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Mujeres privadas de libertad en el Uruguay
 
 

 

 

 

ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES POLÍTICAS

(Sesión celebrada el día 6 de octubre de 2006)

 

 

SEÑOR MODERADOR.- Buenas tardes a todas y a todos. Saludamos con mucho gusto a quienes nos están acompañando en esta puesta en común y cierre de este encuentro nacional.

A continuación, voy a presentar a los integrantes de la mesa: señor Rodolfo Nin Novoa, Presidente de la Asamblea General; economista Juan José Calvo, del UNFPA; la señora Mabel Simois del CLADEM; y representando a los distintos partidos políticos: Ivonne Lima por el Frente Amplio, Silvana Olivera por el Partido Nacional y Teresa Dipolito por el Partido Colorado.

En este momento, estamos desarrollando la puesta en común y el cierre de este Encuentro Nacional de Mujeres Políticas y antes de comenzar con la parte oratoria, me gustaría saludar a la Subsecretaria de Relaciones Exteriores, profesora Belela Herrera;  a la Ministra Consejera de Relaciones Exteriores, Rosario Pons; a la Presidenta del Colegio de Abogados, Edith Wieder; a la Presidenta de la Asociación de Magistrados del Uruguay, Anabella Damasco; a la Presidenta de la Vertiente Artiguista, Eleonora Bianchi; a los señores diputados Luis Gallo, Uberfil Hernández y Jorge Gandini, y a los miembros del Cuerpo Diplomático que nos acompañan en la tarde de hoy.  

Asimismo, pido un aplauso para nuestras compañeras legisladoras -que están en la primera fila-, que nos han acompañado durante toda la jornada de hoy y que han sido presentadas en distintas oportunidades.

(Aplausos)

Invitamos a la señora  Ivonne Lima, representante del Frente Amplio, a hacer uso de la palabra.

SEÑORA LIMA.- Buenas tardes a todos y a todas. Hoy tenemos el placer de poder hablar en nombre de la bancada de mujeres políticas del Frente Amplio. Hemos sido designadas por nuestras compañeras con una responsabilidad bastante grande, porque representamos nada más ni nada menos que al partido de Gobierno.

Durante muchos años militamos en estas filas con muchas expectativas -algunas de las cuales fueron colmadas y otras, lamentablemente, aún están en el debe-, buscando que llegara este momento. Quizás en ese debe hay cosas muy importantes y muy caras para nosotras, las mujeres, para las mujeres políticas que creemos y estamos convencidas de que tenemos un lugar muy importante para ocupar en este Gobierno Nacional, en los próximos Gobiernos y en los Gobiernos Departamentales.

            Por eso creemos que hoy, aquí, el compromiso debe ser de todas hacia nuestro “involucramiento” y nuestro “empoderamiento” –como se usa decir ahora- referidos, en este caso, a la posibilidad de acceso a los lugares de decisión en el mundo de la política. Sabemos que esto es bastante difícil para nosotras pero, aun así, tenemos algunos instrumentos, por lo que debemos comprometernos a luchar para que lleguen a ser realmente efectivos. Hoy dichos instrumentos están planteados en el marco de proyectos de ley que, quizás, duermen en el seno de algunas Comisiones o en cajones y que, gracias al esfuerzo que hagamos todas juntas, deben llegar a ser tratados y aprobados en esta Legislatura. Me refiero, por ejemplo, al proyecto de ley de participación política o la llamada ley de cuotas. Las mujeres debemos luchar para que ese tipo de discriminación positiva se haga para acceder a lugares donde, lamentablemente, si dejáramos que todo transcurriera como se ha venido dando, se llegaría recién dentro de cincuenta o sesenta años.

Consideramos que el proyecto de ley de participación política o ley de cuotas debe ser considerado como una instancia de momento para lograr determinados objetivos, pero no como un objetivo final o permanente, y estamos convencidas de que el momento indicado para su definición es ahora.

Como edilas departamentales, vamos a defender nuestro rol en las Juntas Departamentales. Todas debemos tener claro que el Gobierno Departamental se conforma no sólo con el Ejecutivo, sino también con el Legislativo, y nosotras debemos tratar de que en esos lugares se discutan y se pongan a punto y al día los temas que competen a las mujeres. Estamos hablando, por ejemplo, de que en todas nuestras Juntas Departamentales existan las bancadas femeninas y las Comisiones de Equidad y Género pero que, a su vez, esas Comisiones también existan en los Ejecutivos Departamentales, no como una parte más de las políticas sociales, sino como una Comisión –ya lo dijo en su oportunidad Elena Ponte- que sea parte del organigrama del Gobierno Departamental, con un presupuesto definido.

Creo que todo esto lo lograremos con nuestra organización y nuestro esfuerzo como mujeres políticas, convocando a muchas más mujeres; pero para poder convocar a esa gran cantidad de mujeres que queremos que nos entiendan y participen, nuestra presencia en la política no puede ser quejosa, siempre reclamando cosas a las que nunca llegamos porque no nos las dan. Debemos tener una presencia en la que mostremos también el placer que sentimos, como mujeres políticas, de resolver los problemas de la gente porque, en definitiva, de eso se trata: de que cada uno, como servidor, como persona que está al servicio de la población, tenga necesariamente su parte de compromiso y responsabilidad con esa ciudadanía que espera soluciones. Las soluciones deben venir de nosotras junto a los hombres, por supuesto, porque en esto tenemos que trabajar todos unidos.

Realmente, compañeras, me parece que el espíritu de nuestra reunión, como mujeres políticas del Frente Amplio, fue el de transmitirles el compromiso, la dedicación y el esfuerzo que todas vamos a hacer para que cada vez seamos más, concretamente, en los lugares donde se deciden las cosas. Para eso, nuestro esfuerzo debe convocarnos permanentemente a estar y a pelear por esos lugares de decisión; no tenemos que dejar que los asuman otras personas, y si decimos esto es porque sabemos que, muchas veces, cuando nos los ofrecen, decimos que no. Tenemos que asumir que nosotras, con toda esta fuerza que tenemos, desde el lugar que nos corresponda trabajar, estaremos sirviendo de la mejor manera al conjunto de la ciudadanía.

Muchas gracias.

SEÑOR MODERADOR.- Saludamos también la presencia de la señora Zelma Barci, Directora de la Mujer, de la Intendencia Municipal de Canelones, y del señor senador Alberto Couriel.

            Antes de continuar con las exposiciones, vamos a leer algunas de las notas enviadas por aquellos que no pudieron acompañarnos en el día de hoy y que fueron recibidas por la Secretaría.

            El señor Subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura, doctor Felipe Michelini, se excusa, en nota dirigida al señor Presidente de la Asamblea General, de no poder concurrir.

            Por su parte, el doctor Jorge Larrañaga, Presidente del Directorio del Partido Nacional, se dirige a las integrantes de la Bancada Bicameral Femenina Mujeres Políticas, de la siguiente manera: “Por este intermedio les hago llegar a ustedes un sincero saludo en ocasión del Encuentro Nacional que han desarrollado.

            Como Presidente del Directorio de un Partido que ha asumido el compromiso de valorar el rol de la Mujer en la política, asignatura pendiente de todo el Sistema Político uruguayo, entiendo la importancia que este tipo de encuentro tiene para la Política y el País todo.

            Reciban Todas el saludo que hago llegar a nombre del Partido Nacional.

  Jorge W. Larrañaga

Presidente”

(Aplausos)

            -También hay una nota del señor Intendente Municipal de Montevideo que dice:

            “En primer lugar quiero saludar a las legisladoras nacionales y departamentales y dirigentes políticas de todo el país, convocadas para este Encuentro Nacional de Mujeres Políticas.

            La participación de las mujeres en los ámbitos de decisión es un tema de derechos humanos, de democracia y de justicia, por tanto la posibilidad de consensuar acciones conjuntas que orienten hacia la inclusión de la perspectiva de género en las políticas públicas tanto nacionales como departamentales es fundamental”.

            Luego agrega: “En 1995, la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, señala que ‘El empoderamiento de las mujeres y su plena participación en condiciones de igualdad en todas las esferas de la sociedad incluyendo su participación en el proceso de toma de decisiones y el acceso al poder, son fundamentales para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz’.

            Por eso creemos que para el logro de un gobierno representativo, transparente y responsable, de instituciones democráticas y orientado hacia el desarrollo sostenible en todos los ámbitos de la vida, es imprescindible reconocer y redistribuir las formas de poder y autonomía de las mujeres, atendiendo la globalidad de su situación política, social y económica.

Ricardo Ehrlich

Intendente Municipal de Montevideo”

(Aplausos)

            -Asimismo, recibimos una nota de la Junta Departamental de Río Negro que, en su segundo párrafo, dice: “En tal sentido, esta Corporación acordó elevar nota de felicitación por la realización del citado encuentro, por ser un evento de suma importancia y en el cual la Junta Departamental de Río Negro se encontrará representada.” La nota lleva la firma del doctor Álvaro Debali, Primer Vicepresidente.

(Aplausos)

            -Otra nota expresa:

“Señor Presidente de la Cámara de Representantes”…

“Compromisos laborales contraídos con anterioridad, me impiden asistir al ‘Encuentro Nacional de Mujeres Políticas’.

Es mi deseo que dicho encuentro sea tan exitoso como fructífero para la sociedad de nuestro país”.

Esta carta lleva la firma de la doctora Adriana Peña Hernández, diputada.

(Aplausos)

-Por último, hay una nota dirigida a la Bancada Bicameral Femenina que dice:

“Por encontrarme en el departamento de Paysandú me va a ser imposible concurrir al Encuentro Nacional de Mujeres Políticas”.

Y continúa: “Quisiera aprovechar la oportunidad para desearles éxitos en la jornada, ya que actividades como ésta no sólo enaltecen la vida democrática y política de Nuestro País, sino también contribuyen al fortalecimiento de la necesaria equidad en nuestra labor, que con tanto esfuerzo y empeño nuestra sociedad está buscando, desde hace varios años.

Sin otro particular, saluda a Uds. con la más alta estima

Dr. Álvaro Delgado

Representante Nacional”

(Aplausos)

            Invitamos a la señora Silvana Olivera, representante del Partido Nacional, a hacer uso de la palabra.

SEÑORA OLIVERA.- Muy buenas tardes a todos. Ante todo debo decir que es un honor para mí poder estar representando a todas las mujeres de mi Partido. Quiero agradecer muy especialmente a la representante Beatriz Argimón, que hace tantos años está trabajando por los derechos de las mujeres, y que junto con la doctora Cristina Maeso –que se animó a ser candidata a Presidenta- son para nosotras las grandes referentes en este tema de género.

            Voy a hacer un breve resumen de la discusión que en la mañana de hoy sostuvimos las compañeras del Partido Nacional. Hablando de las dificultades que veíamos para poder transitar por este camino político, decíamos que para lograr hacerlo teníamos que cambiar muchas cosas, pero primero que nada, el discurso. Las mujeres del Partido Nacional no estamos luchando por nuestra participación en la actividad política, ¡y vaya si participamos, y mucho, desde los comienzos de la Patria!  Participamos en la militancia: somos dirigentes barriales, secretarias, atendemos el teléfono, somos asesoras; en fin, estamos en todos los ámbitos de la militancia política.  Por lo tanto, ¡por supuesto que participamos, y muy activamente! La lucha, la batalla, no es por la participación, sino por tener igualdad en el acceso a los lugares de poder.

El 3 de setiembre se realizaron en el departamento de Montevideo las elecciones para ediles de las Juntas locales y de las seccionales partidarias, y en mayor parte resultaron electas las mujeres. Reitero que las electas fueron mujeres, pero para ocupar esos cargos que están en la base de la pirámide, esos cargos que son honorarios; sin embargo, cuando empezamos a subir en la pirámide y vienen otras elecciones, ahí las mujeres no estamos presentes. En la mañana de hoy decíamos que estamos cansadas de ser las eternas suplentes, primeras, segundas, terceras, y menos mal que no son diez, porque de ser así seguramente ocuparíamos el décimo lugar. 

Se nos dijo en algún momento que formáramos una lista y marcáramos los votos, pero todos sabemos que esto no es sencillo, porque existen cuestiones económicas de por medio. No se trata, simplemente, de abrir una lista, porque muchas mujeres nos manejamos -por nuestra propia actividad profesional y por las vivencias cotidianas- en ámbitos donde los recursos financieros no sobran para financiar ninguna campaña. Quizás para los hombres sea más sencillo abrir una lista y marcar votos, pero para nosotras no lo es. 

            Otro tema que surgió fue el de que muchas veces estamos desinformadas; quizás algunas veces sea por culpa nuestra, pero otras, porque los hombres se olvidan y no informan lo que pasa. Esta es una problemática que se observó en todos los departamentos, donde muchas compañeras no estaban enteradas de ciertas actividades que se estaban realizando, no sólo a nivel partidario sino, por ejemplo, a nivel de comunicación, como la reunión del día de hoy.

No queremos hablar sólo de dificultades -como lo decía la compañera del Frente Amplio-, y por eso vamos a decir que estamos convencidas de que la única manera de acceder a esos puestos de poder, donde creemos que debemos y nos corresponde estar, es a través de un mecanismo de discriminación positiva de la cuota política, o de algún otro que haga que las mujeres podamos ser más visibles y acceder a esos lugares.

            En este siglo XXI, este nuevo siglo que comienza, donde lamentablemente, no sólo en el Uruguay, sino en el mundo, vemos que los partidos políticos o la actividad política sufre un gran descrédito, donde los jóvenes no están “ni ahí” –como ellos dicen- con la actividad política, creemos que las mujeres tenemos el rol fundamental de cambiar esa mirada negativa hacia esta actividad. Nosotras aportamos un estilo diferente, porque hablamos de otras cosas y porque vemos la actividad política -no tenemos miedo en decirlo ni nos avergüenza- como un gran acto de amor. Creo que la esencia de la actividad política es un acto de amor; esos compañeros y compañeras que dejan su hogar, que hacen tantos renunciamientos, que asumen el compromiso, la solidaridad y la vocación de servicio, realizan un acto de amor.

 La palabra “amor” es la gran ausente en los discursos políticos. Quizás los hombres se sientan ridículos hablando del amor arriba de un estrado; sin embargo, yo me siento orgullosa, porque creo que el amor es lo más importante en la vida y considero que nosotras, las mujeres, tenemos que comenzar en este nuevo siglo a cambiar el discurso, a hablar de otras cosas y, por sobre todo, a ser cada día más unidas, porque sin dudas, juntas vamos a poder llegar a los lugares que queremos y que nos merecemos. Así va a ser.

(Aplausos)

SEÑOR MODERADOR.- Ahora invitamos a hacer uso de la palabra a la señora Teresa Dipolito, en representación del Partido Colorado.

SEÑORA DIPOLITO.- Buenas tardes a todas y a todos, y especialmente a varios “todos” que desde hace años los vemos apoyando estos temas, que creemos que no sólo importan a las mujeres, aunque normalmente somos nosotras –la mayoría- las que prestamos los oídos a estas cosas. También quiero dar un abrazo fraterno a todos aquellos con quienes nos vemos desde mucho tiempo atrás en esto -que denominamos “lucha” y que yo no quisiera calificar así, porque alguien podría decir que las mujeres no queremos ser generadoras de lucha-, de pelear por nuestros espacios.

 Coincido, entonces, con la compañera en cuanto a que hay que cambiar los discursos, porque con ellos, a veces, hemos generado miedos; los miedos naturales que tiene todo ser humano al pensar que si comparte un espacio no puede crecer.

Esta sala, este gran salón que hoy ha tenido una de las jornadas más destacadas de las que hemos podido vivir quienes estamos en este compromiso de género, en este compromiso democrático, se ha vestido de fiesta, porque hemos visto más caras de las que estamos habituadas a ver desde hace mucho tiempo, tratando de hacer este ejercicio democrático. Quiero, pues, dar un abrazo fraterno y la bienvenida a compañeras de las Juntas Departamentales. Tuve el honor de ser edila y reivindico el rol de éstas, porque desde los legislativos departamentales se puede construir ciudadanía y democracia. Lamento profundamente que en Colonia hayamos quedado la mitad –de dos edilas titulares hay sólo una- y, por eso, les pido a las suplentes que desde la Oficina de la Mujer y la Familia que hay en la Intendencia Municipal, vean más allá de lo que son las divisas partidarias y los colores políticos,  así como lo han visto otros hombres que nos han ayudado a llenar determinados espacios. No tengan dudas de que el compromiso de género traspasa las personas y los colores políticos, para transformarse en un compromiso y en un deber cívico de ayudar a crecer a un país.

Creo que hoy no sería honesta conmigo misma si no pusiéramos esto sobre la mesa ‑pido disculpas por ello a las compañeras del Partido Colorado que me han dado este gran honor de estar de nuevo representando al Partido- y dijera no sólo importan los recursos económicos, sino que el compromiso de género muchas veces no lo he apreciado en quienes ocupan esos espacios. Hoy tenemos la gran satisfacción de decir que se han podido instalar en bancas, tanto en los legislativos nacionales como departamentales, mujeres que llevan ese compromiso adelante; pero también las hay desde los puestos ejecutivos, tanto en el ámbito nacional como departamental. Aquí vuelvo a lo que decía: el compromiso de género, que ha sido interpretado desde un hombre, desde lo masculino y de su equipo de Gobierno, lo tenemos con confianza y legitimidad. Además, lo vamos a llevar desde el llano, como lo hemos hecho desde que arrancamos en este trabajo y con muchísima fuerza en el cargo ejecutivo que tenemos en el departamento de Colonia -pero no sólo para Colonia-, con ese abrazo fraterno, con esa mano tendida, porque sabemos que los estudios económicos están dando que el Producto Bruto Interno de los países crece si se usa a los mejores en los mejores lugares.

¡Vaya si acá saben, tanto hombres como mujeres, quiénes son los más capaces! ¡Vaya si saben de trayectorias, de responsabilidades, de compromisos, de generosidad, de la mirada alta y de objetivos que enaltecen y que miran a los países en desarrollo! Además, los que estudian los países en desarrollo saben que esto que decimos en lo económico es verdad, y para desarrollarse están las capacidades de todas y de todos. Cuando digo “todas y todos”, no lo digo solamente desde el punto de vista de las mujeres adultas como yo -que ya estoy en mi quinta década-, sino que hay que prestar oídos grandes a las generaciones nuevas, pues ello no arranca en la adolescencia, sino desde la infancia porque, como todas sabemos, esto va asociado a cambios culturales y se hace desde lo educativo, desde la casa.

Asimismo, ese compromiso es íntimamente nuestro porque todavía la conciliación de la vida familiar y laboral esta en pañales, y es otra de las cosas que tenemos que ganarnos, no solas, sino con el acompañamiento de los hombres que están comprometidos, no sólo hoy, sino desde ayer. Y los que no están comprometidos, ya se convencerán cuando estudien esto que decimos sobre el desarrollo económico y sobre el desarrollo de los países.

Nosotros siempre nos quisimos ver en el primer mundo y tuvimos todas las credenciales para ello. ¿Por qué? Porque los derechos civiles han sido el fuerte de este Uruguay. A su vez, en los derechos civiles las mujeres hemos estado presentes en el papel, pero hoy queremos alzar la voz -las que tenemos voz para representar a las demás- y decir que de los papeles nosotros vamos a tratar que se pase a la realidad en todo el país. Mi compromiso con mis compañeras coloradas fue hoy leer una declaración que acordamos. En ella se dice que como mujeres políticas basadas en nuestros más caros principios batllistas de laicidad, justicia social y laboral, y en nuestro compromiso y participación pasada, presente y futura en la construcción social y democrática del Uruguay, declaramos que nos comprometemos, como lo hemos hecho desde siempre, en la construcción del mejor país, el que necesita de todas y de todos, reivindicando la participación histórica de las mujeres coloradas y batllistas en el quehacer político, en un ámbito de sinceridad, de conducta transparente, de valor cívico, con objetivos de gobierno y no de poder por el poder mismo. Asimismo dice que exigimos de los representantes políticos del Gobierno, primero, la construcción de políticas laborales que generen trabajo genuino y dignificante, que contemplen la igualdad de tratos y oportunidades, superando la etapa de asistencialismo, la que nunca compartimos y, segundo, un pronunciamiento expreso y explícito en todos aquellos mecanismos que faciliten y garanticen la incorporación de las mujeres en el pleno ejercicio democrático en el ámbito sanitario, laboral, político y social.

            Muchas gracias.

(Aplausos)

 

SEÑOR MODERADOR.- Pasamos ahora a la lectura y consideración de la declaración del Encuentro Nacional de las Mujeres Políticas.

SEÑORA HERNÁNDEZ.- Es cierto que la jornada fue larga pero también la declaración lo es.

            Nosotras nos comprometemos a luchar juntas para cambiar la situación de las mujeres uruguayas. Nosotras, legisladoras nacionales y departamentales de todo el país; nosotras, mujeres dirigentes políticas de todos los partidos uruguayos, hemos venido al Palacio Legislativo convocadas por las diputadas y senadoras de este país. Vinimos desde los cuatro puntos cardinales de la Patria. Estamos aquí para procurar acuerdos y trabajar juntas para superar la discriminación que sufrimos las mujeres en todos los ámbitos de nuestra vida, porque no nos resignamos a que en nuestro país muera una mujer cada nueve días asesinada por violencia doméstica, porque son miles las mujeres que aún no se atreven a pedir ayuda y porque queremos que sepan que no están solas, que estamos comprometidas en mejorar los servicios públicos, educativos, sanitarios, policiales y judiciales que deben prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres, los niños, las niñas y los adultos mayores.

            Estamos aquí porque no nos resignamos a que nuestras hijas y nuestros hijos tengan que emigrar del campo a la ciudad o, peor aún, a otros países, porque en el Uruguay no encuentran horizontes; y queremos trabajar juntas para hacer que nuestra Patria sea realmente equitativa con nuestros hombres y mujeres. Porque nosotras sabemos que las mujeres empleadas de oficina, por ejemplo, ganan el 23% menos que sus compañeros varones, y porque las ejecutivas ganan menos del 60% de lo que gana un hombre en la misma posición. No vamos a aceptar en silencio que al buscar trabajo las jóvenes deban tener “buena presencia”, porque sabemos que la “buena presencia”, muchas veces, esconde sutiles maneras de discriminación de género, de raza o de clase. No vamos a dejar pasar que muchos empleos se nos nieguen por ser mujeres o por estar casadas, o por ser madres o por estar embarazadas. No vamos a tolerar más que mientras se cantan loas a la maternidad, algunas empresas hagan test de embarazo o se despida a las mujeres que quedan encintas.

Queremos encontrar soluciones para las miles de uruguayas que por tener más de cuarenta años ya no consiguen un empleo, porque están demasiado viejas para trabajar pero todavía muy jóvenes para jubilarse. Porque queremos que nuestras hijas y nuestros hijos, llegado el momento, ejerzan una maternidad y una paternidad responsable, y por eso alzaremos nuestras voces, para reclamar que la reforma educativa anunciada incluya la educación sexual.

Porque no queremos vivir en una sociedad violenta, tenemos la esperanza de que también se implemente  una educación respetuosa de la diversidad y de los derechos humanos. Porque no queremos tener que lamentar mañana lo que pudimos prevenir hoy. Por eso nos comprometemos a controlar y vigilar que todas y cada una de las mujeres pueda acceder a los métodos anticonceptivos. No queremos que nuestros derechos no sean respetados en el sistema de salud, tanto público como privado.

Porque queremos que haya clínicas de atención a la planificación familiar y a la sexualidad de los adolescentes, de las y los adultos mayores. Asimismo, queremos que haya campañas preventivas contra el HIV SIDA y otros flagelos.

            Estamos aquí porque son miles las mujeres de la tercera edad que están a cargo de sus esposos y compañeros, y cuando ellos mueren quedan solas, sin que el Estado les brinde, a ellas ni a sus familias, los servicios que se requieren para vivir una vejez digna. Al mismo tiempo, quiero subrayar que las concubinas no acceden a la pensión de sus compañeros aunque hayan convivido con ellos toda la vida.

            Estamos aquí porque cada vez somos más las que estamos a cargo de los hogares, porque somos a las que llaman “jefes de familia”, y en muchos casos lo hacemos sin que el padre de nuestros hijos cumpla con el pago de la pensión alimenticia que a los hijos les debe.

            Mientras el 12% de los hombres están cursando la educación terciaria, entre las mujeres lo hace el 17% pero, sin embargo, hay sólo 3 Decanas y 17 Decanos, y nunca hubo una mujer ni siquiera candidata a Rector de la Universidad. También quiero mencionar que de los cinco miembros de la Suprema Corte de Justicia, recién este año, después de muchos en que eran todos hombres, ha  ingresado una mujer.

            Todavía son miles las mujeres que no tienen derecho a la seguridad social y el 80% de las empleadas domésticas y trabajadoras rurales aún trabajan en negro.

            Aunque hemos invertido muchos años de educación y hoy estamos más escolarizadas que los hombres, seguimos percibiendo menores ingresos por la realización de las mismas tareas. A pesar de todos los esfuerzos, sigue habiendo un 2,6% de niñas de 5 a 14 años que no asisten a la escuela.

            Venimos desde el Norte, desde el Sur, desde el Este y el Oeste del país a reclamar paridad en los puestos de decisión. Celebramos que hoy haya tres Ministras de Estado, la cifra más alta que se registra en la historia del país, pero no nos alcanza; Michelle Bachelet, la Presidenta de Chile, lo ha demostrado. Las mujeres somos la mitad de la población y, entonces, debemos y podemos ser la mitad del Gabinete.

(Aplausos)

            La democracia está en deuda con nosotras, las mujeres: de 30 senadores, sólo cuatro son mujeres; de 99 diputados, sólo 10 son mujeres; en ningún departamento las edilas somos la mitad de la Junta Departamental. Nuestros queridos partidos políticos tampoco nos tratan mejor a la hora de designar sus órganos de dirección, como tampoco lo hacen las cámaras empresariales ni el PIT-CNT, aunque es justo reconocer que este último ha aprobado una recomendación de cuotificación en la dirección de la central de trabajadores.

            Con relación a cómo ha afectado la pobreza extrema a las mujeres, hablan las cifras de las protagonistas del Plan de Emergencia, y sobre la voluntad de trabajo de las mujeres, habla la proporción de las que participan en “Trabajo por Uruguay”.

Todas nosotras estamos dispuestas a trabajar juntas para que las políticas públicas dirigidas a la emergencia social se continúen con políticas que estimulen la inserción social y laboral genuina, superando etapas necesarias de asistencialismo.

            Las tareas domésticas que realizamos, tanto las que trabajan fuera del hogar como las que lo hacen puertas adentro, deben ser valoradas y reconocidas por los ciudadanos y por el Estado. Este trabajo doméstico no remunerado e invisible es un aporte sustancial al Producto Bruto Interno nacional. Sin él, muchos serían los enfermos, los adultos mayores, las niñas y los niños que no tendrían cuidados, y también, muchos de nuestros compañeros quedarían sin comer, sin ropa limpia y otras cosas. Nos celebran el Día de la Madre, pero a la hora de jubilarnos, ese trabajo no cuenta, aunque para realizarlo más de una mujer haya tenido que dejar el empleo.

            Por todo esto y por muchas cosas más que nos unen, nos comprometemos frente a las ciudadanas y ciudadanos de este país, frente al señor Vicepresidente de la República, frente a todos ustedes, a aunar nuestros esfuerzos por el cumplimiento del Plan de Igualdad de Oportunidades y Trato, y a no tolerar ningún tipo de discriminación por razón de género, orientación sexual, raza, religión y por ninguna otra razón que no sean aquellas de los talentos y virtudes que marca la Constitución de la República.

            Nada más. Muchas gracias.

(Aplausos)

SEÑOR MODERADOR.- Luego de haber escuchado esta declaración, invitamos a hacer uso de la palabra al Presidente de la Asamblea General, señor Rodolfo Nin Novoa.

SEÑOR PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA GENERAL.- Saludo a todas las mujeres presentes y, particularmente, a las del interior, ya que me informan que desde hoy de mañana han estado trabajando mujeres representantes nacionales, edilas y dirigentes políticas de los 19 departamentos.         

            Me ha sido conferido el honor de ser quien cierre esta intensa jornada de labor, convocada por la Bancada Bicameral Femenina, organizada por CLADEM, con el auspicio del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Quisiera pensar que no sólo me lo han solicitado en mi condición de Presidente de la Asamblea General y Vicepresidente de la República sino porque, además, las compañeras saben que personalmente he apoyado y apoyaré los proyectos de ley que reconocen los derechos de las mujeres a decidir por sí mismas.

(Aplausos)

            Creo que si las mujeres pueden decidir con su voto el Gobierno de nuestro país, elegir al Presidente de la República y a los legisladores, como legisladores debemos reconocerles el derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas.

(Aplausos)

Cada vez que participo en una actividad organizada por la Bancada Bicameral Femenina -que no son pocas- como ésta que hoy estamos cerrando, hago énfasis en reconocer que vivimos en una sociedad que tiene un fuerte perfil machista, si me permiten la expresión, y que las dificultades que tienen que superar las mujeres para que esto se reconozca, son muchas y muy grandes. Estoy convencido de que debemos incorporar la perspectiva de género y estar atentos a las necesidades, derechos y obligaciones de hombres y mujeres, porque han sido conformados culturalmente de manera distinta y esta se vuelve, entonces, una obligación de todo aquel ciudadano o ciudadana que sea realmente democrático y que propugne una sociedad más equitativa. El diseño de las políticas públicas con perspectiva de género seguramente redundará en beneficio, no sólo de las mujeres, sino de todos y de todas las uruguayas. Para lograrlo, necesitamos más mujeres haciendo política, mujeres que, como ustedes, además de hacer política partidaria, son capaces de trascender sus divisas -aunque sin abandonarlas- para trabajar en conjunto por el beneficio del país.

No seré yo quien les diga cuáles son los múltiples aspectos donde se evidencia la discriminación que sufren las mujeres uruguayas; ustedes los conocen mucho mejor. Lo que sí quiero afirmar es que este Gobierno tiene la voluntad política de hacer lo que esté en sus manos para superarlos. No va a ser fácil ni tampoco será tarea para un solo período de Gobierno, pero no lo lograremos nunca si no empezamos ya y si no hacemos, además, de la lucha contra la desigualdad, una política de Estado que fije un rumbo claro y cierto para todas las instituciones y para todas y todos los ciudadanos.

Caminar hacia ese objetivo es lo que el Instituto Nacional de las Mujeres está proponiéndonos al construir un Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos entre hombres y mujeres, en consulta con las dependencias del Poder Ejecutivo, pero también con las Intendencias y las organizaciones de la sociedad civil.

Hace menos de cinco meses participé en un interesantísimo Seminario sobre presupuesto con perspectiva de género. Allí, el Director de Presupuesto de Andalucía nos decía que lo que no está en el presupuesto, no existe; es puro fuego de artificio. Es por eso que con el apoyo de muchos, y el nuestro particularmente, la Bancada Bicameral Femenina ha planteado a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto la creación de un grupo de trabajo para que las próximas Rendiciones de Cuentas y Presupuestos integren indicadores de género en la evaluación del desempeño de cada organismo del Estado.

(Aplausos)

            Esta iniciativa ha sido tomada con mucho entusiasmo, tanto por el Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto como por el Subdirector, por lo que esperamos contar a la brevedad con esos indicadores, que nos permitirán revisar el compromiso que cada organismo del Estado tiene con la voluntad política de este Gobierno, de forma de empezar a saldar la deuda que la democracia uruguaya tiene con las mujeres de nuestro país. Tengan la seguridad de que, a la hora de votar leyes y de controlar el ejercicio presupuestal en esta Casa, tendremos muy presente esta orientación que el señor Presidente de la República hizo pública el 8 de marzo de 2005, a muy pocos días de asumir su mandato y con la que estamos comprometidos con una convicción profunda y sostenida.

            Para terminar, quiero repetir una frase que dije hace pocos días, en oportunidad de realizarse un acto en conmemoración de los 60 años de la promulgación de la ley de consagración de los derechos civiles en el Uruguay: espero terminar este período legislativo con la satisfacción de haber equiparado muchas de estas deudas, que son con la mitad de la población del país y que, fundamentalmente, son con la profundización democrática del Uruguay.

            Muchas gracias.

(Aplausos)

SEÑOR MODERADOR.-  En nombre de las organizadoras de este evento, les damos las gracias por estar hoy aquí todos juntos. Ustedes ya están citadas para seguir trabajando, así que a seguir haciéndolo.

            Muchas gracias.

(Aplausos)

 

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
Silvia Pimentel
Giulia Tamayo
Roxana Vásquez
Cristina Zurutuza

* In Memorian
 


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