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CLADEM COLOMBIA
 

GRUPO FOCAL

Fecha: 27 de Octubre de 2003
Duración: 5 horas
Asistentes: 10 Mujeres campesinas e indígenas de diferentes regiones del país. 
Facilitadora: Amanda Muñoz Moreno

 PERFIL

 Las Mujeres participantes son miembras – líderes regionales de la Asociación Nacional de Mujeres Indígenas y campesinas de Colombia – ANMUCIC, 2 de ellas pertenecen a comunidades indígenas del centro (comunidad aruaca) y sur (nariño) del país. Una de ellas está casada con un miembro de la comunidad indígena wayú (norte del país), y es en esta comunidad donde reside. Algunas de las participantes tenían adicionalmente la condición de desplazadas por conflicto armado interno.

 Las regiones de donde provienen las mujeres son Risaralda, Cundinamarca, Cesár, Norte de Santander, Guajira y Cauca. Las edades de las mujeres oscilan entre los 33 y 53 años de edad.

 METODOLOGIA

 Los temas se abordaron dividiendo el grupo en dos, un grupo se ocupó del tema “violencia doméstica” y el otro grupo del tema “servicios disponibles”, a cada grupo se les suministró una guía de trabajo

 Luego del trabajo en grupos, se realizó una plenaria con el fin de retroalimentar al otro grupo y complementar la información y percepción que tiene cada una de las mujeres sobre el tema respectivo.

 

DESARROLLO

 VIOLENCIA DOMESTICA

 - Desde la visión de la mujer campesina, en sus comunidades se ejerce violencia doméstica en alto grado, pues hace parte de la cotidianidad y de la cultura en general, debido a la crianza, al entorno repetitivo que vive la familia -convirtiéndose en círculo vicioso- y a la tolerancia que ha habido por parte de las autoridades. Afirman que la violencia se transmite por el proceso de socialización. Adicionalmente, manifiestan que las autoridades en lo rural no consideran que la violencia doméstica sea violatoria de sus derechos.

 - Los hombres ejercen la violencia aún sin estar bajo los efectos del alcohol o con rabia, pues asumen a las mujeres como objetos sobre la cual tienen todos los derechos incluso el de maltratarlas. El golpear a las mujeres con correa o fajón le dan a entender a estas que “no significan nada”, sintiéndose con derecho a castigar como si fuera “un niño”. “Culturalmente la correa es para los niños”.

 

- Las mujeres se sienten culpables de la violencia y encuentran justificación. No la condenan porque consideran que es mejor estar acompañadas y adicionalmente por que dependen económicamente del marido. Consideran que las mujeres regularmente aceptan la situación de violencia que viven, porque “él tiene la razón” y por que es el que aporta el sustento al hogar.

 

-          En este sentido, al decir del grupo, las mujeres justifican la violencia y no la condenan por el temor a quedarse solas. Consideran que el no cumplimiento de las labores domésticas justifica la violencia y que en cambio la rechazan por, la infidelidad del marido o por influencia de la “otra”.

 

-          En su criterio, consideran que los hombres ven como normal la violencia, en razón al dicho popular “porque te quiero te aporrio”.

 

-          En cuanto al conocimiento de la ley, consideran que falta mucha divulgación, que ni siguiera las autoridades la conocen, manifiestan que la modificación a la ley 294 se constituyó en un retroceso, “nos sentimos desprotegidas constitucionalmente, en algunos lugares ni siquiera hay Comisaría de Familia”. Las participantes coinciden en sostener que el cambio de la ley 294, se constituyó en un retroceso pues conllevó a la desjudicialización de los casos.

 

-          En las zonas rurales, las Comisarías de Familia se centran más hacía la protección de los niños y las niñas, pero no hacía las mujeres

 

-          En algunos lugares la autoridad la ejercen los grupos al margen de la ley, dentro de los reglamentos de estos grupos, se castiga a los que ejercen maltrato hacia las mujeres, sin embargo hay mayor castigo para las mujeres por incumplimiento de las labores domésticas. Castigos como lavar los uniformes de los hombres que conforman el grupo, barrer las calles, etc., son impuestos a las mujeres. En todo caso, concluyen las mujeres, los castigos son más severos para estas que para los hombres.

 

-          Desde hace unos 15 años, se ha logrado provocar conciencia, principalmente para evitar el maltrato a los hijos e hijas, sin embargo, resaltan el hecho de que exista la separación de la pareja y los cambios que han vivido las mujeres que pertenecen a la organización, de una parte porque no dependen económicamente del marido y de otra porque han ganado en autonomía.

 

-          Los cambios logrados a través del trabajo de la organización está relacionado con la divulgación y concientización acerca del problema de la violencia intrafamiliar, buscando que las mujeres modifiquen la actitud de resignación en el hogar.

 

-          En cuanto a los cambios en las organizaciones nativas/campesinas/afrodescendientes, las participantes manifiestan que las campañas en los medios de comunicación para prevenir el maltrato, ha conllevado a cambios pero no se ha logrado erradicar el maltrato hacia las mujeres, mucho menos la discriminación y la exclusión. Este tipo de violencia es denigrante y violatorio de los derechos de las mujeres.

 

-          Al interior de organizaciones mixtas campesinas también se han producido cambios notorios, pues la influencia de Anmucic, ha llevado a que los hombres sensibilicen a los demás de su organización, llevando a cambios progresivos aunque lentos, adquieren conciencia de la necesidad social de que las mujeres participen en la organización y entienden la importancia del respeto a sus derechos humanos.

 

-          Concluye el grupo manifestando que a pesar de las campañas contra el maltrato, en la jurisprudencia (ley) hay un retroceso y que: ”Hay 100.000 mujeres afiliadas a ANMUCIC, por lo que el resto están completamente desprotegidas en los sectores rurales

 

-          Las autoridades en el campo no están capacitados para atender estos asuntos. Muchas de las personas (mujeres) que atienden en las regiones sufren violencia, por lo que no se sienten con autoridad para decidir sobre los casos que les someten a su jurisdicción”.  

 

-          Falta formación social en las autoridades. En algunos casos son indiferentes a la violencia doméstica.

 SERVICIOS DISPONIBLES

  

-          En cuanto a la pregunta, qué hace una mujer golpeada, el grupo manifestó que generalmente calla y aguanta por temor la represalia. En la cultura indígena, también aguantan, porque ellas, en algunas comunidades se sienten propiedad de sus compañeros y por consiguiente ellos se asumen con todo el derecho de maltratarlas. En este aspecto, una de las mujeres defendió la cultura indígena, señalando que todo lo reglamentado en esta cultura responde a un contexto y tiene una razón de ser.

 -          Las mayores dificultades que vive una mujer golpeada, en opinión del grupo, son el maltrato físico y psicológico, el temor por las represalias de parte del marido y su familia, resentimientos generados, se reprimen, se someten a continuar con una relación por que hay hijos de por medio y temen perjudicarlos. Adicionalmente, en los pueblos el maltrato a las mujeres, se convierte en la “comidilla” de la comunidad, con comentarios dirigidos a la culpabilización. De otra parte, consideran que hay desconocimiento de la ley.

 -          Los servicios de atención en materia de violencia existentes en las comunidades, son los que ofrecen las Comisarías de Familia, el Instituto de Bienestar Familiar y las oficinas de conciliación. En las comunidades indígenas, las autoridades son los palabreros (Guajira) y los Gobernadores Indígenas. Estos servicios son considerados como ineficientes, pues falta mayor atención hacía la mujer maltratada y no dan la información suficiente.

 -          En algunas regiones, antes de pasar a la comisaría de familia, las mujeres pasan a una oficina de conciliación, las cuales están adscritas a las alcaldías municipales y allí se agota el trámite, a menos que el maltrato sea grave, “a discreción” del conciliador, en cuyo caso remite a la Comisaría de Familia. Estos conciliadores buscan que el caso no se judicialice, sin embargo, en opinión de las mujeres, estos no se encuentran calificados para atender casos de violencia doméstica. El argumento de los conciliadores, es que la mujeres denuncian pero luego la retiran por miedo, por lo que ellos buscan que no se acuda al proceso penal.

 -          En este sentido, no se sienten satisfechas con los servicios, por considerar que los funcionarios no están cualificados (preparados) para atender a las mujeres maltratadas y de otra parte, no se tiene claro a que instancia acudir ante la ocurrencia de los casos. No hay una legislación específica que sancione ejemplarmente al agresor. No hay asesoría para la protección de sus derechos. Las oficinas de conciliación no tienen como finalidad la protección de las víctimas sino la descongestión de los juzgados.

 -          Las mujeres no denuncian porque se sienten ultrajadas por las mismas autoridades, en razón a que atienden fríamente y con desinterés. No se sienten consideradas y respetadas. En algunos casos los prejuicios o estereotipos de las autoridades inciden en la desprotección de las mujeres ante el maltrato doméstico, por ejemplo tener hijos de diferente marido.

 -          Las mujeres consideran que, las oficinas de denuncia, en algunas regiones son ineficaces, en otras no funcionan adecuadamente y en otras comunidades ni siquiera existen. Las oficinas competentes son insuficientes, no brindan la atención adecuada ni la protección efectiva que se requiere para este tipo de casos y adicionalmente, buscan por todos los medios resolver la queja o denuncia a través de la conciliación. En muchos casos, las mujeres firman la conciliación desconociendo que ahí se agota el trámite, por tanto cuando vuelven por otro episodio de maltrato, le argumentan que es un hecho nuevo, que el anterior no cuenta, y vuelve empieza el trámite. No se decretan medidas de protección, sino en casos extremos a juicio del funcionario/a. Se desconoce el ciclo de la violencia.

 -          Manifiestan que en sus regiones las denuncias han bajado, en razón a que las comisarías son débiles en la aplicación de la ley y no tienen competencia judicial

 -          Consideran que para mejorar los servicios, el estado debe preparar más a los funcionarios, para que puedan atender mejor los casos y de otra parte se deben adelantar campañas para prevenir la violencia intrafamiliar y saber a donde acudir. Apoyar a las organizaciones de mujeres que prestan estos servicios.

 -          Ante la pregunta sobre si las mujeres acuden a la denuncia ante casos de maltrato en sus regiones, el grupo expresó que en algunos sectores no se denuncia, y en aquellos donde si se hace, “las mismas comisarías inducen a las mujeres para que retiren las demandas”. Los funcionarios no están capacitados, y los que lo están no tienen solución de continuidad.

 -          Los problemas que se presentan con mayor frecuencia cuando las mujeres denuncian, están relacionados con las posibles represalias del marido, la “vergüenza” pública, el rechazo de sus vecinos/as y amigos/as. No hay protocolos de atención, por lo que la mujer denuncia y empieza el “peregrinaje” por todas las oficinas.

 -          En las regiones, las autoridades tienen vínculos de amistad con los agresores, lo que entorpece el trámite. Sumado a que no se imparte justicia por que la legislación en la práctica no es sancionatoria.

 -          En la fiscalía se archivan los procesos porque no son considerados graves, aunque el argumento sea falta de pruebas, sin la citaciones sean siquiera entregadas.

 -          Un mujer en los sectores rurales queda desprotegida por las grandes distancias que tiene que recorrer para colocar la denuncia o por falta de recursos.

 -          En los pueblos Medicina Legal, está representada por los médicos rurales, quienes no tienen la idoneidad suficiente para valorar médicamente la violencia doméstica, pues no cuenta con los laboratorios y pruebas científicas. El trasladarse a otro lugar implica para la víctima incurrir en gastos de recursos que no posee.

 -          La indemnización integral, en aquellos casos en los cuales se llega a la judicialización, no se hace efectiva por cuanto el agresor no posee los recursos para cubrirla. Hay regiones donde la pobreza desplaza la problemática de violencia doméstica.

 -          En cuanto al trámite de las denuncias, consideran que es tan largo y dispendioso, que durante ese lapso se pueden producir infinidad de episodios violentos, conllevando a que se pierde credibilidad en la justicia. 

 -          Sin embargo, a pesar de lo anterior, las mujeres participantes, consideraron que la denuncia si es una alternativa para contribuir a la disminución de la violencia, ya que en muchos casos el agresor se intimida y se abstiene de acudir a la violencia nuevamente.

 -          Insisten que aunque se decreten medidas de protección, en los sectores rurales, no son efectivas, ya que las autoridades de policía encargadas de su cumplimiento no se trasladan a las fincas por temor o manifiestan que no tienen gasolina, o que el carro está dañado, o no que hay policías disponibles, etc., en general encuentran razones para abstenerse de trasladar a la residencia del agresor.

 -          Concluyen manifestando que “la violencia viene desde la casa, ya sea verbal o física” y que en la actualidad en Colombia no hay instancias que contribuyan a proteger los derechos de la mujer contra la violencia doméstica.

  

PROPUESTAS

 - MAYOR CAPACITACIÓN Y CONCIENTACION A LOS Y LAS FUNCIONARIAS. SENSIBILIZACIÓN EN GÉNERO.

- MAYOR CONCIENTIZACION Y SENSIBILIZACIÓN A HOMBRES Y MUJERES EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS.

- CAMPAÑAS MASIVAS PARA LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA.

- MAYOR DIVULGACIÓN DE LAS LEYES QUE PROTEGEN A LAS MUJERES.

- CLARIDAD FRENTE A LAS INSTANCIAS A LAS QUE SE DEBE ACUDIR EN CASOS DE MALTRATO A MUJERES.

- EDUCACIÓN DESDE LA NIÑEZ EN ESCUELAS Y COLEGIOS.

- IMPLEMENTAR LA CULTURA DE LA NO VIOLENCIA IMPARTIDA DESDE LA CASA.

- ES IMPORTANTE PERTENECER A UNA ORGANIZACIÓN DE MUJERES, YA QUE CUMPLEN UN PAPEL FUNDAMENTAL EN LA PROTECCIÓN DE SUS DERECHOS.

- CAMPAÑAS DE PREVENCIÓN DIRIGIDAS A LAS PAREJAS.

- CONSIDERAN QUE LO IDEAL ES VOLVER A JUDICIALIZAR LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
Silvia Pimentel

Ana Rivera
Giulia Tamayo
Roxana Vásquez
Cristina Zurutuza

* In Memorian
 


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