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POEMA DEDICADO A LA MEMORIA DE
GRACIELA
Por Ana Irma Rivera Lassén
La muerte anda rondando mis llantos, visitando
algunas de mis amigas y amigos, y sus casas.
Anda dando vueltas con el reloj en la mano.
Una hebra suelta que le dió la Parca tiene atada a un dedo.
Y espera a la vuelta de la esquina y en la entrada de la puerta.
Y mientras veo recostada sobre mi pena su sombra,
me pregunto si es que acaso confundo el principio.
¿Si desconozco ese ciclo de energía que se transforma y retransforma?.
¿Si esa figura tallada en la sensación del presagio
fuera la vanguardia de un mensaje de reposo,
como quien gana un pasaje para ir de vacaciones?.
¿Si fuera el cambio apacible de un cuerpo a luz,
si fuera el timbre que suena para marcar la salida
de un día largo y productivo de trabajo?
¿Y si la hebra suelta es para unir un lazo, y el reloj
para que sea en el momento preciso
que está fijado el lanzamiento y el despegue de los cuerpos?.
¿Y si fuera mi miedo lo único que ronda las esquinas?
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