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Homenaje a María Antonia Martínez 

 

Palabras de María del Rosario Roiz

 

 

Las figuras más sobresalientes, reconocidas y más citadas de nuestra historia están acaparadas por los grandes hombres que contribuyeron a la formación de nuestra patria.  Son esas figuras masculinas las que se revelan con toda nitidez y muchos podrían pensar, equivocadamente, que sólo los hombres han contribuido a forjar esta nación.

 

Las mujeres, como siempre, hemos permanecido el olvido y con mucha suerte, apenas, nos vislumbramos como siluetas en la penumbra de citas olvidadas en que, cuando ha sido necesario utilizar como ardid eficaz para ganarse el voto femenino, los políticos de turno, han tenido que reconocer, por ejemplo que en la lucha por la construcción democrática de nuestro país, en la primera mitad del siglo XX, las mujeres en forma decidida y valiente luchamos contra la dictadura, así como en las distintas etapas de nuestra vida republicana hemos venido aportando a la construcción de una sociedad más incluyente.  Sin embargo, los nombres de esas mujeres no forman parte de la conciencia colectiva del pueblo hondureño.  Por esa razón, en esta oportunidad quiero, hablar de una mujer especial y muy cercana a nuestro corazón; MARIA ANTONIA MARTINEZ.

 

María Antonia Martínez forma parte de la galería de ciudadanas que hacen historia en nuestro país. Ya desde la década del 60, siendo casi una niña, María Antonia Martínez, no dudó en exponer su vida por sus ideales, por la defensa de los derechos del pueblo.  Fueron años de mucho sacrificio y entrega a una lucha desigual, que en la década de los 80, la llevó al exilio que duró casi 10 años, compartiendo la misma suerte con otras compañeras, entre las que menciono a algunas como María del Carmen Castro, Nora Miscelem, Melba Reyes, María del Carmen Sandoval, Enma Mejía y quien les habla, María del Rosario Roiz. Muchas veces nos mirábamos a los ojos, tratando de esconder una lágrima, provocada por la nostalgia de la Patria querida. En esa época, constituimos el Comité de Mujeres Hondureñas Paz y Soberanía.

 Por paradójico que parezca, no fueron años perdidos.  María Antonia fue deconstruyendo y re-construyendo la ideología primaria que la impulsó a luchar por los derechos del pueblo, y logró visualizar que más del 50% de ese pueblo, estaba desprotegido, desconocido e invisibilizado.

 

Así fue, como desde su retorno al país, en 1990, María Antonia se compromete en la lucha por la defensa de los derechos humanos de las mujeres.  Dicho de ese modo, parece poca cosa; sin embargo, en esta lucha ha requerido de mucho coraje, tenacidad, inteligencia, y por qué no decirlo, de intransigencia, cuando ha sido necesario, para lograr el avance de las mujeres.

 

Sólo para mencionar algunos actos, quiero decirles que en 1989, junto con Narda Meléndez, Gilda Rivera, Cecilia Sánchez, Sara Elisa Rosales, Regina Fonseca y Enma Mejía, constituyeron la primera versión de CLADEM, que ya para 1990 se convirtió en lo que hoy conocemos como Centro de Derechos de Mujeres. Y desde esta instancia, junto con las compañeras que lo conforman ha venido dando batalla por la promoción y defensa de los derechos humanos de las mujeres, impulsando la formación del Colectivo de Mujeres contra la Violencia, en el cual participamos actualmente 14 organizaciones.

 

Desde su disciplina, que es el Derecho, le ha dado cuerpo a las reformas a diversas leyes, como la Ley de Reforma Agraria, Ley para la Modernización Agrícola, Ley Contra la Violencia Doméstica.

 

Empeñada en la participación política de las mujeres y consciente, de que las mujeres debemos estar allí donde se toman las decisiones, María Antonia Martínez con Soad Salomón de Facusé, doña Alba Alonso de Quezada y la Dra. Norma García contribuyó a formar lo que ahora es la Comisión de la Mujer del Congreso Nacional.  Aportó elementos jurídicos a la creación del Instituto Nacional de la Mujer, ya desde antes, trabajó arduamente con la entonces Designada Presidencial, Guadalupe Jerezano, en la Oficina Gubernamental de la Mujer, antecedente del INAM.  Coordinó la Mesa de Participación Política y Social en el proceso de construcción de la Política de la Mujer, como una política de estado.  

 

 Colaboró a impulsar la ratificación por el Congreso Nacional de la Convención de Belem do Pará. 

 

Formó parte de la Junta Nominadora para la elección de los candidatos y candidatas para la formación de la Corte Suprema de Justicia, así como ha estado aportando a la nueva ley de las Organizaciones y Partidos Políticos, para que se reconozca la participación igualitaria de hombres y mujeres en los cargos de elección popular, así como en la dirección de los partidos. Solo menciono algunos hechos relevantes de su participación en nuestra historia reciente.

 

Parafraseando al cantautor cubano Silvio Rodríguez, estamos hablando de una mujer de galaxia, humana, terrenal, de carne y hueso, que nació, para alegría nuestra en Santa Rita de Yoro, que tiene tres hijas: Aleyda, Alina y Aída, dos nietos: José Carlos y Ricardo y una nieta: Laura.  Esta es su familia, el centro de su vida personal.

 

Sólo quiero decirte, con orgullo, admiración y cariño, muchas gracias María Antonia por ser lo que eres, por tus luchas, por tus aportes a la defensa de nuestros derechos y por tu incansable voz, fuerte y alta para que no se olvide que las mujeres también tenemos un espacio ganado en la historia de nuestro país y en ese sitial, junto a las antecesoras de épocas pasadas, te encuentras tu. 

        

Tegucigalpa, M.D.C., 10, de Septiembre de 2003.

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
Silvia Pimentel

Ana Rivera
Giulia Tamayo
Roxana Vásquez
Cristina Zurutuza

* In Memorian
 


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