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Informe Taller de "Alianzas para erradicar la Violencia contra la Mujer"
   

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Informe Taller de "Alianzas para erradicar la Violencia contra la Mujer"
"¿Cuáles?, ¿Con quién?, ¿Por qué? "

IX Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe

Playa Tambor- Costa Rica- 3 de diciembre de 2002

El taller fue convocado por Cladem e Isis Internacional de manera conjunta. Las personas fueron invitadas a través de una carta donde se les explicaban los objetivos del taller y el papel que este cumplía dentro de la propuesta de Balance en profundidad, que UNIFEM está apoyando en todo el mundo. Especialmente, queríamos indagar sobre las alianzas para erradicar la violencia contra la mujer que se realizaron en nuestros países. En la carpa Nº 10, donde se llevaba a cabo, se colocó un papelógrafo con el título del taller y las preguntas claves, para que sirviera de recordatorio de los ejes del mismo.

La moderación estuvo a cargo de Isabel Duque (Isis Internacional- Red Feminista Latinoamericana y del Caribe contra la Violencia Doméstica y Sexual) y la relatoría a cargo de Susana Chiarotti (Cladem). El taller contó con la presencia de la Directora Regional de Unifem para América Latina y el Caribe, Mónica Muñoz y comenzó con una presentación de las participantes. Luego, estuvo a cargo de la relatoría explicar los objetivos del taller. La idea era discutir el tema de las alianzas realizadas para trabajar en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Por ello habíamos convocado a alrededor de 25 mujeres con vasta experiencia en el trabajo sobre violencia (especialmente doméstica), en la elaboración de estrategias, propuestas y en el establecimiento de alianzas con distintos sectores y actores. El número de asistentes fue mayor, (36) dado que algunas mujeres que trabajan ese tema se enteraron de la existencia del taller y pidieron compartir su experiencia.

Luego, siguiendo el esquema de taller acordado, Elizabeth Guerrero (Consultora de Isis Internacional, Chile), hizo un breve resumen de la situación en la región en este tema, concentrándose en los avances realizados y los desafíos pendientes. Hizo una contextualización histórica comenzando con la designación del día 25 de noviembre como fecha de referencia para la lucha contra la violencia, en el marco del primer encuentro feminista realizado en Colombia. Luego hizo un recorrido sucinto sobre los avances jurídicos, legislativos y de políticas públicas. En cuanto a los desafíos pendientes, planteó, como uno de los más importantes, el que existe para los gobiernos nacionales de concretar los compromisos asumidos, tanto en el plano nacional como internacional, con relación a este tema. Un obstáculo importante es que al sancionarse leyes que hablan de violencia "intrafamiliar", la violencia contra las mujeres fue dejada de lado y reposicionarla nuevamente es visto como otro desafío. Encuadrarla como violencia intrafamiliar despolitiza el tema y nos coloca en la necesidad constante de reubicar la problemática de violencia contra la mujer en el centro de la escena.

También identificó como vacíos importantes, que la violencia sexual no es contemplada adecuadamente; que existen numerosos y graves problemas de acceso a la justicia; y que si bien tenemos políticas y leyes en la mayoría de los países, no contamos con recursos genuinos para una correcta implementación. Como elementos facilitadores, resaltó el cambio de contextos políticos en nuestros países; la activa participación del movimiento de mujeres en las acciones de erradicación de la violencia; y la acción desplegada por las distintas agencias de Naciones Unidas. Entre las estrategias más utilizadas, señaló la de construir alianzas y las acciones de cabildeo.

Luego de esta introducción, que duró aproximadamente 15 minutos, se dio la palabra a las participantes.

Violeta Delgado, de la Red de Mujeres contra la Violencia (Nicaragua) y de la Red Feminista Latinoamericana contra la Violencia planteó que considera prioritario reposicionar el tema de la violencia contra las mujeres. Ya tenemos contextos, contamos con resúmenes. A la síntesis cronológica se le debe agregar ahora el esfuerzo que está haciendo el movimiento de mujeres por reposicionar este tema.

Regina Fonseca de Centro de Derechos de la Mujer y Cladem (Honduras), cuenta que acaban de participar en una evaluación regional sobre el tema, donde concluyeron que luego de la primavera de los 90, el Movimiento de Mujeres enfrenta un retroceso o, en el mejor de los casos, un estancamiento de los avances.

Ana Irma Rivera, de Feministas en Marcha y Cladem, (Puerto Rico), relata cómo, desde el mismo día en que se sancionó la ley de violencia, las mujeres debieron aliarse para tratar de mantenerla. Esta ley no es sobre violencia intrafamiliar, sino entre parejas, lo que incluye a parejas con orientación sexual distinta a la heterosexual.

Las alianzas realizadas fueron al interior del Movimiento Feminista, con la Coordinadora para la Paz, de las Mujeres. También se realizaron en Puerto Rico alianzas con el Estado. Pero esto consumió muchas energías del movimiento, porque detrás de lo que parecía una alianza, había un trabajo de cabildeo de las mujeres para que el Estado mantenga la política establecida y cumpla con los compromisos asumidos al sancionar la ley. Sobre todo, se intentaba que no retroceda ante la presión de sectores conservadores que querían derogarla.

Lali, (México), opina que debemos considerar el problema de la cooptación de las feministas por parte del Estado y analizar, asimismo, con quien hacemos el cabildeo y las alianzas. Una perspectiva que nos puede ayudar es la de los presupuestos con enfoque de género, que nos permitirá apreciar si el Estado está dedicando recursos a erradicar la violencia contra las mujeres o no.

Lucrecia Oller, Red Feminista Latinoamericana contra la Violencia (Argentina), dice que los Encuentros Feministas deben ser reivindicados como un espacio de alianza y aprendizaje en materia de violencia doméstica.

Ana Carcedo, de Cefemina (Costa Rica) y de la Red Feminista Latinoamericana contra la Violencia, le parece que este taller es muy oportuno, ya que en el pueden volcar los resultados de un encuentro de tres días que tuvieron en este país, sobre la violencia contra las mujeres en la región centroamericana. Del mismo salieron varias conclusiones:

Preocupación en torno a que nuestros esfuerzos para posicionar el tema de la violencia contra las mujeres fue luego reemplazado por la violencia intrafamiliar, obscureciendo el problema de la violencia contra las mujeres. Para ello, los Estados tergiversaron la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer o Convención de Belém do Pará. Esta ya no es un referente concreto porque se la ha distorsionado.

Los gobiernos afirman que ellos ya han asumido el tema y desde el Movimiento ya no hay necesidad de más esfuerzos. Debido a ello, cortan el financiamiento que se daba a las organizaciones de mujeres que trabajaban en eso. Pero ellos asumen un discurso de la lengua para afuera porque a los dos minutos de entrar a aplicar la ley de violencia se mudan a la violencia contra el niño, los discapacitados, etc. Hay un discurso de los Estados que en apariencia asimilaría el nuestro, pero eso en el fondo no es cierto.

En cuanto a las relaciones con la cooperación, las mujeres deben estar atentas a las tensiones que está incorporando en el discurso de estas la cuestión de la globalización. Muchas agencias están proponiendo la "transversalización" de algunas problemáticas, como la de la violencia, porque asumen que todo está obtenido. Ahora, por ejemplo, en varios países, apoyan propuestas de "seguridad ciudadana", donde la violencia contra las mujeres es un componente mínimo, y alegan que ya está contemplada dentro de ese título general. Pero no es así.

Con relación a las políticas públicas: durante una década las tomamos como campo de acción privilegiado, pero nuestro objetivo es la erradicación de la violencia contra las mujeres y no hacer políticas públicas. La violencia contra las mujeres es un terreno inabandonable. Estamos en otra etapa de la historia y debemos buscar otro escenario.

Regina Fonseca (Honduras) Siguiendo con las conclusiones del Encuentro sobre violencia contra las mujeres en Centroamérica, pudimos constatar que:

Existe gran fragilidad institucional en todos nuestros países, por ello se hace más difícil avanzar.

El discurso se ha hecho "potable" al entrar al Estado. Es un discurso clonado, que termina convirtiéndose en un boomerang.

Debe alertarse contra el discurso de la "democracia de género" que circula por la región, y que recicla y lava los aspectos más fuertes de nuestros reclamos.

María Antonia Martínez, del Centro de Derechos de la Mujer y Cladem (Honduras), plantea que la situación puede cambiar en la región centroamericana hasta el punto de volverse amenazadora.

Uno de los elementos en que se basa para esta apreciación, es el proceso de "desjudicialización" que se ha iniciado en Honduras y puede extenderse a otros países. Por el mismo, se impulsa sacar a la violencia doméstica de los tribunales, que no sea ni un delito, ni una falta por los que deba recurrirse a los jueces. Se crean unas "Oficinas de Conciliación" que funcionarían en el ámbito administrativo y que promoverían la "paz en el hogar". El término conciliación, dentro de ese marco, es sinónimo de reconciliación y eso no nos ayuda a erradicar la violencia contra las mujeres. En Honduras se hicieron alianzas dentro del movimiento de mujeres, que plantearon la violencia contra las mujeres, pero luego prevaleció el planteo de violencia familiar.

Otro elemento llamativo es que los presupuestos de los países de la región, que reflejan las prioridades, están demostrando que la violencia contra las mujeres no es una prioridad, porque las organizaciones de mujeres sólo cuentan con fondos de la cooperación internacional para dar servicios, o realizar acciones de prevención en ese tema.

En cuanto a las alianzas realizadas, consideran que las han hecho dentro del movimiento y lograron mucha capacidad de incidir, pero no por tener buenas estrategias, sino por solidaridad coyuntural.

Rocío Suárez de CIDHAL (México) y Red Feminista Latinoamericana considera que, en cuanto a las alianzas, los retos actuales consisten en que hay que pensar no sólo con qué parlamentarias/os y funcionarias/os del sector público nos vamos a aliar, sino también que alianzas haremos dentro del movimiento feminista. Hoy hay menos asalariadas dentro de este último que en los años 70 y 80. Muchas recibíamos sueldos de organismos no gubernamentales que nos permitían ser profesionales del feminismo. Hoy es distinto. Eso es importante analizarlo al estudiar las alianzas, porque muchas de nosotras tuvimos que ir a trabajar al Estado. Pero esto es por una cuestión de supervivencia y no significa que hayamos abandonado nuestro pensamiento feminista. Porque trabajar en el Estado no significa que seamos cooptadas, sino que ahora tenemos doble carga de trabajo. Por un lado, debemos trabajar y luego, además, militar. Esta situación nos crea a muchas de nosotras problemas morales. Entonces, si tenemos feministas en el Estado, en vez de hablar de cooptación, podríamos hablar de la posibilidad de establecer Acuerdos y Pactos entre nosotras, las que están fuera y las que estamos dentro. Y allí preguntaría: ¿Hay acuerdos con las feministas?.

María José Lubertino del Instituto Social y Político de la Mujer (Argentina) piensa que se avanzó en poner los títulos a la cuestión de la violencia pero no en erradicarla. Tenemos avances legislativos, como la Convención de Belem do Pará, aunque en Argentina éste es el único tratado que no tiene rango constitucional. No cuentan hasta la fecha con ley de acoso sexual, lo cual constituye una asignatura pendiente. En cuanto a las políticas públicas, no está tan segura que sean una estrategia nuestra, ya que las organizaciones de mujeres tienen estrategias paralelas y abiertas, y de todas ellas, el estado tomó una, la que no aparecía como tan amenazante. Duda de la efectividad de la implementación de las políticas de violencia contra las mujeres, porque en Argentina hay 6 provincias que no cuentan con Área de Mujeres y de los 3000 municipios solo un tercio tiene área mujer.

Además, los Estados usan a las organizaciones de mujeres como mano de obra barata para atender los servicios de violencia y no tienen políticas públicas que vayan al fondo del problema. Como estrategia sugiere que:

Podemos presionar al Estado para que incluya el tema de la violencia contra las mujeres dentro del Sistema de Educación Formal

Tener una política hacia los medios de comunicación masivos.

Estas prioridades no significan que tengamos que dejar de prestar servicios ni presionar por políticas públicas, sino que son la constatación de que si no se trabaja con el Sistema de Educación Formal y los medios de comunicación no podremos avanzar.

Por otro lado, constatamos que en el momento actual, la crisis económica comienza a justificar un sistema represivo con cruce de violencias que hace que la nuestra empalidezca frente a las otras. Es por eso que se corre el peligro de que se profundice la respuesta directa de los grupos de mujeres que utilizan estrategias como el escrache, si no hay mediación del Estado.

Erika Olvera Barragán, (México) dice que hay que generar un análisis que vaya más allá de la violencia. Estamos planteando aparecer en el presupuesto nacional cuando nuestros países ya casi no tienen presupuesto. ¿De qué manera impulsaríamos los presupuestos sensibles al género?. Las propias izquierdas ignoran el tema. En México, lo primero que planteamos fue el presupuesto de género, cuando subió el gobierno de izquierda en el Distrito Federal. Pero el objetivo del gobierno era tener un presupuesto con déficit cero, aunque sea un gobierno de izquierda, y allí, con ese planteo, las mujeres no entramos.

La estrategia que ellas utilizaron fue la de incluir la violencia contra las mujeres en la agenda de derechos humanos y buscar las formas institucionales para garantizar esa incorporación, incluso dirigiéndose a la Asamblea Legislativa. Esta es la manera como se las arreglaron para que el tema siga en la agenda. Han hecho afiches, folletos y han incorporado el tema en la Mesa legislativa.

Ivonne Arteaga, del Centro de Ayuda Psicológica, Cap, (Bolivia) y de la Red Feminista Latinoamericana contra la Violencia contó la experiencia de formar una alianza, en su país, entre feministas y organizaciones del Movimiento de Mujeres para obtener la ley de Violencia en 1995. La misma dio como resultado que se sancionó la ley y ahora están buscando mecanismos de seguimiento. Ve como importantes las alianzas que se logren con el Foro Político, formado por mujeres políticas.

Maribel Otero de la Casa de la Mujer de Santa Cruz, (Bolivia) y de la Red Feminista Latinoamericana contra la Violencia., plantea que otro tipo de alianzas fueron las realizadas dentro del Movimiento a través de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, (PIDHDD). También tuvieron estrategias dirigidas al Poder Judicial, especialmente jueces y fiscales, con los cuales hicieron un taller para revisar la ley de Violencia, su enfoque y su nombre. Allí pudieron observar que existía un gran desconocimiento de la ley, tanto por parte de los integrantes del poder judicial, como de las mismas mujeres. Por ello ven como prioritario hacer una campaña departamental de difusión de la ley. Se han propuesto hacer una comisión de abogadas feministas para hacer una propuesta que coloque el problema como violencia contra las mujeres.

Lucrecia Oller (Argentina) opina que no hay voluntad política de los gobiernos para resolver ese problema; que nunca hubo mujeres rentadas para trabajar con violencia. En la ciudad de Buenos Aires se hicieron varios avances, sobre todo en el plano legislativo. En cuanto a los subsidios, se había acordado que se otorgarían algunos específicos para el tema pero esa propuesta duró sólo un año.

Rocío del Centro de Apoyo a la Mujer Margarita Magón (México - DF) reconoció como un obstáculo que las abogadas que trabajan el tema tienen que enfrentar a los agresores y luego a los jueces que no manejan los tratados internacionales. Estos jueces aplican medidas poco eficaces para sancionar la violencia y algunos aconsejan a las mujeres que vuelvan a la cama con el agresor, ya que "allí se arregla todo". Se han hecho charlas con los jueces pero sin muchos resultados.

Blanca Dole (Honduras), observa que las alianzas que deben hacerse en el futuro, son las mismas que se hicieron para conseguir las leyes, pero en esta nueva etapa tenemos que reformularlas. Debemos revisar lo hecho hasta ahora y plantear hacia donde vamos, ya que enfrentamos nuevos retos. Hay una lucha de poder dentro del Movimiento de mujeres y ese es un reto que hay que asumir. Debemos fijar una posición y ver qué alianzas hacemos con la sociedad civil, con las magistradas, con los legisladores, con otros estamentos del gobierno y también con la primera dama. Esta ha dicho que su prioridad serán las mujeres y dentro de los problemas que enfrentan, el que más le preocupa es el de la violencia contra las mujeres. Entonces no podemos dejar de dialogar con ella, porque si no lo harán los grupos de la iglesia. Debemos hacer que cumpla esos compromisos que anunció, pero antes debemos acordar una agenda común.

Rosemary Madden (Costa Rica) piensa que una de las alianzas positivas que hizo el movimiento feminista en su país, fue con el Poder Judicial, donde obtuvieron un Acuerdo de Corte Plena donde se plantea que no habrá conciliación en casos de violencia contra las mujeres. Ahora habrá que convertir en algo más permanente ese Acuerdo de la Corte Suprema, para que tenga validez permanente y general.

Señala como un problema grave que los recursos estatales no alcanzan para la actividad de prevención ni de erradicación y que a la hora de recortar fondos, el peligro es que se eliminen los juzgados que se dedican a la violencia contra las mujeres. Propone que estemos atentas a los procesos de reforma del Estado, ya que si todos y todas tributamos, los recursos obtenidos de los tributos deben ser utilizados también en beneficio de las mujeres.

También plantea la necesidad de reconceptualizar la cuestión de la violencia, de no perdernos con la "violencia doméstica" y de volver a tomar el concepto de "violencia contra la mujer". También es importante exigir la vigencia obligatoria de Belém do Pará, ya que nuestros Estados la ratificaron. Para darle vida, uno de los recursos es que las litigantes la invoquen en sus escritos.

En Costa Rica las mujeres quieren una ley para penalizar la violencia contra las mujeres mayores de edad.

Violeta Delgado (Nicaragua) alerta sobre enfoques perniciosos en violencia. Uno de ellos, es el utilizado desde el Poder Judicial, donde proponen la conciliación como solución privilegiada. Otro es el de la OMS/OPS, donde la incluyen dentro de la "prestación de servicios", haciendo perder el enfoque político que le da el movimiento de mujeres. Con la OMS/OPS podemos aliarnos para trabajar VIH - SIDA, pero no en violencia contra las mujeres porque el enfoque no es el nuestro.

Otro enfoque perjudicial es el de "Seguridad Ciudadana", que diluye la importancia del problema de la violencia contra las mujeres.

Piensa que el marco mínimo para establecer alianzas debe partir de:

Pleno respeto a la Convención de Belem do Pará

ejercicio de la ciudadanía de las mujeres

Ámbito de los derechos humanos.

Dentro de ese marco están los requisitos para hacer alianzas valederas en este tema.

Ana Carcedo (Costa Rica) analiza las alianzas realizadas en su país para trabajar este tema. Se hicieron alianzas con:

Organizaciones de Mujeres

Instituto de la Mujer

Ministerios

Magistradas

Cooperación Internacional

Legisladores


Se hicieron alianzas con prácticamente todo el mundo. Pero a la hora de presentar el tema como de violencia contra las mujeres, la cosa ya no es tan fácil. Hay una situación tramposa, donde se toma nuestro discurso, lo descafeinan y lo lanzan de nuevo hacia fuera.

En estos momentos las leyes de Violencia Familiar las usan los agresores contra las mujeres, meten a los niños y a las niñas, y plantean el "interés superior del niño", como una norma prioritaria. En la última marcha del 25 de noviembre iban en el mismo micro con las mujeres del Patronato Nacional de la Infancia, quienes al enterarse de que la marcha era sólo sobre violencia contra las mujeres se bajaron del micro.

Luego de 5 años de discusiones sobre lo que se debe pedir a los legisladores en esta materia, las organizaciones de mujeres han logrado un acuerdo que desean se legisle sobre violencia contra la mujer. Si eso es transformado en violencia familiar retiran su apoyo.

Cree que es muy importante ver con quién se hacen las alianzas, porque el problema de estas no es que haya falta de sensibilidad, sino que estamos viviendo una reacción clara a los avances realizados por las mujeres en la década del 90. Por eso es urgente cambiar las estrategias. No pueden ser las mismas.

Klemen Altamirano, del Colectivo de Mujeres de Masaya, (Nicaragua) y de la Red Feminista Latinoamericana contra la Violencia relata que en el Encuentro de Políticas Públicas al que asistió se planteó la necesidad de una ley marco para la violencia contra las mujeres. También considera que tenemos que usar los espacios internacionales para establecer alianzas, por ejemplo con el Parlatino, o en el marco de la Cumbre Centroamericana, que nos dan mejores condiciones para reclamar la erradicación de la violencia contra las mujeres. También considera necesario hablar de todos los delitos sexuales y denuncia que en Nicaragua se penalizan las relaciones lésbicas y homosexuales.

María José Lubertino (Argentina) propone que en sus diferentes manifestaciones se tenga en cuenta que siempre se trata de violencia contra la mujer. Piensa que la Convención de Belem do Pará no está suficientemente difundida. Tampoco se han evaluado los efectos de la aplicación de las leyes de violencia. Una investigación realizada en la ciudad de Buenos Aires, sobre un período de 10 años, da como resultado que no nos fue tan mal, pero que persisten problemas en materia de acceso a la justicia.

En cuanto a las alianzas, como es prioritario incorporar el tema en el Sistema Educativo Formal, deben hacerse con el Poder Ejecutivo y con las maestras y educadores. Para la difusión del tema, deben hacerse alianzas con los y las periodistas.

También propone organizar un observatorio de los legisladores para ver cuáles aprueban las leyes de las que dependen los derechos de las mujeres.

Regina Fonseca (Honduras) observa que una de las demandas que aparece con más fuerza es la de retomar el tema de violencia contra las mujeres, y que ese debe ser el requisito previo para cualquier alianza. El bien tutelado es nuestra integridad como mujeres. También tenemos que retomar el discurso de las relaciones desiguales de poder, que están en la base y son causa de la violencia contra las mujeres. Como feministas, tenemos que desconfiar de las alianzas porque a la hora de ver los resultados salimos siempre perdiendo.

Susana Chiarotti de Cladem (Argentina), plantea que otro tipo de alianzas que se realizaron en la temática ha sido con las organizaciones de derechos humanos, para llevar adelante las estrategias de visibilización y denuncia de casos de violencia, a través de litigios internacionales ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos. Desde Cladem, se han llevado varios casos de este tipo, uno en Perú, por un caso de violación por parte de un médico a una joven paciente en Puno; otro en Bolivia, por una violación a una joven por el hijo de su casero y otro en Brasil, por intento de homicidio a María da Penha, que terminó con una resolución de la CIDH, condenando a Brasil por impunidad en casos de violencia contra la mujer. En estos momentos, la alianza con grupos de derechos humanos internacionales sigue para exigir a los gobiernos que cumplimenten las recomendaciones de la CIDH.

Citlali López Avila, (México), plantea que es escandaloso que sigan apareciendo mujeres muertas en Ciudad Juárez y que para evitarlas no se hagan alianzas efectivas ni se acuerden conceptos. Piensa que una de las salidas es trabajar fuertemente en educación, tal como lo vienen haciendo con el Grupo para la Paz, donde trabajan para influir al Sistema Educativo Básico. Desde este grupo difunden entre docentes y alumnos/as los mecanismos no violentos de resolución de conflictos.

Klemen Altamirano (Nicaragua) dice que hay que diferenciar negociación de alianza. Y cree que es posible negociar y llegar a acuerdos mínimos con el Estado, sin necesidad de otorgarles cheques en blanco. Que el paradigma de "equidad de género" que se está impulsando desde organismos internacionales en toda Centro América nos está perjudicando porque diluye nuestros reclamos como mujeres. Cree que previo a realizar alianzas hay que hacer un esfuerzo para reposicionar el tema de la violencia contra las mujeres, y que las alianzas solo se pueden hacer entre iguales.

Violeta Delgado (Nicaragua) propone como alianzas privilegiadas, las que se deben hacer con:

los medios de comunicación y redes de periodistas en la región

Organismos de derechos humanos que hacen reportes alternativos periódicos ante los organismos internacionales, para facilitar la denuncia y visibilización de la violencia contra las mujeres.

Conclusiones:

De las participaciones realizadas y los comentarios cruzados de manera más informal durante el curso del taller, podemos concluir que se contestaron las preguntas realizadas como consignas para el mismo.

¿Cuáles Alianzas?

Se distinguió entre hacer una alianza y realizar tareas de incidencia política, negociación, presión, o capacitación, dirigidas a diferentes órganos del Estado, o a la sociedad civil. También se señalaron algunos requisitos fundamentales para hacer una alianza, como reposicionar el tema como violencia contra las mujeres, aceptar el marco de los derechos humanos y tomar como referente la Convención de Belém do Pará. La relación de igualdad entre quienes van a integrar la alianza se vio como requisito indispensable. También se vio la necesidad de revisar conceptos, como el de "violencia doméstica", "violencia familiar" o "intrafamiliar", que nos han llevado a perder el eje de nuestros reclamos. En cuanto a los términos víctima de la violencia, sobreviviente, etc., también se vio la necesidad de reflexionar sobre ellos más profundamente.

¿Con quién?

Las alianzas privilegiadas se dan dentro del movimiento de mujeres y del movimiento feminista. Luego aparecen alianzas con los organismos de derechos humanos. Además, se proponen como posibles aliados a docentes y educadores y a periodistas y/o medios de comunicación.

Las y los legisladores aparecieron de manera más difusa. A veces eran nombrados como posibles aliados y a veces como destinatarios de nuestras acciones de convencimiento o incidencia política. Lo mismo se observó con referencia a funcionarios/as de distintas áreas del Estado.

Hubo diferentes opiniones en relación con las alianzas con el Estado. Mientras algunas manifestaron que habían logrado alianzas con ministerios, legisladoras, o áreas mujer y que no podía dejarse de lado, otras plantearon que en realidad lo que habían hecho era acciones de incidencia política y de capacitación a distintos órganos del Estado, pero que no podían hacer alianzas con él. También se expresó cansancio ante lo agotadoras que eran las negociaciones con el Estado.

Las agencias de cooperación internacional fueron también vistas como posibles aliadas. Las agencias intergubernamentales como OMS/OPS aparecieron como si tuvieran agenda propia, que al no respetar el contenido fundamental de los reclamos de las mujeres, terminaba lavando su discurso.

¿Por qué?

Entre los objetivos fundamentales del momento se vieron: a- reposicionar el tema como violencia contra las mujeres; b- frenar el retroceso que se observa tanto del Estado como de la Sociedad Civil, ante los avances realizados por las mujeres en la década de los 90 en esta materia; c- obtener recursos legítimos para prevenir, sancionar y erradicar la violencia, garantizados en los presupuestos estatales; d- garantizar el acceso a la justicia de las mujeres que sufren violencia; e- transformar y mejorar las leyes sobre violencia que existen actualmente y f- lograr su efectiva implementación, así como la de las políticas y programas.

Estrategias:

Aunque no fue el objetivo prioritario del taller, aparecieron algunos conceptos relacionados con las estrategias, que resultan interesantes a la luz del contexto actual, entre otras:

La necesidad urgente de influenciar a los comunicadores y de visibilizarnos a través de los medios de comunicación

La necesidad de trabajar por un mayor acceso a la justicia.

La urgencia de frenar la corriente "desjudicializadora" que se está viviendo en algunos países.

De transformación curricular del sistema de educación, a través de la introducción de contenidos sobre violencia contra las mujeres en el mismo.

La revisión de los conceptos básicos con los que vinimos trabajando hasta la fecha, como violencia doméstica, familiar o intrafamiliar, así como los nombres que se dan a las mujeres que sufren la violencia (¿víctimas o sobrevivientes?)

La necesidad de contar con una agenda mínima para establecer alianzas, que incluya el marco de los derechos humanos y dentro de los tratados, la Convención de Belém do Pará.

Hubo mayoría en señalar a la metodología de la conciliación - que se imponen en algunos sistemas judiciales, y actualmente, en el sistema administrativo - como negativa para las mujeres y por tanto se planteó que no podía aparecer ni en las legislaciones ni en las políticas destinadas a erradicar la violencia contra las mujeres.

Susana Chiarotti, Lima, 10 de diciembre de 2002.

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
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* In Memorian
 


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