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Caso Subregión Centroamerica
 

 

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REPORTE DE CASO SOBRE

ZOILAMERICA  

 

 

Elaborado por Yolanda Guirola

 

Con el apoyo de UNIFEM

 

2004

 


 PRESENTACIÓN

 El proyecto del Balance en Profundidad sobre la violencia doméstica en la Subregión América Central, México y Puerto Rico, contempla un estudio de caso ejemplificante, que permita dar cuenta de los problemas que aún se presentan en la erradicación de la violencia contra las mujeres.  

 

El caso ZOILA AMÉRICA reúne una riqueza de elementos representativos de la violencia y de sus repercusiones, porque en él se evidencia cómo se pone en práctica el ejercicio de poder para subordinar y anular cualquier muestra de inconformidad, de rechazo o de temor.

 

Durante 20 años ZOILA AMERICA vivió una pesadilla, que tuvo como principal protagonista a una de las figuras políticas más conocidas y poderosas de Nicaragua, que además era su padrastro,  idealizado por su propia madre.

 

La vivencia del terror que se refleja en el testimonio de Zoila América, trasciende todo lo imaginable.  La  absoluta soledad en que se encontró en las diversas etapas de su vida de niña-mujer, sometida a abusos sexuales, acusaciones de conspirar contra el poder político, persecución, amenazas, fueron haciendo de ella una persona temerosa, desconfiada, a quien le robaron su utopía construida en sus años de militancia revolucionaria.

 

Su decisión de hablar, de denunciar los hechos sucedidos, fue el principio de su proceso de liberación y de concretar sus ansias de vivir una nueva vida. 

 

La denuncia de Zoila América pone al descubierto diferentes situaciones que se presentan en casos como el suyo, como son: la doble moral, el abuso de poder, la complicidad,  la impunidad.

 

Este caso es aleccionador y puede servir para que todas aquellas mujeres que se sientan reflejadas en los hechos que se relatan, inicien su propio proceso de transformación, rompiendo el silencio.

 

 

Yolanda Guirola

  

I.                    INTRODUCCION.

 

Evolución Histórica de la Violencia.

 En el devenir de la historia , la humanidad ha experimentado múltiples situaciones y practicas de dominio de unos seres humanos sobre otros, legitimado por instituciones,  y aunque ha habido momentos de ruptura, persistieron ideas y estereotipos que perpetuaron relaciones de poder, concretizándose en experiencias de violencia y discriminación,.[1]

 La “Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe” en su cuaderno No. 1 del año 96 cuyo tema central es la violencia “Acciones y Propuestas desde las Mujeres”,   plantea las siguientes consideraciones: [2]

Ø       “La violencia contra las mujeres ha sido, en los últimos años, objeto de extendidas campañas de denuncia, ha constituido tema de investigaciones y se han aprobado numerosos instrumentos y recomendaciones a nivel mundial, regional y nacional para lograr su prevención y erradicación. Es entonces, un tópico que ha emergido entre el silencio que aun rodea a muchos otros aspectos relacionados con la población femenina.

Ø       Es, por cierto, un tema que nos remece profundamente a las mujeres ¿quiénes de nosotras podemos decir, con absoluta certeza que no hemos sido en el curso de nuestras vidas, objeto de algún tipo de violencia por el hecho de ser mujeres. Esto puede ir desde la sutil o abierta preferencia por nuestros hermanos varones, desde un estimulo diferenciado y de menor calidad, hasta historias mas sórdidas de abuso o maltrato.

Ø       Denunciar los hechos cotidianos de violencia con sesgo de género como lo que son, es decir, como una violación a los derechos humanos de las mujeres. Exigir justicia y cambios estructurales para poner fin a la discriminación y desigualdad entre los sexos que validan la violencia. Por ultimo, apoyar a mujeres y niñas que,  en los mas diversos escenarios mundiales están siendo, en este mismo minuto, atacadas por el solo hecho de ser mujeres”. 

 

Los planteamientos expresados en esta introducción, a la presentación del  caso de Zoilamérica Narváez, deben servir a hombres y mujeres comprometidos con la no violencia como punto de reflexión y motivación  para seguir buscando la justicia y equidad cotidiana para las niñas y mujeres de nuestro mundo.

 II. MARCO DE REFERENCIA.

 

    1. NIVEL INTERNACIONAL.

 v      Violencia Intrafamiliar: Causalidad, Consecuencias y Trascendencia.

 Caracterización  de la violencia intrafamiliar.

La violencia es un fenómeno en la historia de la humanidad, siendo actualmente tan marcada  y de tal magnitud que diariamente daña la salud de miles de personas y aun se pierden vidas afectando en general la convivencia entre los seres humanos.

La violencia contra mujeres y niñas se manifiesta de diversas formas: violencia doméstica, acoso sexual, relaciones forzadas, explotación sexual , extendiéndose como violencia económica, persecución ideológica y religiosa, disciplina represiva en escuelas y familias, agresiones psicológicas o violencia relacionada con leyes discriminatorias o degradatorias a las mujeres. Podemos decir que aun en la mayoría de países la respuesta institucional es insuficiente y débil.  Aun la sociedad no tiene plena conciencia que la violencia es una violación a los derechos humanos y que el impacto físico y mental de quienes la sufren puede tener graves consecuencia a corto, mediano o largo plazo. 3

Se considera oportuno caracterizar algunas formas de violencia sexual como son la violación y el abuso sexual hacia niños y niñas. La violación constituye la mayor expresión de poder de una persona sobre otra, mas allá de lo sexual, es un acto de poder y control.

“Esencialmente la violencia sexual busca el sometimiento del cuerpo y / o de la voluntad de las personas, en cada una de sus manifestaciones subyace el autoritarismo, el abuso del poder físico, económico o social que se detenta sobre otros seres humanos y una concepción errónea de la sexualidad, que despoja a las y los demás de su valor personal, de su dignidad y de sus mas elementales derechos humanos”.

Según Marcela Lagarde: “ La sexualidad opresiva se caracteriza por el desprecio, la inferiorización  y la violencia institucionalizada a las mujeres; desprecio inferiorización y violencia que son de manera simultánea, bases de la viril identidad masculina… sexualidad expresada en la fuerza erigida en grito , golpe o violación como dominio” 4

Se entenderá por acto de violencia intrafamiliar, todo maltrato que afecte la salud física o psíquica y que perjudica gravemente la vida, el cuerpo, la integridad psicológica y/o la libertad de otro de los miembros de la familia , quien, aún siendo mayor de edad, tenga respecto del ofensor la calidad de ascendiente, cónyuge o conviviente o, siendo menor de edad o discapacitado, tenga a su respecto la calidad de descendiente, adoptado, pupilo, colateral consanguíneo hasta el cuarto grado inclusive, o esté bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar que vive bajo un mismo techo5      .

Este tipo de violencia tiene el potencial de afectar el status de la víctima y su habilidad de realizar sus tareas profesionales o educativas. Altera asi mismo su bienestar físico y mental, su autoestima y su capacidad de relacionarse con otras personas.

 

Estudios han demostrado que: “más del 90% de las personas afectadas por acoso sexual  sufren de un grado significativo de inestabilidad emocional,  muestran una amplia gama de síntomas que incluyen: ira, miedo, depresión, accesos de llanto, ansiedad, irritabilidad, baja autoestima, sentimientos de humillación y alineación,  sentimiento de impotencia y vulnerabilidad”. 6

 

v      CONTEXTO SOCIO CULTURAL

 

  En un balance regional donde se estudiaron diecisiete países de  América sobre marcos jurídicos, políticas estatales, programas gubernamentales y servicios públicos que han sido desarrollados sobre la problemática  de la violencia contra la mujer se obtuvieron los siguientes resultados: 7

 

Ø       La violencia experimentada por las mujeres disminuía sus capacidades personales y bloqueaba el desarrollo de búsquedas colectivas como señala Dinnys  Luciano Ferdinand, los sentimientos de temor motivados por la violencia al crear sentimientos de vulnerabilidad  desarticulan acciones colectivas que conducen al aislamiento de las mujeres.

 

Ø       El concepto de violencia contra las mujeres como un problema de derechos humanos fue incorporado por las organizaciones de mujeres de inspiración feminista. Por ello sus estrategias involucraron servicios a las personas afectadas, acciones para desarrollar protección jurídica e institucional, capacitación a agentes estratégicos y educación publica.  Sobre las Organizaciones No Gubernamentales de mujeres recayó el mayor peso de respuestas sociales a la violencia contra las mujeres.

 

En cuanto a la violencia sexual, se comenzaron a romper mitos que contribuían a su impunidad  y se promovió su condena como crimen contra las mujeres tanto en tiempos de paz como de conflictos. La remoción de normas discriminatorias en el tratamiento a la violencia sexual, el impulso de garantías para proteger a las denunciantes respecto de prácticas y procedimientos que daban lugar a revictimizacion  y el desarrollo de recursos para la atención y rehabilitación para las mujeres agredidas sexualmente, destacaron entre los puntos promovidos por el movimiento de mujeres y las defensoras de los derechos humanos de las mujeres.

 

Existe consenso de que la violencia de género es una expresión de las relaciones de poder apuntaladas social, cultural e institucionalmente. También las organizaciones abordaron el problema de justicia frente a la violencia de género, pusieron de manifiesto la selectividad de los sistemas jurídicos en lo que respecta a la condena a la violencia y la desigual protección de los derechos fundamentales por causa de género.

 

En el plano internacional, la presión de las organizaciones por el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres, lograría su objetivo. Los sistemas supranacionales de Derechos Humanos comenzaron a incorporar las cuestiones de género y a desarrollar instrumentos y mecanismos especializados, contando de esta manera las organizaciones y defensorías con nuevos recursos con los cuales intervenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.

 

 

 

 

v      CONTEXTO JURIDICO

 Nicaragua ha ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos el 25 de setiembre de 1979; la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer 8 – CEDAW el 27 de octubre de 1981; y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer  “Convención de Belem do Pará” el 12 de diciembre de 1995.

  

B.  NIVEL  LOCAL  (NICARAGUA).

 

v      Contexto  Socio Cultural.

 

 

La situación de la Mujer en Nicaragua.

 

9 La herencia de la cultura patriarcal en la sociedad nicaragüense determina la historia de violencia que día a día se vive en los hogares, en donde las personas más afectadas son las mujeres, niñas, niños y adolescentes.4% son niños y niñas menores de 13 años de edad, 14 % son  jóvenes entre 14 y 18 años y 61%  tienen entre 19 y 49 años.  La magnitud del problema se revela en estudios sobre la prevalencia de la violencia tales como: “Confites en el Infierno, Prevalencia y Características de la Violencia Conyugal hacia las Mujeres en Nicaragua, 1995”; éste reveló que una de cada dos mujeres había sido maltratada físicamente alguna vez por su marido o compañero y que una de cada cuatro había sufrido violencia física. Otro estudio es el “Impacto Socioeconómico de la Violencia Doméstica contra la Mujer en Chile y Nicaragua, 1997”; allí se estableció que el 70% de las mujeres había vivido violencia física alguna vez en  su vida mientras que el 33% había experimentado violencia en el ultimo año. En 1998 se realizó la  “Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud”,  los resultados mostraron que el 29% de las mujeres que alguna vez habían estado en unión con una pareja, habían sido abusadas sexual y físicamente. El sistema judicial identificó en 1997, 18,611 mujeres víctimas de violencia y 9,359  en 1998. De acuerdo a la Policía Nacional en 1997, el 39% de las víctimas de violencia son mujeres.

 

LEGISLACIÓN NACIONAL.

 

La Ley 150 que reforma el Código Penal sobre violación y otras agresiones sexuales, surge a partir de los esfuerzos desarrollados por mujeres organizadas. Sus objetivos son prevenir y sancionar la violencia sexual. Se considera en el artçiculo 195 del Código Penal que la violación es la relación carnal sin el consentimiento de la persona. Existe falta de consentimiento cuando la víctima es menor de catorce años. El delito se agrava cuando causa grave daño a la salud física o mental, así como cuando existe relación de autoridad.

 

Artículo 200 Código Penal: Se refiere a ABUSOS DESHONESTOS como aquellos actos obscenos o tocamientos realizados por la fuerza o causando temor. Si la víctima es menor de 14 años no se puede alegar consentimiento.

 

Artículo 196 Código Penal: ESTUPRO, relación sexual mediante engaño; si la víctima es mayor de 14 años y menor de 16 o si no ha tenido antes ninguna relación sexual.  Cuando existe parentesco, confianza, dependencia o respeto porque se trata de persona con autoridad sobre la víctima, se aumenta la pena.

 

Artículo 197 Código Penal: SEDUCCION ILEGITIMA, es la cópula carnal con una víctima mayor de 14 años y menor de 18 años, abusando de la autoridad, dependencia o familiaridad.

 

POLÍTICAS NACIONALES.

Políticas Públicas, Programas y servicios de ámbito nacional. Decreto ministerial 67-96 del Ministerio de Salud.

 

El sector salud asume la violencia como un problema de salud pública  y se obliga al diseño de políticas y estrategias para contribuir a su erradicación.

El MINSA proveerá en conjunto con la sociedad civil una instancia de coordinación intersectorial para implementar acciones y contribuir a la solución del problema, sin embargo este decreto no ha sido implementado.

 

Decreto Presidencial No. 293 y Ley Orgánica 36-98. Creación del Instituto Nicaragüense de la Mujer.

Toda la estructura organizativa del INIM participa en la elaboración, diseño, ejecución y seguimiento de las acciones sobre violencia contra las mujeres, mantiene un alto grado de dependencia de la cooperación internacional (80%).

 

Comisión Nacional contra la violencia.

Una de sus funciones  es la elaboración del Plan Nacional contra la  Violencia hacia las Mujeres, Adolescencia y Niñez. Es una coordinación interinstitucional estado/ sociedad civil para facilitar acciones conjuntas.

 

Ley Orgánica No 228 de la Policía Nacional.  Comisarías de la mujer y la niñez/ respuesta institucional de la Policía Nacional.

Las Comisarías contemplan el desarrollo por parte de la Policía Nacional de acciones de coordinación con instancias  de la sociedad civil y el Estado contra la violencia que viven las mujeres, niños y niñas. Fueron impulsadas por organizaciones de mujeres entre ellas la Red de Mujeres contra la violencia.

 

MIFAMILIA.

Ministerio cuya función es rectorar y coordinar la actuación de Organismos Gubernamentales encargados de atender directa o indirectamente a la niñez, familia, mujeres, juventud, discapacidad y tercera edad en un marco asistencialista. Depende sustancialmente de financiamiento internacional. Del total de su presupuesto el 2% es asignado a la problemática de la violencia. El INIM pasó a ser parte de MIFAMILIA.

 

 

   III. RELATO DE LOS HECHOS BASADO EN EL TESTIMONIO DE ZOILAMÉRICA

                       ANTECEDENTES

ZOILAMÉRICA. Nació el 13 de Noviembre de 1967, en la ciudad de Managua; hija  de Jorge Narváez Parajón (fallecido) y Rosario Murillo Zambrano. Públicamente se  conoce como Zoilamérica Ortega Murillo, debido a la adopción que efectuara el señor Daniel Ortega Saavedra en el año de 1986. Actualmente es de  profesión socióloga (1995, Universidad Centroamericana, Nicaragua), militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional, y  Directora Ejecutiva del Centro de Estudios Internacionales.

La vida de Zoilamérica hasta los 11 años  fue determinada por su  parentesco con  Cesar Augusto Sandino (tío de su abuela materna) y el Sandinismo por la dedicación que su madre Rosario realizó desde su juventud hacia la causa de liberación del pueblo nicaragüense de la tiranía del gobierno de la familia Somoza.

En 1977, Zoilamerica tuvo que acompañar a su madre y hermano a Panamá después de  que su  madre sufriera  encarcelamiento por sus actividades políticas.  Hubo un período de constantes traslados a diferentes países que incluyó:   Panamá, Venezuela y finalmente Costa Rica, donde la familia Narváez Murillo se  estableció hasta el 21 de julio de 1979.  Esta situación significó para Zoilamérica el alejamiento de su fuente de amor,  cariño y protección  y su consiguiente vacío en esa parte de su desarrollo infantil.

“Vivir en un país desconocido, sin familiares cercanos que atendieran mis necesidades, con una madre comprometida con una causa política, produjo en mí, miedo, aislamiento, timidez y soledad en un ambiente de extremos riesgos y persecuciones, y donde el silencio y la prudencia constituyeron la norma de conducta en ese período, interrumpiendo así la normalidad de mi vida en su tránsito de la niñez a la adolescencia”.

LA DENUNCIA

Después de muchos años de maltrato, acoso y violación, Zoilamérica decide en 1998 hablar y decirle al mundo el duro camino recorrido:

“Desde el 2 de Marzo del año en curso, me he declarado en una cruzada por reconquistar mi verdadera identidad y dignificación de mujer y ser humana integral; para mí, en esta etapa trascendental de mi vida, no hay reivindicación en el mundo más importante que el encuentro con mi propio ser, al que muchos desconocen pero que en su despertar y andar ha acumulado fuerzas suficientes para emprender una lucha que encuentra como principal muro los actuales tejidos y vestigios del poder y el sistema patriarcal implantado por siglos.

Afirmo, que fui acosada y abusada sexualmente por Daniel Ortega Saavedra, desde la edad de 11 años, manteniéndose estas acciones por casi veinte años de mi vida, y que a lo largo del presente testimonio expondré en las formas sucedidas.

Afirmo, que mantuve silencio durante todo este tiempo, producto de arraigados temores y confusiones derivadas de diversos tipos de agresiones que me tornaron muy vulnerable y dependiente de mi agresor.

He tenido que transcurrir un doloroso y desgastante camino para saber interpretar y conocer yo misma, las consecuencias y secuelas de sistemáticas y salvajes prácticas que en mi contra se cometieron desde 1978 hasta febrero de 1998, es decir, hasta hace poco.

Fui sometida a una prisión desde la propia casa donde reside la familia Ortega Murillo, a un régimen de cautiverio, persecución, espionaje y acecho con la finalidad de lacerar mi cuerpo e integridad moral y psíquica. Mi silencio fue la expresión de un ambiente propio de la clandestinidad y la aplicación de una férrea secretividad. Daniel Ortega, desde el poder, sus aparatos de seguridad y recursos disponibles, se aseguró durante dos décadas a una víctima sometida a sus designios y voluntad individual.

Denunciar esta cadena consecutiva de hechos no me ha sido fácil, he tenido que vencer el fatalismo y el miedo a responder preguntas que formulé desde el fondo de mí ser, tales como: ¿Por qué me tuvo que suceder eso? ¿Qué hice yo para merecer la vida que tuve? Las respuestas me reclamaban despertar y rebelarme ante los grilletes impuestos. Sentido de oportunidad en un proceso tan complejo no pude determinarlo ni me preocupó, pues en un caso como el que represento y frente a un agresor de gran poder, tuve que llenarme de coraje y valor para empezar mi liberación y nacimiento indistintamente del tiempo y de los acontecimientos. Mi alma pidió gritar y así lo hice en el momento que debió ser; ahora pide reivindicación total y plena.

Para mí, ahora, el sentido y la lección más importante es el profundo respeto a la vida en sus múltiples dimensiones. Este respeto es un principio elemental, ya no sólo porque se suscribe en documentos oficiales que rigen a las naciones, sino por un sentido de humanidad que nos dice que si alguien no es capaz de respetar una vida, no puede considerarse humano.

Mi experiencia muestra cómo se violenta e irrespeta una vida, no sólo atentando contra ella mediante la amenaza de agresión física que conlleva a la muerte, sino también, cercenando su realización como individuo, como ser y como todo. Quiero decir, con ello, que lo que viví fue el INTENTO DE ASESINAR MI DERECHO A CRECER, A VIVIR y a tener ejercicio pleno de mi voluntad. Durante todo este tiempo se me negó el derecho a existir como ser humano, se me mantuvo como objeto de otro ser. Sencillamente, y no tengo más palabras que expresar, SE ME NEGÓ EL DERECHO A LA VIDA.

Si sumo a ello, que fue mi condición de mujer la primera en ser mancillada y objeto de vejámenes, he de reiterar que son aquellas lesiones a mi género las más severas a la integridad y derechos humanos. Fue a partir de las características de mi sexualidad, del aprovechamiento de los patrones de desventajosa inferioridad que se entretejió la esencia de la dominación y encarnación del sistema patriarcal.

La forma en la que operó el poder y sus instrumentos, me llevan a enarbolar una bandera que establezca que los abusos de poder en las mujeres tienen manifestaciones tan diversas como todas aquellas presentes en mi caso. Se abusó en mi condición de niña, se abusó en mi condición de mujer, se abusó de mi cuerpo, se abusó de mis emociones, se abusó de mi condición de militante sandinista y se abusó de mis concepciones.

El poder, que se aprovechó de la ingenuidad propia de mi niñez y adolescencia, estrenó en mí todos los instrumentos posibles de dominación: físicos, sicológicos, políticos, familiares y militares. En mi contra, se hizo uso de la autoridad, de la fuerza, de la destrucción, de la subjetividad, etc. Se me hizo daño desde el ejercicio del poder supremo de este país, desde una tribuna que hoy nos debe hacer reconocer que el ejercicio de la política debe estar marcado por un profundo sentido ético y humano. Quiero decir con ello, que no puede haber una proclama y un discurso político que sea incongruente con una práctica personal, individual.

Hoy, debo encaminarme a mi propio saneamiento y al proceso de muchas mujeres que aún pernoctan en el silencio, el miedo y la oscuridad, para una vez andado el valor y de levantar la frente, no se nos victimice ni castigue nuevamente.

Hoy, debo celebrar el hecho de estar viva. Hoy, debo agradecer a quienes con pequeñas cosas, y sin saberlo ellas mismas, me dieron luces y fuerzas en medio del holocausto para enfrentar semejante reto en mi vida, y seguramente, de la sociedad en su conjunto”.

  De los 11 a los 14 años: abusos deshonestos

El primer contacto de Zoilamerica con Daniel Ortega fue en 1978, cuando ella tenía once años de edad no cumplidos  y la familia aun vivía  en San José, Costa Rica.  “La casa que habitamos (mi madre, hermanos y yo) fue un importante centro de actividades político militares -de seguridad se solía decir-,  Como nicas y sandinistas vivimos escondidos todo el tiempo. El secreto fue parte de la vida clandestina”.

Fue en éste contexto donde Zoilamérica  conoce a Daniel Ortega,”me enteré que aquel hombre extraño era comandante, una persona muy importante para el resto de la gente y que sostenía con mi mamá una relación de pareja”.

“Fue en este país en los primeros meses que él se vinculó a nosotros, que comenzó el acoso, bromas y sugerencias de juegos malintencionados, me sentí impactada y bastante amenazada, pues las ofensas verbales fueron más frecuentes y chocantes para mí. Mi seguridad desapareció, pues las amenazas que me hizo en variadas ocasiones comenzaron a cumplirse por las noches; cuando mi madre dormía, Daniel Ortega se dirigía al cuarto donde me encontraba para arrecostarse en mi cama y rozarme con su pene partes de mi cuerpo. Recuerdo que me daban escalofríos, temblores y sentía mucho frío. Yo cerraba los ojos para no ver nada, permanecía inmóvil sin poder hacer nada”.

Inicio del impacto psicológico del abuso.

Ortega aumentó sus acciones agrediendo psicológicamente a Zoila América, haciendo creer públicamente que ella sostenía relaciones sexuales con otras personas. Desde entonces,” fue haciéndome pensar que todo acercamiento afectivo con cualquier hombre y de cualquier edad, implicaba un interés sexual hacia mí. Para mí lo sexual era sinónimo de aquellas actitudes obscenas y vulgares de Daniel, y por lo tanto, poco a poco empecé a tener gran desconfianza hacia todos los hombres. Si el compañero de mi madre, agredía mi cuerpo contra mi voluntad, qué podía esperar de otros. Él me obligaba a callar y a aceptar los vejámenes que recibía de su parte”. En ese tiempo él contaba con 34 años de edad y Zoila América con 11 años.

El regreso a Nicaragua, continúan los abusos deshonestos:

A su corta edad Zoila América no entendía  nada de la sexualidad en general, mucho menos de la masculina. Para ella aquella situación era confusa, aunque siempre tuvo conciencia de la  imagen de superioridad que tenía Ortega en la casa. Era dirigente, y escuchaba decir que era miembro de la Dirección Nacional y que podía llegar a ser Presidente de la Junta de Gobierno. Siempre tuvo la imagen de que era muy importante.

Hacia 1980, Daniel Ortega era presidente de la República de Nicaragua y Zoilamérica cumplió 13 años de edad, su salud se fue deteriorando; nauseas, vómitos que de momento no tenían explicaciones, pero que con el tiempo se fueron complicando. 

La vigilancia y el control se perfeccionaron con distorsionadas actitudes de padre y manipulaciones de todo tipo. Las llamadas telefónicas preguntando sobre su paradero se volvieron sistemáticas;   En sus ambivalencias de padre abusador, siempre estuvo ahí, para acosarla, manosearla, vigilarla y espiar a sus amistades. “llegué a entender que no tenía derecho a tener amigos ni amigas,  escasas personas me visitaron durante el período que permanecí en aquella casa”.

Zoila América manifiesta que su relación con Ortega fue muy superficial, aunque  era el padre, el jefe de hogar, lo trato siempre de USTED. Los temas de conversación generalmente eran en público y propios de la formalidad padre-hija; aquellos temas eran relativos al colegio. Las conversaciones en común se fueron disminuyendo considerablemente, ella evadía su presencia, le era difícil ocultar sus emociones de vergüenza y rechazo.

De los 15 a los 18 años: Violación continuada

“Daniel Ortega me violó en el año de 1982. No recuerdo con exactitud el día, pero sí los hechos. Fue en mi cuarto, tirada en la alfombra por él mismo, donde no solamente me manoseó sino que con agresividad y bruscos movimientos me dañó, sentí mucho dolor y un frío intenso. El ensució mi cuerpo, de mi dolor hizo caso omiso”.

Afirmación del poder de Daniel Ortega sobre Zoilamérica.

Él pensaba que alguien tan ocupado sólo necesitaba sexo y que yo era la indicada a dárselo. Él me manipuló y me concibió como objeto sexual de un líder que se lo merecía todo. Así fue que sucedió durante seis años, haciéndome creer que con mi sacrificio aportaba y protegía a la Revolución, por eso para mí no fue tan importante el valor y la estima propia, todo lo que él hacía en mí era por la Revolución. Llegué a sentir en mis hombros el insoportable y torturante peso de ésta “.

Su adolescencia y los primeros años de juventud, la dejaron marcada por secuelas de seis años de agresión y acoso. Se convirtió en un ser solitario, cautivo y triste. Las diversas crisis nerviosas que enfrento la hicieron muy frágil, con profundas depresiones y vulnerabilidad. A sus quince años no tenía conciencia de sí misma, el concepto auto-estima lo desconocía, nadie nunca le habló de ello.

Daniel Ortega, haciendo uso de su gran poder, intensificó su morbo y fantasía sexuales, filmó el momento de una de tantas y continuadas violaciones, obligándola  a que vieran el video juntos, como una segunda tanda de placer para él. La forzó a hacer el acto sexual con él en presencia de terceros; también comenzó a utilizar objetos, a golpearla, a comprarle ropa interior que lo estimulara y  a practicarle sexo oral con mucho maltrato. En muchas ocasiones se propuso hacer el sexo anal, la obligó a pronunciar palabras y frases soeces para excitarse. Una vez avanzado el tiempo de continuados abusos y violaciones, las prácticas se realizaron en diferentes lugares de la casa.

 De los 19 a los 23 años: Intensificación de la violación.

A la edad de diecinueve años, con prolongadas violaciones sexuales, Zoila América permanecía en cautiverio, con daños físicos, morales y síquicos. Padecía intensos y frecuentes dolores de cabeza, mareos y malestares gastrointestinales que la indujeron al uso abusivo de laxantes para limpiarse. También hacía uso de las píldoras tranquilizantes que su agresor le suministraba pero que ya no surtía el mismo efecto. El chequeo médico vino cuando las cefaleas fueron cada vez más fuertes y fulminantes, a grado tales que paralizó su actividad intelectual casi por completo y le impidió llevar una vida normal. Los diferentes tipos de exámenes que le practicaron (electroencefalograma, oftalmológicos, etc.), tanto en Cuba como en Nicaragua, concluyeron que sus problemas eran de tipo psicosomáticos.

El Médico que la atendía, fue objeto de muchas presiones hasta ser obligado a entregar su expediente clínico a asistentes personales de Daniel Ortega, además de montarle toda una trama en su contra para evitar contacto con ella.

 1986 - 1990: La escapatoria instintiva, agudización del abuso, desarrollo de fortalezas mínimas.

“En 1986, teniendo diecinueve años de edad, de los cuales ocho eran de abusos en mi contra, fui adoptada como hija de Daniel Ortega Saavedra con el consentimiento de mi madre. Días después, él me dijo que ese acto debía significar un vínculo parecido al del matrimonio. Esa adopción era un enlace, una forma de casamiento; es decir, que llevaba su apellido no por ser hija de él, sino por ser su objeto sexual.

Mi situación de salud fue cada vez más insostenible, mis crisis continuaron, el sonambulismo se agravó a extremos que se producía todas las noches. Las domésticas, los agentes de seguridad y el mismo Daniel Ortega me encontraron en varios ocasiones rondando en las afueras e interiores de la casa. Esto sucedía a intervalos de dos horas durante las noches y horas de siesta los fines de semanas.

Mi vida afectiva estaba reducida a estar segura dentro del corral y de la trampa que desde niña armó Daniel Ortega. Se me chantajeó haciendo uso de mi conciencia sandinista, con la importancia de proteger la imagen del dirigente y de mi obligación respecto a él.

Para esta época mi reacción al contacto físico corporal empeoró. No me gustó dar la mano al saludar ni mucho menos que se me diera el habitual beso en la mejilla. Era arisca. Detesté los abrazos o cualquier otra forma de manifestación de afecto que tuviese que ver con contacto físico. Sentía que todo eso era malo, cualquier roce en mi cuerpo me era lesivo y peor aún si venía de un hombre. Dar confianza a otra persona era motivo de temor, el que otra persona me pudiese hacer daño fue un horror que siempre se antepuso a cualquier motivación de carácter afectivo.

Mientras Daniel Ortega me usó como basura, mi madre me trató como desecho. Fue una doble humillación humana. Los tratos fueron similares, aunque en diferentes ámbitos y manifestaciones”.

De los 23 a los 30 años (1990 - 1997)

El 5 de Octubre de 1991  Zoila América contrae matrimonio. Durante todo el tiempo que estuvo casada, el acoso de Daniel Ortega se mantuvo a través del teléfono todos los días,  muchas veces le exigió que le comentara detalles de sus relaciones sexuales con el esposo. Fue como un permanente estado de sitio. Generalmente, al dormir se le repetían las crisis depresivas.

Llegó a tener dos vidas: la de mujer casada y la de presa de Daniel Ortega. Tuvo miedo de andar en las calles, solamente se sentía segura en su casa.

En 1991, empezó a laborar en el Centro de Estudios Internacionales. En 1995 se graduó de socióloga en la Universidad Centroamericana. Siempre mantuvo la fuerza de voluntad, aunque las enfermedades sicosomáticas no desaparecieron. En 1992 nació su primer hijo y en 1994 su hija sin embargo, durante seis años más desde cualquier país del mundo las llamadas telefónicas se repetían, las secuelas estaban presentes, las llamadas le provocaban  angustias.

A los 30 años: El estallido y la denuncia inevitable. Estrategias seguidas.

“En 1997, año en que se suman varias coincidencias y hechos en mi vida, Daniel Ortega intensifica su acoso sexual en mi contra; yo reincido en mis crisis de salud, que me obligan definitivamente a buscar y mantener de manera intensiva y sistemática atención sicológica. Las nuevas manifestaciones de acoso son las que provocaron mi estallido personal que desembocó en la denuncia pública.

Zoila América confió a varios militantes partidarios su situación, incluyendo a miembros de la Dirección Nacional, ellos se refirieron a la terquedad de Daniel Ortega y a la posibilidad de continuar en sus actos, y que éste tenía una actitud dual y que actuaba desconociendo sus compromisos.  Les solicitó que guardaran el secreto y le brindaran apoyo.

Al grupo de dirigentes de la Iniciativas a la cual estaba integrada, les pidió comprensión y paciencia ante el proceso que necesariamente conllevaba cuestionar a Daniel Ortega, pero que primeramente haría lo posible por resolverlo en el plano estrictamente personal. Nunca utilizó talleres o asambleas para referirse  públicamente a Daniel Ortega y su liderazgo,  Ante todo, siempre reivindicó la importancia de los valores éticos y morales, y dejó planteado que esa debía ser la aspiración de un Frente Sandinista transformado.

Por primera vez, dijo a dos profesionales respetadas, las causas de su situación de salud actual y con ellas gestó un proceso doloroso de rescribir y reinterpretar la historia en conjunto. El apoyo psicológico incluyó reconocer sus fortalezas y debilidades, adquiriendo las energías y la determinación suficiente para enfrentar ese momento definitorio en su vida.

 

El 13 de noviembre de 1997envió simultáneamente a Ortega y a su madre el libro  "Del ultraje a la esperanza. Tratamiento de las secuelas del incesto", de la doctora Gioconda Batres Méndez, libro que la ayudara mucho a entender los fenómenos y sus propias secuelas, creyendo que por primera vez, ellos abordarían con seriedad los hechos sucedidos.

Zoila América se reunió con Ortega el 11 de Diciembre de 1997, haciéndole saber de sus problemas, de las serias complicaciones de salud y a renglón seguido, le echó en cara de manera enérgica el daño que perpetuó en ella,  le contra argumentó por primera  vez sus manipulaciones, tanto las referidas a supuestos sentimientos hacia ella, como las referidas a causas políticas.

“Reconoció que en todo esto hay dos víctimas: mi madre y yo; que nunca me vio como hija; que la cárcel le produjo trastorno severos en su conducta sexual, que lo perdonara. Mostró preocupación por mis afirmaciones y me preguntó si yo preferiría verlo muerto, o si algún día lo perdonaría. Manifestó su interés de continuar la conversación, quise creer que sus disculpas eran genuinas, verdaderas; lo creí de momento arrepentido y por mi parte sentí recuperar dignidad. Haber tenido el valor de enfrentarme personalmente a Daniel Ortega, con la firmeza y determinación, me hizo mucho bien”.

El acoso de Ortega se intensificó, habiendo vertido amenazas contra Zoila América, lo que produjo reacciones de parte del ex esposo quien  lo confrontó también telefónicamente (últimos días de Enero 1998), en un intento de detenerlo. Daniel Ortega le  argumentó que se estaba rodeando de personas sin madurez política que la estaban haciendo percibir las cosas de otra manera.

Ante estos hechos, Daniel Ortega y la  madre de Zoila Amèrica,  desataron toda una campaña de descalificaciones en su contra a lo interno del partido. Empezaron incluso a hablar de la historia del abuso de forma distorsionada. Se desataron acciones de persecución. Alguien confió tener instrucciones de informar sobre sus llegadas al departamental del FSLN e informar de lo que  abordaba en talleres y reuniones. Se sintió no solamente acosada sexualmente sino también perseguida políticamente.  Sus terapeutas, ante los hechos, le recomendaron salirse de todas las actividades partidarias y viajar al exterior, para que sin acoso y alejada de los ataques de Daniel Ortega, pudiese someterse a tratamiento. Ninguna de ellas aprobó ni recomendaron la denuncia pública por considerarla en extremo riesgosa para su vida y su fortaleza emocional. Tuvo la sensación de que estaba siendo condenada al exilio, no estaba teniendo derecho ni a vivir en su propio país.

Ante tales situaciones Zoila América siente que no tiene más alternativa que denunciar. “Hablar con las instancias del partido? ¿Qué podía esperar de éste, si un miembro de la Dirección Nacional me confió que "la terquedad de Daniel lo hace actuar de forma obsesiva"? ¿QUÉ PUEDO ESPERAR DE UN PARTIDO QUE SÉ PERFECTAMENTE CÓMO ES MANIPULADO Y ENGAÑADO POR DANIEL ORTEGA SAAVEDRA?. Ese fue el momento decisivo: mi vida”.

 Dice con mucha convicción “que no puede llamarse amor el acoso sexual de un hombre de 34 años sobre una niña de 11 años; ni amor a la violación consumada en el acto y prácticas sexuales degradantes; no puede llamarse amor al acecho, a la persecución, al aislamiento, al espionaje, a la manipulación ni al chantaje afectivo y político. Eso no puede tener otro nombre que ABUSO DE PODER basado en el sometimiento psicológico que inmoviliza al ser humano “

Así, en el mes de Febrero de 1998, empezó a considerar la necesidad de hacer esta denuncia pública. 

La decisión la tomó el 26 de Febrero de 1998. “ Inmediatamente procedí a prepararme en todas sus implicaciones, tanto en lo personal como en lo político. Tomé las medidas pertinentes de cuido y seguridad en relación a mis hijos y personas que conviven conmigo; en lo político tomé la decisión de retirarme de las actividades del grupo de militantes de Managua a la que estaba integrada; laboralmente hice otro tanto en el aseguramiento del desarrollo de los programas y proyectos que están bajo mi responsabilidad y dejar clara la distancia en relación a mi caso estrictamente personal.  No fue una decisión fácil. De momento me invadieron angustias, temores y pesimismos”.

“La ejecución de mi decisión se dio el 2 de Marzo de 1998, en mi casa de habitación, donde invité a mis amistades más cercanas para compartir con ellas un momento que para mí fue trascendental. Significó algo así como mi bautizo, un evento solemne, que no tenía que ser triste ni tampoco una celebración. Fue una despedida a una vida pasada y el advenimiento de una nueva. Así he comenzado el camino de mi propia liberación”.

IV. ACTUACIÓN INSTITUCIONAL.

v      A  NIVEL NACIONAL.

Juzgado Primero del  Distrito  del  Crimen  de Managua.

El 5 de junio de 1998 Zoilamérica presentó una querella ante el Juzgado Primero del Distrito del Crimen de Managua en contra del señor Daniel Ortega. Las demandantes solicitaron al Juzgado que se pidiera a la Asamblea Nacional iniciar el proceso de desafuero. El  Juzgado  admitió la querella el 9 de Junio.

Unos días después, el 15 de junio el señor  Ortega interpone un escrito solicitando al Juzgado Primero el rechazo de la querella interpuesta dado que gozaba del privilegio de inmunidad.

 El 17 de junio la Jueza del Juzgado Primero del Crimen revocó la admisión de la querella y remitió lo actuado a la Asamblea Nacional para que  se procediera conforme a la ley de inmunidad.

El Estado sostiene que el Juzgado Primero del Crimen no tenía competencia para conocer la acción de querella promovida por Zoilamérica sin antes proceder al trámite de desafuero, de conformidad con la Ley Interna.

En noticia proporcionada por “La Prensa” del 27 de junio del 2002 manifiesta que : “ Narváez enjuició a Ortega acusándolo de los delitos de abusos deshonestos, violación y acoso sexual, ante la Jueza del Primer Distrito del Crimen de Managua, Juana Méndez, quien en un corto tiempo dictó sobreseimiento definitivo a favor del secretario general del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN),  argumentando la caducidad de la acción penal”

Asamblea  Nacional.

El 22 de junio, 21 de agosto, 9 y 11 de septiembre y 8 de octubre de 1998 Zoilamérica  Narváez y su representante legal, presentaron  solicitudes de desafuero contra el Sr. Ortega ante la Asamblea Nacional. Alega la demandante que la Asamblea Nacional no se apegó a lo establecido por la ley 83 de inmunidad y a pesar de las reiteradas solicitudes de desafuero no recibió resolución alguna hasta que se inició el caso ante la Comisión Interamericana  (27 de octubre del 1999). Alegan que la Asamblea Nacional distorsionó y manipuló los alegatos de Zoilamérica ya que dicho organismo se pronunció sobre el procedimiento de suspensión o pérdida de condición de diputado  regida por el reglamento interno de la Asamblea y no sobre el procedimiento para resolver la solicitud de desafuero interpuesta por la demandante que se rige a través de la ley de inmunidad y que además actuó con dolo toda vez que remitió a la Comisión Interamericana una resolución diferente a la que fuera transmitida a Zoilamérica el 7 de diciembre de ese mismo año.

La junta directiva de la Asamblea Nacional en su sesión del 25 de noviembre de 1999 resolvió por unanimidad evacuar los incidentes que habían sido planteados por la demandante y acordó crear una comisión especial  con el objeto de estudiar y dictaminar sobre el desafuero del diputado Daniel Ortega.  La comisión fue creada, sin embargo no fueron nombrados los 5 integrantes, aun al 3 de enero del año 2000.  La Asamblea  Nacional, solicita a la Comisión Interamericana declare el reclamo de las peticionarias inadmisible.  

La Asamblea alegó que no está legislado en el Código Penal vigente el tipo de delito imputado contra la familia.  Expresó además “en el caso presentado por la Sra. Narváez Murillo estamos ante la presencia de una acusación que no es del orden civil, campo al que pertenece el derecho de familia”. En consecuencia la Junta Directiva resolvió: declarar sin lugar la excepción presentada y reafirmar que la inmunidad cubre en este caso al diputado Ortega, por otra parte señala “crear una comisión especial para conocer y resolver las diligencias remitidas por el Juzgado Primero de distrito del crimen de Managua”.

La Asamblea alega que se ha creado la comisión especial por lo que no se ha agotado la jurisdicción interna, toda vez que es éste el procedimiento establecido por la ley de inmunidad y que por lo tanto es el órgano encargado de decidir el desafuero del diputado.

Desde que la demandante interpuso su  solicitud de desafuero han transcurrido tres años y tres meses sin que la peticionaria haya recibido una respuesta definitiva sobre su solicitud.

 

Tribunal de Apelaciones de Managua.

Zoila América apeló la sentencia de la Jueza Méndez, pero los magistrados de la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua reafirmaron la sentencia la Jueza Méndez.

Corte Suprema de Justicia.

Zoilamérica recurrió de Casación ante la Sala Penal del máximo Tribunal de Justicia, en contra de la sentencia del Distrito Primero del Crimen de Managua.

La apelación ante la corte suprema de justicia es por “violación de los procedimientos durante la causa judicial contra Ortega”.

El 26 de abril del 2003, en “La  Prensa”,  se difunde que, después de un año de tener engavetado el caso, los miembros de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) rechazaron el recurso de casación introducido ante esa instancia por Zoilamérica Narváez Murillo, en contra de la resolución del Tribunal de Apelaciones de Managua, con lo cual quedó firme la sentencia de absolución a favor de Daniel Ortega  Saavedra.


Presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.

Con sólo la oposición del presidente de la Sala Penal, Guillermo Vargas Sandino, los Magistrados sandinistas Alba Luz Ramos, Marvin Aguilar, Yadira Centeno y Armengol Cuadra, y el liberal Carlos Guerra, resolvieron rechazar el recurso de casación, reafirmando el argumento de la prescripción de la acción penal y dejando sin efecto cualquier juicio que, por esta vía, Narváez pretenda promover  en el futuro contra Ortega.

La sentencia incluye el voto razonado (de oposición) del Magistrado Vargas Sandino, quien considera que a Zoilamérica Narváez Murillo se le negó el derecho de ser parte en el proceso judicial “de forma que permita a la querellante aportar los elementos de facto y de derecho que conlleven a las autoridades judiciales a conocer los señalamientos de ambas partes a la par de las pruebas”, dice el voto razonado de Vargas.

A juicio de Vargas Sandino, no puede haber prescripción de algo que nunca se investigó, en este caso, los hechos por los cuales Zoilamérica Narváez acusó y  enjuició a Daniel Ortega.

Procuraduría General de La República.

17 de mayo. 2002

El Procurador en funciones Francisco Fiallos al respecto del caso Zoilamérica expresó:  ” estamos en un proceso de acuerdo, yo le dije que la Procuraduría la va a apoyar al respecto de sus derechos”

Junio 7.  2002

La PGR respaldó la gestión de Zoilamérica ante el Tribunal  de Apelaciones de Managua y nombró un Procurador Especial para supervisar.

Septiembre 20, 2002,

El Procurador General de la República expresa sus intenciones de  “resolver de manera amistosa el asunto con Zoilamérica para lo cual ha aceptado discutir los puntos de la demanda sin adquirir compromisos. “no podría comprometerme a asegurarle a Narváez la reversión del fallo de diciembre pasado de la Jueza Méndez” . La PGR debe esperar la respuesta de la Corte Suprema de justicia al