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EVANGELISTAS VALDENSES FUNDAMENTAN APOYO EN TEXTOS BIBLICOS (NOTA DIARIO LA REPUBLICA)
La Iglesia Evangelista Valdense elevó al Senado su postura de no oposición al proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva, en concordancia con el dictamen de su Equipo de Bioética. El pastor David Baret Ribet, representante de esta rama del cristianismo escindida del poder vaticano en el año 1178 con medio millón de seguidores en el mundo y unos 12.000 en Uruguay, considera "necesario, que la Iglesia no imponga por ley sus convicciones; que sea el Estado que se haga responsable de la salud. Los valdenses no somos pro-aborto, algo que hacemos todo lo posible por evitar, pero tampoco favorecemos el embarazo no deseado, que genera errores y horrores". Para Baret "desde el punto de vista moral y ético", el documento que se hizo llegar a los legisladores plantea "el rechazo absoluto de la imposición coercitiva del embarazo, tanto como el rechazo a la penalización generalizada e indiscriminada, en cuanto precursora de males muchos peores que aquellos que se quisieran combatir". La iniciativa de ley que considerará hoy la Cámara alta, "no es una ley abortiva, y otorga a la mujer que enfrente el drama de un embarazo no deseado tener acceso dentro de su libertad de decisión a prestaciones médicas que la cubran al máximo de los riesgos que para su salud integral representa la interrupción de una gestación. El hijo no deseado, no previsto en el contexto del amor mutuo, no sólo puede ser un atentado a la propia libertad, fruto de violencias impredecibles, sino también un acto irresponsable contaminado de inhumanidad", dice el documento enviado a senadoras y senadores. En cuanto al contexto bíblico los evangélicos, concentrados en nuestro país en Colonia, Soriano, Río Negro, Paysandú y Montevideo, apuntan al Evangelio de Mateo, en el entendido de no aceptar "resolver el problema identificando al aborto como el mal absoluto, o el pecado mas grande, atando sobre las espaldas de los otros cargas pesadas, pero que no intentamos moverlas ni sostenerlas siquiera con un dedo” (Mat.23:4). Rechazan paralelamente "darle una justificación moral o religiosa abstracta, sólo para tener la conciencia tranquila. En particular la decisión de interrumpir una gestación para nosotros es siempre y de cualquier manera una decisión dolorosa, que no puede y no debe ser agravada por juicios de culpa pronunciados desde fuera, pero que debe ser comprendida, sufrida y compartida en el ámbito del amor y de la solidaridad´´. “Sobrellevad los unos las cargas de los otros y cumplid así la ley de Cristo"(Gálatas 6:2). |
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