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Evaluación Taller "Declaración de Derechos Humanos desde una perspectiva de género ".

 

Montevideo, 20 de diciembre de 2004.

 

 

Ana Lima - Moriana Hernández

 

  1. Objetivos y desarrollo

 

El taller, contribución de CLADEM a las actividades en torno al  10/12,  tuvo por objetivo divulgar la Declaración de derechos humanos desde una perspectiva de género elaborado por CLADEM, e introducir a las asistentes en una lectura socio-histórica sobre el proceso de generización de los derechos humanos.

 

Complementariamente se rindió homenaje a Graciela Dufau y se inauguró sala y biblioteca con su nombre.

 

Dirigido a abogadas, docentes de la facultad de Derecho y del Poder Judicial, activistas de los derechos humanos y representantes de las organizaciones de mujeres y parlamentarias.

 

Se adjunta programa.

 

Una vez realizada la presentación de CLADEM por la Coordinadora se realizaron las intervenciones a cargo de las Sociólogas Moriana Hernández y Nea Filgueira.

 

La primera denominada “LA DECLARACION DE LOS DERECHOS HUMANOS DESDE UNA PERSPECTIVA DE GENERO, EL CAMINO RECORRIDO”  donde Moriana señaló la historicidad de los conceptos de DDHH, las razones que dieron lugar a la Declaración de CLADEM, así como el camino que la misma recorrió y su utilidad. 

 

Por su parte Nea historió las luchas de las mujeres a lo largo del siglo pasado que fueron conformando la conceptualización y conquista de los DDHH de las mujeres, cerrando con los desafíos que enfrentamos en esta época de cambios (Anexo 5).

Esta parte de la actividad se cerró con un intercambio de opiniones de las asistentes.

 

En homenaje a Graciela Dufau a un año de su muerte se procedió a nombrar la sala donde funciona CLADEM con su nombre y se develó la placa correspondiente. Inauguramos la biblioteca de CLADEM integrada en su mayor parte por libros que le pertenecían y Moriana informó que la misma estará abierta para la consulta de profesionales y estudiantes.

 

Finalmente hablaron Lilian Abrazinskas –Coordinadora de la CNS-;  Alejandra López -por MYSU, una organización de DDSSRR en la que participó GD-, Ana Aguilera -dirigente del Depto. de Género y equidad de la central sindical - y la Dra. Alicia Castro, Ministra de Tribunal de Apelaciones y docente de la Fac. de Derecho –que habló en nombre de las abogadas-; cerró la ceremonia una breve intervención de la Coordinadora de CLADEM resaltando con una anécdota el amor por lo lúdico de GD y con un candombe que habla  de recordar a los muertos en su goce por la vida.

 

La jornada culminó con una despedida del año, que dio ocasión para fructíferos intercambios entre las asistentes.


 

 

2.       Aspectos organizativos y asistencia

 

La organización del Taller estuvo a cargo de Ana Lima y Moriana Hernández, con el apoyo de nuestra secretaria.

 

Se circuló por mail invitación para la actividad, misma que fue reproducida en los boletines de CNS, REPEM y del Instituto de la Familia y la Mujer –el organismo estatal-

 

Se entregó a las asistentes una carpeta conteniendo el tríptico institucional, la Declaración y el material sobre GD.

 

Las exposiciones se apoyaron con presentaciones de power point.

 

La asistencia desbordó la capacidad locativa. Se adjunta lista de participantes.

 

Es necesario resaltar lo calificado de las asistentes entre las que figuraban Legisladoras, miembras del PJ y docentes de la Facultad de Derecho; representantes de ONGs de mujeres entre las que figuran varias compañeras del interior del país que viajaron especialmente para la actividad  y de otras organizaciones sociales como el movimiento sindical y cooperativo, así como también de las mujeres organizadas a nivel barrial.

 

Decenas de organizaciones y personalidades, que no pudiendo asistir, se hicieron presentes mediante mensajes y saludos. 

 

  1. Evaluación

 

Las características de la jornada y la fecha del año no permitió hacer una evaluación por escrito desde las participantes, sin embargo hemos recogido múltiples evaluaciones orales de las asistentes tanto en el propio brindis como en días posteriores. Todos ellos coinciden en señalar el interés y la pertinencia de la misma, así como del nivel académico de los eventos convocados por CLADEM. 

 

El interés señalado por las asistentes así como el reclamo de las que por una u otra razón no pudieron asistir, nos induce a considerar la posibilidad de publicar las ponencias presentadas en el evento.

                

 

 

 

PROGRAMA

20 DE DICIEMBRE 2004

Miguel del Corro 1474 esq. Brandzen

 

 

18:00 a 18:30 

La Declaración de los Derechos Humanos desde una perspectiva de género, el camino recorrido.

Moriana Hernández 

 

18:30 a 20:00

Los Derechos Humanos de las Mujeres en tiempos de cambio: avances y desafíos en la teoría y en la práctica de los derechos humanos.

Nea Filgueira

 

20:00 Evocación a varias voces de Graciela Dufau, a un año de su fallecimiento e inauguración de la Sala y la Biblioteca que llevarán su nombre.

 

20:30 Brindis y despedida del año

 

 

 

 

LA DECLARACION DE LOS DERECHOS HUMANOS DESDE UNA PERSPECTIVA DE GENERO, EL CAMINO RECORRIDO [1]

 

Soc. Moriana Hernández Valentín

Coordinadora Nacional

CLADEM URUGUAY

 

 

Para iniciar esta parte de la actividad de hoy me toca reseñar los esfuerzos realizados en aras de una  DECLARACION DE LOS DERECHOS HUMANOS DESDE UNA PERSPECTIVA DE GENERO (Uds. tienen en las carpetas el texto). 

En la 1ª parte de mi exposición y aunque corriendo el riesgo de decir algunas cosas que luego Nea desarrollará con mayor profundidad, no puedo dejar de hacer inicialmente algunas consideraciones generales para contextualizar estos esfuerzos, para en la 2ª. parte historiar propiamente el camino recorrido.

 

CONSIDERACIONES GENERALES

Comencemos por tener presente el concepto de “derechos humanos”. La actual evolución del sistema internacional, reconoce a los derechos humanos, como las condiciones universales, interdependientes, indivisibles y en evolución, reconocidas por el derecho y que el ser humano requiere para su desarrollo (físico y psíquico) integral.  Los derechos humanos no se limitan a los derechos civiles y políticos, sino que constituyen un sistema interdependiente, integrado por los derechos civiles y políticos (primera generación), derechos económicos, sociales y culturales (segunda generación) y los derechos de los pueblos (tercera generación o de “solidaridad”). Esto de 1º, 2ª y 3ª generación refiere al desarrollo cronológico de su reconocimiento y no establecen un orden jerárquico, desde el momento que los DDHH conforman un sistema absolutamente interdependiente e indivisible.

 

Los derechos humanos se ubican en el vértice del Derecho Internacional, como normas aceptadas y reconocidas por la comunidad internacional en su conjunto, imperativas y universales, de aplicación directa y que no pueden ser desconocidas por los Estados, ni derogadas por tratados.

 

Al siglo XX algunos le han llamado el "siglo de los derechos", por el reconocimiento que alcanzaron los DDHH, su universalidad, indivisibilidad e interdependencia.  Este proceso de conformación y reconocimiento de los DDHH tiene, en la Declaración Universal de 1948 su piedra fundamental.

 

Sin embargo cada uno de estos conceptos (universalidad, indivisibilidad e interdependencia) que hoy son patrimonio de la humanidad tienen su historicidad. Por ejemplo el reconocimiento de la “universalidad” de los DDHH -manera sintética de decir que a todos los seres humanos, por el hecho de serlo, nos alcanzan- no ha pasado de ser en muchos casos un reconocimiento de “jure” –como dicen los abogados que todavía les gusta hablar en latín- o como diríamos más claramente: no ha pasado de ser un reconocimiento sólo en el papel, para millones y millones de hombres y mujeres del planeta.

 

De facto –también en latín- o en la cruda “realidad real”, seguimos constatando que hay humanos más “humanos” que otros, que para millones de seres humanos sus Derechos económicos, sociales y culturales, no son reconocidos diariamente, y por ende que el ejercicio de sus derechos sociales y políticos, si reconocidos quedan comprometidos. De donde por esta vía la universalidad e indivisibilidad de los DDHH es apenas un horizonte utópico.

 

Del mismo modo en muchos casos la supuesta “universalidad” refiere exclusivamente a la mitad masculina de la humanidad; y las humanas ¡ay! seguimos siendo consideradas no tan “humanas” como los humanos.  (Hace 2 años en el curso de Pos- grado de Ciencias Políticas descubrí que cuando en general en esa disciplina, aún hoy,  se habla de derecho al voto universal,  en realidad se está haciendo referencia al proceso de pasaje del voto censitario, al reconocimiento a votar de los hombres desocupados o sin propiedades, los analfabetos y hasta los negros libres, o sea que todos los VARONES tengan derecho a votar.

 

Historiar el reconocimiento de los derechos humanos, es hablar de miles de años de luchas, de victorias y derrotas sufridos por la humanidad, tal vez desde antes que se estableciera la diferencia entre los que, a través del poder coercitivo, económico y/o político, consiguieron establecer en diferentes épocas su dominación sobre el resto de los seres humanos.

 

Han pasado ya más de trescientos años desde que la francesa Olympe de Gouges fue guillotinada en 1793, por rebelarse contra el poder masculino expresado en la Declaración del Hombre y el Ciudadano y por sostener que las mujeres tenían derechos de ciudadanía. Sus ideas quedaron plasmadas en la célebre “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” de 1791. Junto con la “Defensa de los Derechos de la Mujer”, de 1792, de la inglesa Mary Wollstonecraft y la célebre Declaración de Séneca Falls, de las feministas norteamericanas, de 1848; sentaran las bases para el reconocimiento de nuestros derechos como mujeres y ciudadanas. De estas y otras pioneras en este largo proceso histórico de construcción y reconocimiento de derechos de los y las humanas en unos minutos hablará Nea.

 

Yo simplemente quiero mencionar que ha sido desde diversos lugares y con diversas herramientas que los feminismos y los movimientos de mujeres de todas partes del mundo trabajan por la vigencia efectiva de los derechos humanos de las humanas. Pero que con esas luchas han aportado, no sólo a los derechos de las humanas, sino también a una reconceptualización global de los derechos humanos de hombres y mujeres y que la Declaración nuestra debe ser vista como parte de este proceso mucho más largo, diverso y por momentos hasta contradictorio.

 

Las CLADEMs somos concientes de que: “El poder se legitima a través del Derecho y a su vez el Derecho legitima la subordinación de la mujer”; de esta conciencia se nutre nuestra visión crítica. Pero dialécticamente también somos concientes que el “discurso de los derechos” permite que desigualdades e injusticias puedan ser “nombradas” y “reconocidas”. Elina  y Mabel podrían explicarnos la profunda significación que tiene a nivel individual y colectivo la capacidad de poner nombre “al malestar de la cultura”. No nombrar (no tipificar) como delito, por ejemplo la violencia doméstica, la invisibilizaba, la naturalizaba. Nombrarla, poder decir: “esto no es amor, esto es violencia doméstica”, fue parte del proceso de empoderamiento de muchísimas mujeres.  Nombrar el aborto voluntario como delito, está en la base de infinitos sufrimientos físicos y psicológicos de tantísimas mujeres.  No creo que “en el principio fue el verbo”, pero que el nombre, el verbo o el predicado se las trae, estoy segura.

 

A ninguna de las aquí presentes, se nos escapa el poder simbólico que el nombrar tiene y que es parte del entramado del Poder. Si queremos deconstruírlo para parir una sociedad más justa y equitativa deberemos también deconstruír la facultad de nombrar, de caratular la situación, que tiene el dominante y que se cristaliza y ejerce entre otros caminos por vía del Derecho.

 

NUESTRA DECLARACIÓN

Debemos tener presente que en la época en que se redactó la Declaración Universal de Derechos Humanos, la mayoría de las mujeres en el mundo no podían votar, inclusive en no pocos Estados fundadores de las Naciones Unidas el derecho al voto se concedía sólo a los hombres y que muchos millones de mujeres vivían en países coloniales, por ejemplo. Y naturalmente esa realidad incidió en la concepción de la Declaración Universal. 

 

Por eso en 1998, cuando se celebraban los 50 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las CLADEMs consideramos que esa era una oportunidad especial para que los Estados, además de renovar su compromiso con el reconocimiento y plena vigencia de los DDHH la profundizaran,  incorporando la perspectiva de género, o sea reconociendo, como dice la consigna de nuestra campaña, que : “Sin las mujeres los derechos no son humanos”.

 

Fue así que concebimos la gestación de una “Declaración de DDHH desde una perspectiva de género”, como estrategia para lograr el reconocimiento y ejercicio efectivo de los derechos de las humanas.

 

Con la “Declaración ...” buscamos aportar a una construcción cada vez más integral de los DDHH, que lejos de restarle fuerza a su universalidad, aportara a deconstruír un paradigma sobre los DDHH falocéntrico, racista, y homofóbico; que ha hecho del varón, heterosexual, preferentemente occidental, adulto y dueño de un considerable patrimonio, el patrón medida de la humanidad toda.

 

Para elaborar nuestra Declaración partimos del proyecto de Declaración de los Derechos Humanos de las Mujeres, redactado en el marco de la Conferencia Satélite La Nuestra (San José, diciembre de 1992).

 

Los sucesivos borradores preparados por CLADEM fueron objeto de discusión al interno de nuestra red y de consultas con numerosas y diversas organizaciones y personas de todo el mundo. Las mismas, con sus comentarios y sugerencias, a lo largo de un prolongado período de debate y maduración de seis años, enriquecieron mucho el borrador inicial.

 

Si bien el primero de los objetivos originales era promocionar la Declaración y tratar de conseguir que el documento fuese adoptado por la Asamblea de las Naciones Unidas, otro de sus objetivos era el de educar, sensibilizar y capacitar en derechos humanos desde una perspectiva de género.

 

Cuando en 1994 realizamos la primera evaluación de la Campaña, constatamos que el desconocimiento sobre Declaración Universal del 48, en amplios sectores de la población, nos obligaba a trabajar con ambos instrumentos: la Declaración del 48 y nuestra propuesta. En otras palabras, nuestra Declaración y la campaña que se realizó como consecuencia, servía no sólo para visibilizar los derechos humanos de las mujeres, sino también para educar en derechos humanos en un sentido amplio.

 

Esta primera evaluación nos indujo a continuar con la Campaña simultáneamente en 17 países de la región. La misma tuvo su etapa más intensa en el propio 1998, con campañas en medios de difusión masivos y con la recolección de firmas de apoyo al texto de nuestro documento.

 

(De esa etapa hay experiencias formidables como la de las CLADEM Paraguay que consiguieron que los folletos y anuncios de la campaña de CLADEM fueron repartidos por las principales tarjetas de crédito junto con sus resúmenes mensuales. )

 

El 10 de diciembre de 1998, cuando se celebraban los 50 años de la Declaración Universal, se entregaron a Naciones Unidas 60.000 firmas de personas y organizaciones de todo el mundo acompañando el texto de nuestra Declaración.

 

Las complejidades de una negociación a nivel de la Asamblea de Naciones Unidas y la energía que hubiera sido necesario invertir a las mujeres del mundo entero para tratar de influir en un proceso en que los actores son los Estados, nos hizo evaluar conjuntamente con otras redes y organizaciones amigas que debíamos abandonar – al menos por ahora- el 1º de nuestros objetivos, concentrándonos en el 2º, es decir usar nuestra Declaración como una herramienta didáctica para interpretar y trabajar con la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 

Para finalizar no quiero dejar de mencionar que desde mi punto de vista, otro de los méritos de esta Declaración, es que, a contracorriente del neoliberalismo y los fundamentalismos, su contenido incorpora los denominados derechos de tercera generación o derechos de los pueblos.  Esos derechos que no tienen como base a las personas consideradas individualmente, sino en relación con otros. Derechos que requieren el reconocimiento de los “pueblos” o las “colectividades” como sujetos de derecho y que comenzaran a perfilarse en el proceso de descolonización. Derechos que van afianzándo en el reconocimiento del derecho a la paz, a la libre determinación de los pueblos, el derecho a un medio ambiente sano y al disfrute del patrimonio común de la humanidad y el derecho al desarrollo. Y por supuesto los derechos sexuales y los derechos reproductivos, por los que tanto hemos peleado este año que termina  y que seguiremos peleando no bien se instale la nueva legislatura y la nueva administración.

 

Derechos sexuales y derechos reproductivos que tienen la particularidad de que, como dijera Susana Chiarotti hablando del derecho al aborto voluntario: “Quizá no haya otro tema jurídico donde, como en el aborto, lo íntimo, lo privado y lo público estén tan estrechamente interconectados y donde la proclamada división occidental entre religión, moral y derecho, esté tan comprometida.” [2]

 

Después que Uds. la lean, si es que no lo han hecho ya, dirán si comparten con nosotras que es una herramienta útil para la confrontación ideológica que las feministas y otras fuerzas y movimientos progresistas venimos dando con el eje fundamentalista, que han conformado la Administración Bush, la jerarquía vaticana y el fundamentalismo musulmán. 

 

Montevideo, 20 de Diciembre de 2004


 


[1] Citar el trabajo de Mónica de las Casas,  Dra. Mariblanca Staff Wilson,
Panamá.

[2] Susana Chiarotti en Silencios Públicos, Muertes privadas, 1998

 

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
Silvia Pimentel

Ana Rivera
Giulia Tamayo
Roxana Vásquez
Cristina Zurutuza

* In Memorian
 


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