilar, es que la realidad es esencialmente mutante. Lo único permanente es el cambio, sostienen los pensadores de hoy. Ya vimos cómo la balanza de la migración, en el caso de España y Argentina, está comenzando a revertirse. Pero entonces esto debe servir para planificar políticas públicas en los países de destino que tomen en cuenta ambos extremos de un itinerario que tiende a a cerrarse en un círculo.

Y para Argentina, al igual que para América Latina, el desafío es:

"La transición política (...) a finales del siglo XX, debe ser desde una democracia consensuada que privilegió a los actores hegemónicos del sistema político, a una democracia estructurada sobre el concepto de la ciudadanización”.

Juan Eduardo Romero

Investigador. Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela


Buenos Aires, abril de 2003.

BIBLIOGRAFÍA

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Notas:

1. Ponencia presentada en las Jornadas Casa de América – Dirección General de la Mujer del Ayuntamiento de Madrid: “Mujeres de dos Mundos” Madrid, abril 2003.

2. Lic. En Psicología UBA. Posgrados en Psicología Clínica (Ministerio de Salud), DDHH (IIDH-OEA), Teoría Sistémica (UBA). Coordinadora CLADEM Argentina e integrante de su Comité de Gestión. Vicepresidenta del CEM (Centro de Estudios de la Mujer), Buenos Aires. Investigadora y consultora en temas de género. Ex profesora de Estudios de la Mujer, UBA (1986-1994).

3. Estos tres subgrupos de migrantes no se abordarán en el presente trabajo.

4. Senge, Pete: “La Quinta Disciplina”. Granica, Barcelona, 1998. Primera edición en inglés Senge, 1990.

5. Cada uno de sus 25 distritos tiene su propia constitución, sus leyes y su parlamento. Sus principales autoridades son elegidas por voto popular, periódicamente. El Parlamento nacional está formado por delegados/as de los distritos y unidad en la emisión de moneda, política exterior y otros asuntos.

6. Fuente: INDEC. www.indec.mecon.gov.ar 

7. Ultimo dato disponible, fuente: Ministerio de Salud de la Nación Argentina.

8. Margulis, Miguel (profesor emérito UBA): “Intervención para prevenir la muerte en mujeres con alto riesgo de muerte materna”. www.sarda.org.ar 

9. Fuente: Ministerio de Salud de la Nación. www.salud.gov.ar 

10. Se calcula sobre el total de la población en el intervalo de edad correspondiente a esos niveles educativos. Las tasas sobre el 100% indican repitencia o alumnos/as concurriendo en edades más altas de las consideradas para ese nivel.

11. A partir de 1976: las empresas privadas son alentadas a tomar créditos internacionales.

12. En 1980: se inicia el fenómeno de convertir deuda internacional de empresas privadas en deuda del Estado.

13. Parte del dinero se destinó a compra de armas y comisiones por las mismas (Banco Mundial estima más de 10 mil millones en este rubro). También se estatizaron deudas de empresas privadas. En este rubro se calculan 5 mil millones.

14. En las últimas décadas ellas predominan en todos los niveles de la docencia, con excepción de los niveles universitarios de categoría más alta y en las ciencias duras.

15. Wainermann, Catalina. “Mujer y Trabajo”. Buenos Aires, CENEP, 1980.

16. Lipszyc, Cecilia et al: “Mujeres Migrantes en la Argentina Contemporánea”. INADI, Ministerio del Interior de Argentina, Bs. Aires, 2001. Documento oficial presentado a la Conferencia Mundial contra el Racismo y la Xenofobia, Durban 2001.

17. Zurutuza, Cristina. Servicio doméstico remunerado y problemas de sindicalización. Investigación realizada con apoyo IAF) Inter.-American Foundation. 1985-1986. CEM (Centro de Estudios de la Mujer) Argentina

18. En un período aproximado de dos meses, el dólar triplicó su valor, con su secuela de aumentos en ciertos rubros, mientras los salarios permanecían fijos. Al mismo tiempo, se nacionalizaron los depósitos en moneda extranjera, y se estableció un “cerrojo” sobre los depósitos a la vista. Este panorama caótico fue resolviéndose parcialmente, pero se estima que existen presiones económicas y políticas sumergidas que pueden estallar en cualquier momento.

19. Entre fines de diciembre de 2001 y enero de 2002, por renuncia del presidente electo.

20. Este subsidio es recibido por alrededor de 3 millones de personas y equivale a aprox. U$S 50.- mensuales.

21. Estudio CNM, (Consejo Nacional de la Mujer) con Fuente: EPH, INDEC abril 2003.

22. Estudio realizado por la Dirección General de la Mujer, Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires.

23. Eurosur. FLACSO Argentina. www.eurosur.org 

24. Otras Voces – periódico mensual de Indeso Mujer- set 2002. www.indesomujer.org.ar - Tomado de Clarín 4/9/2002.

25. Di Marco, Graciela. “Jefatura de hogar, ¿feminización de la pobreza?”, Grupo de Estudios Sociales para la Transformación (GEST).

26. González, Román. “La jefatura femenina en los hogares argentinos va en aumento: estudio CIMAC”.- nov 2000. www.cimac.org.mx

27. RIMA. La voz del interior, Córdoba, Argentina. www.mujereshoy.com 

28. Clarín 4/9/2002.

29. Diario Clarín, 27/02/03. HAY 1,9 MILLON DE BENEFICIARIOS EN TODO EL PAIS. El 64% del Plan Jefes de Hogar se otorga a mujeres Ismael Bermúdez. Especial para Clarín.

30. Para acceder al beneficio del Plan, el Jefe o Jefa de Hogar debe estar desempleado, tener hijos menores y presentar los certificados de nacimiento, escolaridad y de vacunación de los hijos. El beneficio —consistente en