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Derechos Humanos de las Mujeres para “Crear Trabajo, enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad

 

Documento de posición del Grupo de Trabajo “DESC y Globalización” de CLADEM  

 

IV Cumbre de las Américas y III Cumbre de los Pueblos, Mar del Plata noviembre 2005[1]


 

 

CLADEM (Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer) www.cladem.org es una red regional que tiene por objeto contribuir desde una perspectiva feminista a la construcción de democracias reales con justicia social, libres de discriminación, con ejercicio pleno de los derechos humanos, desde una perspectiva étnico racial. En el campo socio jurídico trabajamos en la promoción, vigilancia y defensa de los derechos humanos interdependientes e integrales de las mujeres.

 

Mercado, globalización y discriminación laboral

 

El derecho al trabajo es parte indivisible de los Derechos humanos y demanda para su efectivo goce, el cumplimiento de todos los derechos económicos, sociales, culturales y políticos. La  igualdad y la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, son condiciones necesarias para “Crear trabajo para combatir la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”.

 

El paradigma que supedita la política económica al imperio del mercado y al crecimiento económico, a costa del bienestar social, ha profundizado la pobreza, la exclusión social, la marginalidad económica, la desigualdad social y la violación sistemática de los derechos económicos, sociales y culturales de la población en general y en particular a las mujeres.  América Latina es la región más inequitativa del planeta, las mujeres constituimos la mayoría de sus pobres. La desigualdad social que enfrentamos se debe entre otras causas a la discriminación que sufrimos por razones de género,  étnico, raciales, de opción sexual, etc.

 

La división sexual del trabajo sigue asignándonos a las mujeres el trabajo doméstico no remunerado de “amas de casa”, sosteniendo la reproducción cotidiana de la fuerza de trabajo y sustituyendo en dobles jornadas las tareas de cuidado a niños, enfermos y ancianos. Aunque socialmente necesario, no es aún reconocido  en el  PBI y no se registra en las cuentas nacionales.

 

Las políticas de ajuste estructural y achicamiento del estado para garantizar el pago de la deuda externa, han impactado en el recorte de políticas públicas de salud, educación, seguridad social y vivienda, constituyéndose en factores de profundización de la pobreza y desigualdad social de las  mujeres.

 

El mayor acceso de las mujeres al empleo formal no ha implicado cambios radicales en las condiciones de pobreza y desigualdad, persisten las brechas salariales entre hombres y mujeres.   Con los “Tratados de Libre Comercio” en las maquilas donde se emplean principalmente a mujeres con salarios extremadamente bajos, inestabilidad, insalubridad, horarios interminables de trabajo, ninguna protección social y salarios inferiores a los hombres, violando disposiciones de instrumentos internacionales como la CEDAW[2] y los Convenios de OIT.

 

La segmentación del mercado de trabajo femenino tanto vertical como horizontal se mantiene en la región, pese al avance de la inserción de las mujeres y niñas  en el sistema educativo. El desempleo femenino es 1.4 veces más alto que el de los hombres[3]  El  16 % la fuerza de trabajo urbana femenina en la región esta compuesta por 11 millones de mujeres que son empleadas domésticas, sometidas a condiciones laborales precarias, con los niveles más bajos de remuneración y con las menores protecciones legales y sociales. 

 

Mientras se sacraliza la maternidad, incluso aquella no querida, miles de mujeres de nuestra región son sometidas a groseras violaciones por parte de los empleadores de los instrumentos internacionales que amparan la maternidad  sometiéndolas a test de embarazos  o despidos;  sin que los estados tomen medidas adecuadas para sancionar, prevenir y erradicar estas prácticas.

 

En los países donde las mujeres tienen un rol económico en la producción de alimentos y la agricultura, la producción se ve amenazada por los subsidios, incorporación de semillas transgénicas y uso masivo indiscriminado de agrotóxicos en los cultivos intensivos; causando graves daños a la salud, contaminando el ambiente y poniendo en riesgo la seguridad y la soberanía alimentaria.

 

La IV Cumbre de las Américas deben reafirmar los derechos y compromisos que históricamente hemos conquistado e incorporarlos a la declaración y plan de acción tomando en cuenta: las Conferencias de Población y Desarrollo del Cairo (1994), Conferencia sobre Derechos Humanos de Viena (1993),  Copenhague (1994), Cairo (1994) Beijing (1995) y sus seguimientos periódicos como el Consenso de Santiago, la declaración de Santiago y de Lima, la Conferencia sobre el racismo y la xenofobia y toda forma de discriminación Durban, y las Convenciones de CEDAW y Belén Do Pará, entre otros.

 

 

EXIGIMOS A LOS ESTADOS NACIONALES Y A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL:

 

§       Que prioricen el respecto irrestricto de los derechos humanos de las mujeres en los diversos procesos de integración y tratados de libre comercio que firmen.

§        Deroguen las legislaciones discriminatorias hacia las trabajadoras tal como lo establece el artículo 11 de la CEDAW y diversos Convenios de la OIT.

§        Incorporen la perspectiva de género en la legislación, diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas.

§        Diseñen e implementen políticas sociales integrales que no sólo atiendan a los indigentes sino que eviten que la población caiga por debajo de la línea de pobreza.

§        Aseguren empleo en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres. En este sentido, deben erradicarse las condiciones culturales, económicas y sociales que sostienen la inequidad.

§        Promuevan el acceso a la formación, al empleo, a la promoción, a la organización y a la toma de decisiones, y lograr la igualdad de condiciones en lo que se refiere a salarios, ventajas, seguridad social y prestaciones de carácter social que van ligadas al empleo.

§        Incorporen a las estadísticas y al sistema de cuentas nacionales el valor del trabajo doméstico no remunerado que realizan las mujeres y promuevan prácticas de distribución equitativa de las tareas reproductivas entre hombres y mujeres a través de políticas públicas que apunten a modificar los patrones socioculturales sexistas.

§        Deroguen todas las disposiciones discriminatorias en su legislación e instrumenten mecanismos efectivos de acceso a la justicia.

§        Garanticen los Derechos Sexuales y Reproductivos, asegurando el derecho a decidir sobre los propios cuerpos, castigando el acoso y abuso sexual de las mujeres trabajadoras

§        Adopten legislaciones e implementen políticas públicas destinadas a la prevención, sanción y erradicación de todas las formas de violencia y discriminación basada en el género contra las mujeres.

§        Realicen urgentes reformas agrarias que permitan el acceso a la tierra como medio de producción de trabajo rural y, asimismo, a garantizar a las trabajadoras rurales disfruten en condiciones de igualdad de sus derechos humanos laborales.

§        Fortalezcan los mecanismos de Derechos Humanos de la OEA, asignando recursos suficientes a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de la Mujer (CIM).

§        Garanticen mecanismos de seguimiento y monitoreo del cumplimiento de los compromisos asumidos con participación activa de la sociedad civil.

 

 

 Mar del Plata, Noviembre


 


[1] Apoyado por Genèralitat de Cataluña, Observatorio DESC y Centro Derechos y Democracia

 [2] Art. 11: “Los Estados partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra las mujeres en la esfera del empleo con el fin e asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, los mismos derechos, en particular...d) el derecho a igual remuneración, inclusive prestaciones y a igualdad de rato con respecto a un trabajo de igual valor, así como igualdad de trato con respecto a la evaluación del trabajo...”

[3] OIT, Panorama Laboral 2004.

 

 

Consejo Consultivo de CLADEM:
Carmen Antony
Susana Chiarotti

Graciela Dufau*
María Antonia Martínez
Julieta Montaño
Silvia Pimentel
Giulia Tamayo
Roxana Vásquez
Cristina Zurutuza

* In Memorian
 


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