Esta página web es posible gracias al apoyo de Christian Aid, la Fundación Ford, OXFAM NOVIB y OXFAM GB

Audiencia Regional ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
   

Regresar

 

 

¡ Llamado a la Acción !

Violencia contra las mujeres.

Una emergencia de salud mundial

 

 

 

¿Por qué este Llamado a la Acción?

 

La violencia contra las mujeres (VCM) y niñas es una emergencia de salud pública y derechos humanos a nivel mundial. Causa daños mentales y físicos, expone a las mujeres y niñas a enfermedades y embarazos forzados, aumenta la vulnerabilidad de las mujeres en todas las esferas de sus vidas y, en los peores casos, termina con la muerte de las mujeres. Como resultado de décadas de esfuerzos realizados por los grupos de mujeres para luchar contra la violencia hacia las mujeres, hay un aumento en el reconocimiento de que la violencia contra las mujeres tiene un impacto devastante no sólo en las vidas de las mujeres, sino también en sus familias, comunidades y sociedades.

 

En este Llamado a la Acción, enfatizamos la responsabilidad del sector de salud pública de proveer prevención y cuidado basado en el enfoque de atención primaria de salud que coloque a las mujeres en el centro. El sector de salud pública y l@s trabajadores/as de la salud en la mayoría de los países brindan una atención inadecuada a las necesidades de las mujeres en general y tienen un pobre entendimiento de la violencia contra las mujeres en particular. La violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos, para la cual los gobiernos y sus instituciones deben ser responsables.

 

Le  llamamos para que se una a nosotr@s para acabar con la violencia contra las mujeres y hacer que nuestros gobiernos se hagan responsables por el acceso de la mujer a la salud! Definiendo la violencia contra las mujeres No hay una definición universal acordada acerca de la violencia contra las mujeres, pero el amplio consenso internacional puede ser encontrado en la descripción de las Naciones Unidas de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (1993): “La violencia contra las mujeres es cualquier acto de violencia basada en el género que resulta en, o puede resultar en un daño físico, sexual o psicológico o un sufrimiento de las mujeres, incluyendo amenazas de tales actos, coerción o privaciones arbitrarias de la libertad, ya sea que ocurran en la vida pública o privada”. La Declaración además reconoce a la violencia contra las mujeres como “uno de los mecanismos sociales cruciales por los cuales las mujeres están forzadas a una posición

subordinada comparadas con los hombres”.

 

Antecedentes de la violencia

Las razones de la violencia contra las mujeres son diversas, pero mundialmente la base son las relaciones desiguales de género. Los “roles femeninos” tradicionales en la sociedad dejan a las mujeres con poco poder de decisión, dinero, tierra y otros títulos comparadas con los hombres. Las normas basadas en el género en sociedades que alientan a los hombres a jugar un rol dominante entre las relaciones y la sociedad y que condonan el uso de la violencia para resolver los conflictos, alientan la violencia contra las mujeres. Se espera que los hombres “disciplinen” a las mujeres y controlen las vidas de las mujeres y su sexualidad. En algunas sociedades tanto hombres como mujeres piensan que es normal y aceptable para los hombres golpear a sus esposas si ellas reniegan de los valores del hogar o se rehúsan a tener sexo. Los cargos extra de la atención de salud como resultado del debilitamiento de los sistemas de salud pública y la estigmatización vinculada al SIDA perjudican las desigualdades de género existentes y aumenta la vulnerabilidad de las mujeres hacia la violencia y la explotación.

 

Ciertos grupos de mujeres son más vulnerables a la violencia porque atraviesan una doble discriminación como resultado de su raza, clase, casta, nacionalidad, sexualidad o discapacidad. Por ejemplo, las mujeres indígenas, refugiadas y migrantes, las trabajadoras sexuales, y las lesbianas, son estigmatizadas y amenazadas sin respeto en muchas comunidades. La violencia que padecen no es tomada seriamente sino percibida como algo “que se merecen”. El embarazo aumenta la vulnerabilidad de las mujeres hacia la violencia por parte de su pareja. Para acabar con la violencia contra las mujeres, las estructuras socioculturales y las normas necesitan cambiar para que la dignidad, persona, derechos y sexualidad de las mujeres se reconozcan completamente como iguales a las de los hombres.

 

Formas de Violencia

La violencia contra las mujeres incluye muchas formas diferentes de violencia física, sexual y psicológica que ocurren en diferentes circunstancias e involucran a diferentes abusadores. Los perpetradores de la violencia contra la mujer, usualmente hombres, pueden ser miembros de la familia, desconocidos, figuras de autoridad (jefes, líderes religiosos, maestros) y proveedores de servicios, así como también el estado. Las mujeres enfrentan más la violencia donde viven: en sus casas, en campos de refugiados o en las calles. Para muchas mujeres, la violencia comienza en la infancia o adolescencia. En las culturas donde los hijos son fuertemente favorecidos con respecto a las hijas, como en algunas partes de India y China, las niñas son a veces asesinadas al nacer.

 

La violencia doméstica y la violencia sexual perpetrada por el esposo, novio, padre o familiar conocido es la forma más común de violencia contra las mujeres. Cerca de una de cada cuatro mujeres experimenta violencia sexual por parte de su marido o novio en su vida. En la provincia de Midlands, en Zimbabwe, el 25% de las mujeres han sido objeto de la violencia sexual por parte de un pariente íntimo, mientras que en Bangkok, Tailandia, casi el 30% de las mujeres han sido abusadas.

 

En USA, seis de cada 10 mujeres asesinadas son matadas por alguien conocido, como su marido o novio.

Otras formas de violencia incluyen el acoso sexual en el trabajo o en la calle. En varios países las mujeres y niñas, particularmente de comunidades pobres, son traficadas: forzadas a una esclavización sexual y otros tipos de trabajo forzado luego de ser arrebatadas de sus casas. Usualmente sufren la violencia física y sexual por parte de sus jefes. Durante desastres naturales, las mujeres son más vulnerables a la  violencia en violaciones y tráfico, especialmente como resultado de su desplazamiento y falta de acceso a recursos. “El tsunami del Océano Indico puede no haber hecho distinción entre hombres y mujeres en el sombrío número de muertos que acarreó con sus olas, pero produjo algunos golpes muy específicos de género luego, que van desde mujeres dando a luz en condiciones inseguras a más casos de violación y abuso” (informe de la Consultoría Asiática de la Sociedad Civil sobre los desafíos post Tsunami, Bangkok, 13-14 de febrero de 2005). En Sri Lanka, algunas mujeres fueron violadas como pago por ser salvadas, mientras que en Aceh, Indonesia, se reportaron casos de violencia contra las mujeres por parte de los militares. En situaciones de guerra y conflicto, las mujeres son extremadamente vulnerables y expuestas a más violencia. El hecho de que la violación es usada como un instrumento de guerra y genocidio ha sido reconocido internacionalmente. Los perpetradores de cada lado del conflicto usualmente disfrutan la impunidad. Colombia, Sudán, Liberia, Uganda del Norte y la República Democrática del Congo son ejemplos de países con conflictos actuales o recientes donde se ha reportado y documentado violencia contra las mujeres. En situaciones de conflicto armado, las mujeres regularmente enfrentan violencia sexual y asalto incluso cuando abandonan la aldea o campamento para tareas diarias tales como buscar madera para el fuego, trabajar en los campos, buscar agua o ir al mercado.

 

El círculo vicioso

La violencia contra la mujer afecta negativamente a la salud física, sexual, reproductiva y mental de las mujeres y puede llevar a la muerte. Donde el acceso a la anticoncepción de emergencia y a abortos seguros es limitado o no existe, las mujeres pueden recurrir a abortos inseguros para terminar con esos embarazos, y por lo tanto poniendo en más riesgo su salud y sus vidas. Experimentar la violencia puede resultar en una baja autoestima, traumas emocionales y psicológicos, y desolación del mundo exterior, lo que aumenta la vulnerabilidad de las mujeres hacia la violencia. Esto se conoce como el círculo vicioso de la violencia contra la mujer. El hecho de que las mujeres están usualmente involucradas emocionalmente y son dependientes económicamente de aquellos que abusan de ellas agrega elementos al desafío de salir del círculo de

violencia.

 

Muchos incidentes de violencia contra la mujer no son conocidos, no se reportan oficialmente ni se informan. Romper el silencio acerca de la violencia es un riesgo grande para una mujer, ya que enfrenta la falta de entendimiento y la estigmatización (“debe haber provocado la violencia de alguna manera”) y de posibles repercusiones violentas. Particularmente las mujeres jóvenes y solteras que se enfrentan a la violencia sexual usualmente prefieren permanecer en silencio en lugar de arriesgarse a la discriminación y humillación que resultan de contar el hecho. Las repercusiones pueden ser severas. En Darfur, Sudán, las mujeres que reportaron sus casos de violación a la policía han sido castigadas y encarceladas por “embarazos ilegales”. Otras mujeres han enfrentado el rechazo y la expulsión de sus familias o comunidades. Tales casos pueden encontrarse alrededor del mundo y muestran el desafío que las mujeres enfrentan para romper el silencio y buscar justicia.

 

 

VIH/SIDA

Existen fuertes vínculos entre la violencia contra la mujer y la limitada capacidad de las mujeres de protegerse del VIH, las infecciones de transmisión sexual (ITSs) y los embarazos forzados. El sexo forzado es usualmente inseguro, incrementando el riesgo de la transmisión de VIH. El miedo a la violencia por parte de las parejas masculinas y de la comunidad previene a las mujeres de acceder a información acerca de su salud y derechos, ser examinadas, buscar tratamiento e insistir acerca del sexo seguro. En muchos países de Africa (incluyendo Sudáfrica, Zimbabwe, Zambia y Nigeria), Asia (Camboya, India) y en el Caribe, se disemina un mito popular que proclama que tener sexo con una mujer virgen o discapacitada curará a un hombre del VIH/SIDA. La estigmatización de las personas viviendo con VIH/SIDA, la falta de información y falta de acceso a un tratamiento para el VIH facilita la popularización del mito. Las estrategias de prevención del SIDA no deben limitarse a la educación acerca de la abstinencia o los anticonceptivos si es que quieren tener resultados; las desigualdades de género en la comunidad  y la falta de poder y apoyo de las mujeres para demandar sexo seguro y protegerse a sí mismas de la violencia, debe tenerse en cuenta.

 

 

Desarrollo

La violencia contra las mujeres está relacionada con aspectos socioculturales, políticos y económicos del desarrollo. Además de la sexualidad y reproducción de las mujeres, la violencia contra las mujeres es una herramienta poderosa para los hombres para mantener el control sobre la producción de las mujeres, así como la puesta y distribución de recursos. Cuando las mujeres son dañadas física o mentalmente y no pueden trabajar, tanto en sus casas o en el mercado de trabajo, sus contribuciones económicas se pierden. Las mujeres no son capaces de participar enteramente como ciudadanas activas cuando su autoestima y su sentido de autoeficacia están afectados negativamente por la violencia y el abuso.

 

 

Se estima que en economías de mercado ya establecidas la violencia contra la mujer es responsable de uno de cada cinco días saludables de vida perdidos por las mujeres en edad reproductiva.

Si los gobiernos se preocupan seriamente en promover el desarrollo alrededor del mundo y la erradicación de la pobreza y el hambre es acordada en los Desafíos del Milenio (2000), necesitarán priorizar el acceso a la salud de la mujer y eliminar la violencia contra la mujer.

 

Emergencia de salud pública

El derecho a la salud es un derecho humano fundamental y aplica igualmente para mujeres y niñas. Este derecho requiere el acceso físico y social a servicios de salud, así como a condiciones de vida y de trabajo que hagan posible que las mujeres disfruten su salud y sexualidad. La violencia contra las mujeres constituye un factor significativo que contribuye a la mala salud de las mujeres. Considerando que una de cada tres mujeres alrededor del mundo experimenta la violencia durante su vida, la violencia contra la mujer es una emergencia importante de salud pública. La mayoría de las mujeres visitan a l@s trabajadores/as de salud para atención de rutina médica o chequeos durante el embarazo. Esto pone a l@s trabajadores/as en una posición única para detectar la violencia, proveer referentes y apoyar a las sobrevivientes del abuso. En lugar de recibir atención y apoyo, muchas mujeres abusadas reciben rechazo y desatención en los servicios de salud, porque los sistemas de salud pública absorben las normas sociales que dictaminan la superioridad de los hombres sobre las mujeres y perdonan la violencia contra las mujeres. L@s trabajadores/as de salud carecen de lineamientos y protocolos, de sensibilidad de género, conciencia y entrenamiento para proveer el apoyo que las mujeres necesitan. El sector de salud pública necesita examinar críticamente las políticas y prácticas que puedan constituir de hecho actos de violencia contra las mujeres. Algunos ejemplos incluyen realizar circuncisiones genitales femeninas (también conocidas como mutilaciones genitales femeninas, MGF), pruebas de virginidad forzadas, cesáreas innecesarias, estrechamiento vaginal, esterilización forzada, anticoncepción forzada y aborto, falta de voluntad o capacidad para practicar abortos y tratar traumas post aborto, y abortos selectivos por sexo. En India, algun@s psiquiatras dan shocks eléctricos a las mujeres lesbianas para supuestamente cambiar su orientación hacia la heterosexualidad. Los servicios de salud pública necesitan asegurarse la calidad de atención y los servicios amigables para las mujeres que toman en cuenta y en serio los reclamos de salud de las mujeres y las decisiones de las mujeres sobre su propio cuerpo. Los servicios de salud deben basarse en el enfoque de atención primaria de salud para satisfacer correctamente las necesidades de las mujeres relacionadas con la violencia a la que se enfrentan.

 

Los gobiernos del mundo se comprometieron a implementar este enfoque en Alma Ata en 1978. Sin embargo, el objetivo de “Salud para todos” para el 2000 no fue alcanzado. Las mujeres, las mujeres pobres en particular, las mujeres en comunidades rurales y las mujeres de minorías necesitan tener acceso a servicios de atención primaria de salud que tomen en cuenta su vulnerabilidad y necesidades y respeten sus derechos.

 

 

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES: UNA EMERGENCIA DE SALUD

 

Las políticas neoliberales y los Programas de Ajuste Estructural (PASs) promovidos por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco de Desarrollo de Asia (ADB), y a través de acuerdos de comercio, limitan el acceso de las mujeres a servicios de salud como resultado del incremento de la pobreza y la desigualdad, las reformas del sector salud, los cortes de presupuesto y las privatizaciones. En la situación actual, se espera que los sistemas de salud provean atención curativa para daños enteramente evitables. En el largo plazo, los sistemas de salud pública que integran correctamente la prevención y los esfuerzos de atención basados en la atención primaria de salud incluso pueden reducir los costos de la provisión de atención de la salud pública. El sistema de salud pública tiene la responsabilidad no sólo de identificar las víctimas de la violencia, prevenir las consecuencias de la violencia, tales como embarazos e ITSs y daños de salud, sino también de concienciar y promover cambios en las percepciones de las comunidades, para que la violencia contra la mujer se convierta en algo inaceptable social y culturalmente. Para terminar con la violencia contra la mujer, se debe implementar un enfoque integrado que enfatice la colaboración con las organizaciones de la sociedad civil, que incluya la participación de hombres y mujeres de diversas comunidades.

 

Acuerdos Internacionales

 

A nivel mundial, la violencia contra las mujeres está reconocida como una violación de los derechos humanos de las mujeres en muchos acuerdos. Los siguientes son algunos ejemplos: • Convención sobre la Eliminación de todas formas de Discriminación contra la mujer (CEDAW) y el Protocolo Opcional, 1979/1999 – llama a los Estados a llevar una “política de eliminación de la violencia contra las mujeres” y habilita a las mujeres a nivel nacional a reclamar y hacer que sus reclamos se revisen. • Declaración de la ONU sobre la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, 1993 – ver el recuadro “Definiendo la violencia contra las mujeres”.

 

• Beijing (Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer), 1995 – dedica un capítulo entero a la violencia contra las mujeres.

• Estatuto de Roma de la Corte Criminal Internacional (ICC), 1998 – incluye a la violencia sexual, como la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y los embarazos forzados en la definición de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

• Beijing+5, 2000 – llama a la criminalización de la violencia contra las mujeres y a contar con medidas para terminar con la violencia contra las mujeres motivada racialmente.

• Declaración del Milenio de Naciones Unidas, 2000 – plantea “combatir todas formas de violencia contra la mujer” así como

apoya algunas de las convenciones mencionadas arriba.

 

 

Hacer responsables a los gobiernos

Los vínculos entre la violencia contra la mujer y el derecho de las  mujeres a la salud están bien establecidos, pero aún pocas políticas y programas efectivos están funcionando mundialmente para terminar con la violencia contra las mujeres y para cuidar de las mujeres afectadas por la violencia. Muchos gobiernos incluso llevan adelante actos de condonación de la violencia contra las mujeres. Ejemplos de esto incluyen a la violación como instrumento de guerra, políticas de control de población con el objetivo de limitar el crecimiento poblacional de ciertos grupos en la sociedad, encarcelar a mujeres “promiscuas”, víctimas de violaciones, o mujeres que han sido forzadas a practicarse abortos inseguros; y permitiendo y aceptando actos de violencia por otros ya que encajan con las costumbres o normas sociales del país. Muy pocos gobiernos realizan intentos para finalizar la violencia contra las mujeres. Un obstáculo fundamental para acabar con la violencia contra la mujer, especialmente la violencia doméstica y la violencia sexual en una relación, es que ésta es percibida como un “asunto privado familiar” por el Estado y l@s trabajadores/as de salud en lugar de un asunto de derechos humanos y un problema de salud pública. Hay 79 países que no tienen una legislación contra la violencia doméstica y el abuso sexual, aunque cerca de 20 estados están aparentemente en el proceso de redactar nuevas leyes sobre el tema. La violación por parte del esposo o del novio está considerada como un crimen sólo en 51 países. Dentro de la ley internacional es una responsabilidad del gobierno finalizar con la violencia contra la mujer, brindar atención a las sobrevivientes de la violencia y llevar a aquellos que cometieron crímenes a la justicia. Los gobiernos deben priorizar la creación de una sociedad libre de violencia y libre de discriminación y desigualdad.

 

 

Tiempo para la Acción

 

La violencia contra la mujer es prevenible. ¡Un mundo sin violencia contra la mujer es posible! Las investigaciones interculturales han revelado que existen comunidades donde la violencia contra la mujer no existe o es prácticamente inexistente. Tenemos la responsabilidad de promover la salud de la mujer y terminar con la violencia contra la mujer. Presentamos algunas sugerencias para demandar y tomar acciones junt@s, pero no se sienta limitad@ por estos ejemplos. Más sugerencias pueden encontrarse en www.wgnrr.org. Numerosos e innovadores esfuerzos exitosos para combatir la violencia contra la mujer y posicionarla como una emergencia de salud ya se han llevado a cabo. A veces las leyes se ajustaron o implementaron, los servicios se mejoraron o los tabúes culturales se rompieron. Alentamos a  compartir sus experiencias e ideas con nosotr@s, para que podamos compartirlas con otr@s mujeres y así acabar con la violencia contra la mujer.

 

¿Cuáles son nuestras demandas?

 

Demandas

 

a la Comunidad Internacional:

a. La Organización Mundial de la Salud (OMS) debe aumentar sus compromisos y recursos para terminar con la violencia contra la mujer, proveyendo asistencia a los servicios de salud pública para desarrollar la capacidad de identificar, tratar y prevenirla y para asegurar que los gobiernos nacionales asignen más recursos para terminarla.

b. El Rapporteur Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer debe tomar acción para aumentar la investigación internacional y los esfuerzos de cabildeo para eliminarla y remediar sus consecuencias con un foco en la violencia contra la mujer como una emergencia de salud pública.

 

Demandas sobre los gobiernos:

a. Aumentar los servicios de atención de salud primaria para todas las personas, con un enfoque amplio de los servicios de salud sexuales y reproductivos, la prevención de la violencia contra la mujer, y la atención para las sobrevivientes de la violencia.

b. Reformar todas las políticas y leyes, en cercana colaboración con los grupos defensores de los derechos de la mujer, que apoyen o sostengan la violencia contra la mujer.

c. Asegurar que todas las agencias que tratan con mujeres y niñ@s estén entrenad@s y sensibilizad@s en temas de género y violencia contra la mujer, incluyendo a l@s trabajadores/as de la salud, trabajadores/as sexuales, y personal legal y de policía.

d. Iniciar campañas de concientización nacionales dentro y fuera de las escuelas sobre violencia contra la mujer y desigualdad de género que promuevan una perspectiva de derechos de salud de la mujer.

e. Establecer programas de educación y tratamiento para los perpetradores de la violencia contra la mujer.

f. Cumplir con las obligaciones de las convenciones de derechos humanos como la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas formas de discriminación contra la mujer), incluyendo el envío de reportes periódicos que contengan información sobre cómo el gobierno está tratando el tema de la violencia contra la mujer.

 

Demandas

 

a l@s trabajadores/as de la salud:

a. Asegurar que los servicios de salud y l@s trabajadores/as de salud respondan adecuadamente y de una forma amigable hacia las mujeres, y a las necesidades de las mujeres sobrevivientes de la violencia.

b. Llevar registro de todas las instancias de violencia contra la mujer.

c. Desarrollar y reforzar las estrategias de prevención de la violencia contra la mujer con un enfoque de atención primaria de salud.

d. Crear lineamientos claros y un protocolo para el examen y tratamiento de las sobrevivientes de la violencia sexual, incluyendo los servicios de salud mental, el acceso a la anticoncepción de emergencia, la profilaxis contra las ITSs y el VIH y los servicios de aborto seguro y voluntario.

e. Colaborar con los grupos de mujeres y los grupos de salud de la comunidad para asegurar que las necesidades de las mujeres se cumplan.

 

Sugerencias para Acciones:

• Infórmese sobre cómo la violencia contra la mujer afecta a su comunidad y cómo se incluye (o no) en las políticas de salud pública. Investigue las iniciativas que se están llevando a cabo, recolecte testimonios y estadísticas. Comparta su información con otr@s.

• Traduzca, copie y disemine este Llamado a la Acción y otros materiales de la campaña. Por favor mencione a la RMMDR y envíenos una copia.

• Forme alianzas y coaliciones. Busque otros grupos con experiencia relevante o un interés para combatir la violencia contra las mujeres y las niñas y promueva el derecho a la salud de las mujeres. Con más personas juntas podemos pararnos más fuerte.

• ¡Rompa el silencio sobre la violencia contra las mujeres! Organice  campañas, eventos de prensa (radio, TV, internet), teatro callejero, reuniones, discusiones en la comunidad, y otros eventos para cambiar las actitudes y normas sociales que condonen la violencia contra las mujeres y limiten el acceso a la salud de las mujeres.

• Trabaje con grupos de minorías, sobrevivientes de la violencia y mujeres que tengan necesidades especiales o menos acceso a servicios de salud. Trabaje con mujeres en comunidades rurales. • ¡Hombres: tomen acción también! Concienticen, formen grupos de discusión, lleguen a los medios de comunicación. La violencia contra las mujeres no es “un asunto de mujeres”.

• Entrene y concientice a l@s trabajadores/as de salud, funcionarios políticos, trabajadores/as sociales, y otr@s para asegurar que tengan un entendimiento correcto de las desigualdades de género y la violencia contra la mujer como una cuestión de salud.

• Cabildee con su gobierno para cambiar o implementar políticas que mejoren el acceso de la mujer a los servicios de salud y su habilidad para mantenerse saludables y libres de violencia. Debe implementarse legislación contra la violencia doméstica.

• No deje que las mujeres enfrenten solas la violencia mientras que espera que se produzca un cambio. Organice servicios de acceso a anticoncepción de emergencia y aborto seguro, establezca refugios para mujeres (centros de intervención en momentos de crisis), apoye programas para sobrevivientes de la violencia y use sanciones a la comunidad creativas como una prevención de más violencia doméstica en su comunidad.

• Cabildee con su gobierno para ratificar e implementar el Estatuto de Roma de la Corte Criminal Internacional (CCI), y el Protocolo Opcional de la CEDAW, para mostrar su compromiso con los problemas de salud de las mujeres y para terminar con la violencia contra la mujer.

• ¡Llévelo a un nivel más alto! Envíe una postal con sus reclamos al Rapporteur de la ONU sobre violencia contra la mujer, explicando cómo el sistema de salud pública o el gobierno de su país condona la violencia contra las mujeres. Los reclamos requieren una respuesta del Reportero y pueden influenciar su agenda.

• Promueva el 28 de mayo como el Día de Acción por la Salud de la Mujer.

 

Además, tome acción el 25 de noviembre como el Día Internacional contra la Violencia contra la mujer.

 

La Oficina Coordinadora de la RMMDR colaboró con la Asociación para la Emancipación, Solidaridad e Igualdad de las Mujeres (ESE) en Macedonia para preparar esta Llamada a la Acción.

 

 Agradecemos a ESE y a las siguientes organizaciones por su apoyo y contribución a esta Llamada a la Acción: Perspectiva Africana de Mujeres,

Holanda; Amnistía Internacional, Holanda; Anissa Helie,

Algeria/Francia; Red Canadiense de Salud de las Mujeres, Canada;

Cehat, India; Center for Women’s Global Leadership, USA;

Community Life, Bangladesh; CHETNA, India; CRAED, Haiti; ENVIRUMEDIC,

Nigeria; Foro por la Salud de las Mujeres, India; Gram Bharati

Samiti (GBS), India; Fundación Hesperian, USA; IFOR/WPP, Holanda;

Ipas, Mexico / USA; IWRAW-AP, Malaysia; KEPKA, Grecia; LOKOJ,

Bangladesh; MASUM, India; Foro Migrante en Asia, Filipinas;

Morning Bird Community Health Service, Bangladesh; Colegio de

parteras de Nueva Zelanda, Nueva Zeland;a PHM Africa Oriental,

Tanzania; Workplace Left Analysis Biopolitics, Holanda.

Colofón

 

Traducción: María Eugenia Miranda

Portada: Wildvlees, Amsterdam

Impresión: Primaveraquint, Amsterdam

Imagen de Sanjeev Shaswati en el directorio de la RMMDR

Networking for Rights (2005) por Kriti Team, India.

Contáctenos con sus comentarios y para copias adicionales

de este Llamado a la Acción (también disponible en

www.wgnrr.org)

 

Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos

(RMMDR)

Vrolikstraat 453-D

1092 TJ Amsterdam

Holanda

office@wgnrr.nl

Teléfono: +31 20 620 96 72

Fax: +31 20 622 24 50

 

 

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
Silvia Pimentel
Giulia Tamayo
Roxana Vásquez
Cristina Zurutuza

* In Memorian
 


Enlaces
 

 Cendoc CLADEM

 Legislaciones   nacionales

 

 Políticas públicas

 

 Otras Organizaciones