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CLADEM PERU
 

INFORME SOBRE EL GRUPO FOCAL REALIZADO EN EL PERÚ

CON MUJERES INDÍGENAS Y RURALES DE JUNÍN – SIERRA CENTRAL

 

A.     Presentación

 La presentación estuvo a cargo de la conductora del grupo, quien es la misma persona que realiza el estudio correspondiente sobre violencia contra la mujer en el ámbito familiar y que presenta este informe.

 A solicitud nuestra, se contó con la ayuda de la institución CEPEMA “Lulay” de Huancayo para la convocatoria de las participantes y la organización de la reunión. El grupo focal se realizó en el mes de junio de 2003 en la provincia de Saño, a una hora y media de la ciudad de Huancayo. Huancayo es la capital del departamento de Junín, ahora región, ubicado en la sierra central – zona andina - del Perú.

 Al iniciar el grupo focal se explicó a las presentes que el objetivo era escuchar sus observaciones y opiniones sobre el tratamiento de la violencia familiar respecto a la mujer, acerca de la situación social del problema y la atención estatal brindada.

 Las mujeres que participaron son líderes en sus respectivas localidades:

1. Rosalina Buendía                         Centro Saño

2. Rosa Romero                              Progreso Saño

3. Miriam Cubas                              Progreso Saño

4. Bernarda Ponce Suazo                 Centro Saño

5. Lucía Quispe Villan                      Progreso Saño

6. Nicasia Llayllan                            Tupac Amaru Centro Saño

7. Rómula Zárate Avila                    Centro Saño

8. Sosima Baca Huaman                  San Pedro Saño

9. Natividad Apolinario Sucaray        Progreso Saño

10. Zenaida Miranda Yupanqui          San Pedro Saño

11. Nilda Romero Rodríguez             San Pedro Saño

 

B.      Debate

 El debate se planteó iniciando con las preguntas propuestas por la guía. A medida que las mujeres iban respondiendo, las opiniones fluían tomando como base los temas que surgían conforme a la intervención de las participantes. En el desarrollo del debate se iba dando respuesta a las preguntas sin tener que expresarlas todas, necesariamente. Se ha dividido dichas respuestas según los cuatro puntos referidos en la guía del grupo focal.

 B.1. Concepto de violencia doméstica hacia las mujeres en la cosmovisión indígena

 Se hizo evidente que en la cosmovisión indígena de las zonas andinas, el maltrato está presente en la formación cultural, expresándose de distintas formas vividas y vistas por las mujeres participantes del grupo focal.

 Se manifestó que siempre había existido el llamado “amor serrano”, por el cual el hombre asume a la mujer como su responsabilidad y el maltrato es expresión de la importancia que le da a ella, cuando la corrige o manifiesta sus celos, ya que se entiende que la mujer tiene el deber de obedecerle y serle fiel. En este contexto, el hombre ha recibido una formación machista ancestral.

 Se dio a conocer que en los lugares más recónditos de los andes, las mujeres tienen 8 ó 9 hijos y soportan el maltrato. Son zonas alejadas donde aún no llegan las dependencias estatales y las charlas son escasas.

 Se señaló la aplicación del “aprender a cocachos” como patrón de crianza; una señora refirió que había criado bajo esa forma a su hija mayor. Se indicó que el maltrato se utiliza para corregir, entendiendo que el padre puede maltratar a la hija por desobediencia.

 Se dio a conocer también que hay casos en que las suegras justifican a sus hijos cuando sus nueras se van debido al maltrato, haciendo ver los defectos en la atención a su marido.

 También se señaló que podían darse casos en que una mujer era maltratada debido a su infidelidad; ante ello, las participantes afirmaron que era mejor la separación antes que la infidelidad, pero que de ninguna manera es justificable que se vulneren sus derechos aunque la mujer se porte mal.  

 Se mencionó que a veces los padres de la mujer maltratada la regresan a su hija cuando ella acude a su casa después del maltrato. La actitud de los padres es de pensar que la hija “debe formar su hogar aparte” y se traduce en regresar a la hija a su casa a que el marido la siga maltratando.

 Las participantes manifestaron que desde los últimos cinco o seis años se había empezado a ver cambios a partir de las charlas en los colegios y en las escuelas para padres. Dijeron:

- “Se están viendo cambios en las parejas, en las familias”

- “Antes, cómo recibíamos ese maltrato.”

-    “Nuestros padres nos violentaron mucho, más a las mujeres.”

-     “En las reuniones familiares, a veces nos educamos con ellos. Somos personas más crecidas, nuestros hijos ya tienen otra forma, no se dan lapos a las mujeres, son más sociables los varones.”

-    “Aprendí bastante con mujeres líderes. La capacitación me ayudó a hacer el cambio por mí misma.”

-    “Yo me separé de esposo profesional con 5 hijos, me estimo, mis hijos me ayudan. Estamos cambiando, ya no golpeamos hijos.”

-    “Sé que tengo derecho a no ser golpeada, antes no existía esta idea.”

-    “Ahora sé que hay una ventaja versus desventaja: separación al primer golpe.”

-    “Ahora salimos igual que el varón”.

 B.2. Tipos de violencia, ¿quienes la sufren y la ejercen? y ¿por qué?

 Se destacó la existencia de la violencia física evidente en las mujeres golpeadas; la violencia psicológica en los insultos; y también se habló de la violencia sexual, diciendo que a veces la mujer tiene que aceptar las relaciones sexuales para que el hombre no se ponga más violento.

 Se hizo ver que muchas mujeres no protestan por timidez, reaccionan con llanto y todo se traduce en malos momentos, no tienen donde recurrir, no existe a dónde ir y tienen que soportar. Se dijo que ante esas situaciones en que no se encuentra solución y no hay orientación, la mujer maltratada tiene sólo dos alternativas: “o le da la oportunidad o no” (al marido de cambiar) y que la manera de salir adelante es conversando y hablando.

 Se dio a conocer que la violencia ocurre porque los varones reaccionan así debido al alcohol, ya que toman y regresan, dando a sus mujeres una vida de maltrato. Se atribuyó una buena medida de origen del maltrato en el alcohol, ya que se calculó que en las personas sanas había disminuido en un 80%.

 Se dijo que “los que han sido abandonados de niños son los que maltratan”, destacando que el abandono da lugar a la anidación de la violencia en el agresor para desatarla contra la mujer ante los estímulos mencionados o en cualquier momento.

 Las razones económicas también fueron levantadas, señalando que la falta de trabajo o el hecho de que el dinero no alcance desatan la agresividad. Se manifestó también que el hombre puede sentir que tiene menos valor cuando la mujer tiene ingresos económicos, y que esa situación también lo lleva al maltrato hacia la mujer.

 B.3. Respuestas frente a la violencia y sistemas de sanción

 Se indicó que, frente a la violencia sufrida, la mayoría de mujeres no denuncia, muchas se callan por vergüenza y desconocimiento de sus derechos. Se dijo también que “la denuncia puede ayudar, pero depende de una misma” porque “la mujer tiene que ponerse fuerte”, es decir, botar al agresor de la casa si no la deja de maltratar.

 Entre las respuestas que el Estado ha dado frente a los casos consumados de violencia, están las Defensorías Municipales del Niño y el Adolescente (DEMUNA) que ofrece un servicio de consultorio jurídico gratuito para los casos de violencia familiar. Los casos de violencia contra la mujer no son de su competencia realmente; y las participantes dijeron que con frecuencia las personas que atienden no saben o atienden mal o desalientan las denuncias que las agredidas quieren hacer ante la Policía.

 La DEMUNA de la Municipalidad de Saño es el servicio más próximo, pero no está dirigido a la violencia contra a mujer, aunque hasta 2002 se realizaba conciliaciones. La Comisaría tiene formalmente la especialidad del maltrato, pero se encuentra en Huancayo.

 Más cercana es la Gobernación, pero no tiene un servicio de atención; por ser una autoridad, las dirigentes han hablado con el gobernador acerca de la violencia contra la mujer en el ámbito familiar, pero las ha ignorado, diciendo “cómo van a denunciar a sus esposos las mujeres”; también ha hecho notar su machismo al referirles que no deben andar protestando sobre el problema hablando con el juez, el gobernador y autoridades porque “van a decir que son peleanderas” (pleitistas).  Aún con este obstáculo, las participantes señalan que la Gobernación debería tener un centro de conciliación donde se les llamé a los agresores.

 Se destacó que las mujeres que sí denuncian ante la Policía, lo hacen porque quieren justicia, pero enfrentan muchas dificultades porque las autoridades policiales quieren que lleven la notificación a su propio agresor o les piden dinero a las denunciantes para la gasolina si van a notificar ellos.

 En cuanto al Juzgado de Paz, las mujeres pueden ir como parte de un proceso cuando su caso ha llegado ahí remitido por la Policía; y las participantes refirieron que el Juez de Paz  de la zona sí apoya.

 Se cuestionó el objetivo y peso dado al examen médico legal, basándose en tres aspectos: la dificultad para utilizar este recurso, la conversión del recurso en requisito exigido y la insatisfactoria respuesta que se obtiene.

 El primer aspecto es la frecuente imposibilidad de la víctima para acudir al médico legista cuando acaba de sufrir el maltrato, precisamente por encontrarse en un estado física y emocionalmente crítico; “¿Cómo va a ir al si está mal? ¡Es un maltrato!”, cuestionaron las participantes.

 El segundo aspecto fue preguntarse de manera crítica “¿qué quieren cuando vaya al médico legista?” Se observó que la exigencia de acuerdo al médico legista y someterse al examen médico viene a recargar a la mujer que ha sido víctima del maltrato con un requisito más, una exigencia más que se suma a todo lo que atraviesa.

 El tercer aspecto alude al tipo de maltrato atendido por el médico legista, ya que una agresión que no deje huella física no arroja ningún resultado. Sobre ello, las participantes expresaron “bien golpeada hay que ir y sin marca no mandan nada”, “¿qué médico va a ver jalón de pelo, por ejemplo?”. Se afirmó que el resultado minimiza la agresión sufrida.

 Se manifestó que al no recibir la atención esperada por parte del Estado frente al maltrato, deja a la mujer en la concusión de que “hay que hacer justicia una misma”.  Se propuso que la sanción debería ser drástica.

 Se recomendó que las personas que atendieran en los servicios, tales como DEMUNA u otros, fueran profesionales y no practicantes, mayores, jefes de hogar, con experiencia, calidad moral y origen de otro lugar. Se manifestó que cuando son jóvenes no les hacen caso los agresores, no conocen las dificultades de un hogar, no brindan la confianza que necesita una víctima de maltrato porque “les da vergüenza confiar en un chibolo” (jovencito), ni se sienten cómodas cuando la persona es del lugar porque “con el lugareño también da vergüenza”, dijeron.

 Se vio la necesidad de hacer seguimiento a las conciliaciones realizadas para lograr un cambio en el agresor; por lo general, no suceden cambios después de la conciliación y “la mujer tiene que callar” porque ya utilizó el recurso estatal aunque nadie acompañe el control del agresor del cual es víctima.

 Se planteó dar capacitación a las autoridades, quienes en su mayoría son varones machistas, para mejorar la atención y respuesta estatal a estos casos y para que actúen con equidad. En referencia a ello, también se hizo saber que existe violencia por parte de las autoridades, porque “te marginan, te dicen conflictiva cuando hablas, problemática”, acerca de la actitud hostil de las autoridades frente a las mujeres que denuncian.

 Se requirió la toma de medidas más drásticas hacia los agresores que continúan siendo violentos aún cuando han recibido charlas, asistido a conciliaciones, escuchado “requintones” (reprimendas), conocido posibilidades de sanción; a veces, “cesa la violencia (por un tiempo) y de repente sigue”. Se dijo que no hacer nada ante los agresores reincidentes es dejar desolada a la mujer.

 B.4. Acciones de prevención frente a la violencia

 Se destacó la importancia de la capacitación y las charlas, invocando que sus alcances incluyan a los varones. “No podemos defendernos cuando ellos no escuchan charlas”, dijeron. Se dio a conocer que algunas escuelas exigen que vayan parejas, otras dirigen las charlas sólo a las mujeres.

 Se mencionó que tendría que limitarse la expedición de alcohol, considerando que desencadena el maltrato.

 Se habló de aprovechar espacios distintos para transmitir, tales como campañas de sensibilización, conversaciones con parejas en sus casas, talleres, afiches cuando va a haber asambleas, reuniones grandes como las trimestrales por el agua potable (600 usuarios, por ejemplo).

 Se refirió la posibilidad de solicitar a la municipalidad que programe talleres sobre el tema de la violencia para convocar la participación de la población.

 Se propuso la realización de un trabajo basado en la experiencia personal compartiéndola con las parejas, contando con la ayuda profesional de una trabajadora social y luego haciendo seguimiento los grupos de mujeres. Se dijo que esta forma de prevención podía tener éxito porque en grupo o en los talleres, las personas no revelan sus problemas ni experiencias de pareja.

 Se consideró necesario introducir el tema en la educación, sosteniendo que en los centros educativos también hay violencia y que había que capacitar a los profesores, dándoles también charlas porque maltratan a los alumnos. Se habló de la posibilidad de defensoría en los colegios y se remarcó que la enseñanza no sólo implica deberes sino derechos, los cuales andan juntos.

 C.      Síntesis y despedida

 Al culminar las respuestas del grupo focal a las preguntas planteadas, la conductora del grupo realizó un resumen de las intervenciones sobre las que había hecho anotaciones. Al preguntar si las participantes deseaban añadir algo más, refirieron más propuestas sobre la prevención, las cuales han sido incluidas en este informe, en el acápite pertinente. Al final, la conductora agradeció a las participantes y se cerró la actividad.

 Tammy Quintanilla Zapata

CLADEM-Perú

Lima, 2003 

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
Silvia Pimentel
Giulia Tamayo
Roxana Vásquez
Cristina Zurutuza

* In Memorian
 


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