Perú - Por David Roca Basadre - Las nuevas tecnologías de comunicación (TICs) han abierto posibilidades inéditas para la producción y el intercambio de conocimientos y están transformando profundamente las relaciones humanas. Corresponde a la escuela, en su papel como institución clave para la formación de las nuevas generaciones, darles cabida y aprovechar su potencial transformador. ¿Qué se está haciendo al respecto en las escuelas del Perú?

Revista Bajo La Lupa

Mayo de 2010

La aparición de nuevos instrumentos de manejo y acceso a la información y para comunicarse (TIC) desde hace años han creado nuevas posibilidades para el acceso a fuentes de conocimiento e interacción, que definitivamente han revolucionado las relaciones humanas. En ese sentido, la escuela debía ver si, en su ámbito especializado, tales instrumentos tenían cabida. En el Perú, dos programas del Ministerio de Educación ejemplifican la incorporación de estas nuevas tecnologías en la escuela pública: el proyecto Huascarán y el programa Una laptop por niño.

Al respecto, la directiva para el desarrollo del año escolar 2009 define que “La contribución de las TIC en la calidad educativa se da en dos aspectos: refuerzan las capacidades de área a través de materiales educativos específicos y apoyan el desarrollo de las capacidades fundamentales en su calidad de “recurso transversal”.(1) Esa definición es adecuada. Señala el límite preciso y las expectativas reales para estos instrumentos. Pero, veamos la realidad.

El Proyecto Huascarán

Luego de casi nueve años, el progreso de Huascarán, que abarca a buena parte de los colegios en zona urbana interconectados, mantiene las interrogantes del inicio en lo que respecta a su utilización en la dinámica escolar pública. El acceso a Internet cumple formalmente el rol de fuente de búsqueda de información. En ese nivel, su buen uso depende en mucho de la capacidad de los maestros de organizar tal trabajo. Pero lo que se da en la práctica es una excesiva dependencia del instrumento tecnológico – con la complicidad de maestro o maestra – donde copiar y pegar información es un ejercicio habitual; o el abandono de la tarea propia del docente.